Aburrimiento en la pareja: cuáles son las causas y 10 claves para recuperar la conexión y el deseo

Detrás de las quejas cotidianas, existen acciones simples que pueden revitalizar la relación. La comunicación y el compromiso se convierten en aliados clave frente al desgaste emocional y el tedio

La rutina y la falta de estímulos novedosos suelen erosionar el deseo y la conexión emocional en la pareja (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los diferentes estímulos que recibimos día a día determinan niveles de excitación interna con el objetivo de sentirnos parte de un mundo que avanza vertiginosamente. La industria del entretenimiento no solo está en espacios externos, se mete en el interior de la casa, en medio de una conversación, la cena u ocupa un lugar de poder a la hora de tener sexo o de dormir.

Las pantallas están encendidas y los cuerpos tienen que esperar que se apaguen para hacer lo suyo. El aburrimiento es una queja muy frecuente en las parejas. Lo que al principio es la pasión, luego es el pedido por recuperar algo de lo perdido.

¿Por qué las palabras, los temas, las salidas, el sexo, el entenderse con un gesto o con solo mirarse, desaparecen? La pregunta provoca un sinnúmero de conjeturas, sobre todo si el amor sigue estando como la base sólida de la relación.

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El amor sentido y el amor como creencia

La monotonía suele llevar a los jóvenes a terminar relaciones rápidamente, mientras que los adultos tienden a postergar el cambio (Imagen ilustrativa infobae)

El amor es un sentimiento que tiene distintos niveles de intensidad y por lo menos dos caminos: el amor propio y el amor hacia otras personas. Sin embargo, este sentimiento agradable y altruista debe lidiar con la idea que tenemos de él. Una cosa es lo que sentimos y otra es cómo debemos sentir.

En el primer caso el amor lo sentimos en el cuerpo, eleva la estima y se expande hacia los demás; en el amor como creencia, el sentir queda recortado por mandatos, pautas y esquemas sociales que limitan su expresión.

El amor de pareja es el que más influencia recibe del medio social provocando cambios en su expresión. Lograr acuerdos entre las libertades individuales y el compromiso de pareja sigue siendo el tema principal, de ahí la búsqueda de soluciones o, por el contrario, seguir girando en torno a demandas que no encuentran respuestas.

Lo que sucede en el mundo virtual se asimila como una verdad que debe incorporarse al vínculo para estar a la altura de las circunstancias actuales. Los mensajes relacionados con el cuerpo, los consejos psicológicos, los alertas por la toxicidad de las relaciones, la exposición de los logros y las desgracias, etc., todo se muestra en las pantallas como si fueran verdades para tener en cuenta. Y ni hablar del tiempo dedicado a las pantallas que, sumado al del trabajo, los hijos, las amistades, la familia de origen, la incertidumbre por el presupuesto mensual, etc., dejan poco para la comunicación.

Parejas aburridas jóvenes y adultas

El uso de pantallas y la presencia constante de dispositivos tecnológicos dificultan la comunicación y el encuentro íntimo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Existen diferencias entre las parejas de jóvenes y las de adultos de mediana edad para adelante. Las primeras sucumben al aburrimiento a los pocos meses de conocerse. Si en un principio es la pasión y el vértigo de lo nuevo, con el paso de los días se hace presente la falta de temas para conversar o las diferencias de criterio.

El amor se expresa en los momentos de intimidad donde no son necesarias las palabras ni la profundización de los temas, sin embargo, al salir de este contexto, se les hace difícil ponerse de acuerdo para las salidas, compartir amigos o hablar de proyectos futuros. En algunos casos son las diferencias culturales las que se hacen presente y no hay tolerancia para entenderlas.

La dualidad entre el ideal y la pareja real todavía está presente. Las redes incrementan está imagen idealizada del vínculo, por efecto directo: la imagen del cuerpo, las líneas actuales de atracción y de compromiso sexo afectivo o, por el contrario, por efecto indirecto, defendiendo valores como “la monogamia, lo no hegemónico, el romanticismo, la inteligencia, el compromiso, cero toxicidades”.

La insatisfacción en la pareja puede manifestarse a través de la monotonía en las conversaciones, las actividades y la vida sexual (Imagen Ilustrativa Infobae)

El encuentro con alguien activa la ansiedad por perderse algo mejor (FOMO: Fear of missing out) ubicando al ideal de pareja en otro lugar que no es el que ofrece el aquí y ahora. Los jóvenes tienen menos tolerancia y más sinceridad al plantear el tema del aburrimiento, lo que no saben es que muchas veces este sentimiento nace de la idea de que tenemos del otro más que de la conexión real.

Los adultos de mediana edad están más atentos a las cuestiones actuales que al ideal de pareja. Ya pasaron por la etapa de romantización del vínculo, quieren saber lo que pasa con el vínculo actual y en resolver las diferencias. Los que pasaron por divorcios o separaciones estarán más alertas para no sucumbir nuevamente, además, se defienden cuando se sienten cuestionados los espacios personales.

La pareja adulta debe estar a la altura de aquellas situaciones estimulantes (salidas con amigos, trabajo, gimnasio, viajes, hijos, gustos personales, etc.). El sexo no está exento de estas exigencias, se pide más frecuencia sin hacer nada para que esto suceda (“me aburre que hagamos siempre lo mismo, yo propongo y no soy escuchado/a”). Para los hombres de más de cuarenta salir de lo conocido provoca miedo (“más vale repetir que innovar”). Las mujeres piden cambios y los hombres se agarran de lo que siempre ha funcionado.

Hoy espero, mañana no sé

Las parejas de mediana edad y adultas suelen priorizar la estabilidad y la resolución de conflictos

¿Qué hago si me aburro? Los jóvenes cortan la relación con más rapidez que los adultos de mediana edad. La generación Z (nacidos desde 1997/2010) no conocen el valor del tiempo, la contemplación, la espera, las experiencias vinculares mediadas por lo analógico, etc., las tienen que aprender e integrar al mundo virtual. La medida del aburrimiento sigue el ritmo del mundo digital que perciben y viven en consecuencia.

Las parejas adultas no son tan expeditivas como las juveniles, prolongan la relación hasta que el conflicto obliga a un cambio. Esperan a que algo externo suceda para mejorar (proyectos, vacaciones, hijos, mudanzas, cambiar de trabajo, mejoría económica, etc.) Los logros se viven como ganancias personales y vinculares silenciando por un tiempo los reclamos hasta que vuelven a aparecer.

10 tips para no aburrirse

Recuperar la satisfacción en pareja requiere diálogo, respeto y apertura a nuevas experiencias compartidas (Imagen Ilustrativa Infobae)

1. Amarse no es garantía de satisfacción y de bienestar vincular. Muchas parejas se aman, pero han perdido las líneas de conexión (afinidades, diferencias, puntos de vista. proyectos, salidas, etc.).

2. En el vínculo de pareja intervienen por lo menos dos personas, cada una con su historia, su mundo interno, sus deseos, etc., que deciden encontrarse y formar un vínculo, pero no dejan de ser dos personas. La riqueza de la unión resulta de la conjunción de ambos mundos personales.

3. El amor se sostiene con acciones (Comunicación, respeto mutuo, contacto físico, proyectos cortos y a largo plazo, etc.). No esperar a que la “suerte, el azar, el universo” aporten novedades y cambios. Todo se hace a conciencia y con compromiso.

4. La pareja es la que está ahí, frente tuyo. No es una construcción futura, ni ideal, ni posible. Es real, a la espera de cambios.

5. Hablen de lo que cada uno necesita, no esperen a que lo resuelva el tiempo ni a que el conflicto sea inevitable. Quedarse con “la palabra en la boca” o “no hablo para que no se enoje o lo tome como algo personal”, solo aumenta el malestar.

Animarse a poses nuevas o al uso de juguetes sexuales suelen ser bien recibidos como factores de cambio (Imagen ilustrativa Infobae)

6. El aburrimiento es la muestra de que la pareja ha perdido el rumbo en cuanto a estímulos placenteros. Esperan demasiado cuando en realidad las soluciones están más cerca de lo que creen. Quizá los ayude armar una lista de qué le gustaría a cada uno y comprometerse a cumplirla.

7. Las demandas para que el otro cambie no sirven, tampoco estar alerta a sus conductas.

8. Si se hace difícil comenzar con cambios en otras áreas, empiecen a hacerlo por lo sexual. Recuperar el contacto y el juego erótico, focalizar la atención en esa conexión, animarse a poses nuevas o al uso de juguetes sexuales, suelen ser bien recibidos como factores de cambio.

9. Dejar de fijarse en cómo los demás se divierten o la pasan mejor. No todo es lo que parece.

10. La pareja debe encontrar su forma de lograr satisfacción en todos los órdenes, considerando los éxitos y los fracasos como experiencias que sumen y enriquezcan la unión.

El doctor Walter Ghedin (MN 74.794) es médico psiquiatra y sexólogo

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