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Damián Mahler cuenta cómo los Beatles atravesaron su vida: “Es una música que te hace ser quien sos”

El director de The Beatles Symphonic Fantasy habló con Teleshow, de las canciones que lo acompañan desde chico, la memoria de su padre y el vínculo íntimo que mantiene con la obra de John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr

Mahler recordó que su padre le regaló a los 12 años tres discos que marcaron su escucha: uno de Kiss, uno de Queen y Help! de los Beatles

Hay una canción de Los Beatles que suena en la casa de Damián Mahler como un juego compartido con su hija. Hay otra, Blackbird, que lo acompaña desde hace años y que todavía lo conmueve por “esa sencillez aparente”. Entre esas dos postales íntimas aparece el corazón de The Beatles Symphonic Fantasy.

En una conversación cruzada por la música, los recuerdos de los discos compactos y la relación con su padre, Damián Mahler habló con Teleshow, sobre por qué los Beatles son mucho más que una banda para él. También anticipó la posibilidad de un futuro homenaje a la obra de su papá, el músico y compositor Ángel Mahler.

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Para el director, Blackbird conserva una emoción intacta por “esa sencillez aparente” de la guitarra, el ritmo y la letra

Damián Mahler dirige y arregla The Beatles Symphonic Fantasy, espectáculo que llega al Teatro Coliseo el jueves 12 de noviembre, a las 20.30. El músico concibe la propuesta como un recital de rock en el que la orquesta amplifica el repertorio de John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr, con banda, formación sinfónica y más de dos horas de animaciones.

—¿Cuál es la canción de los Beatles que estás tarareando todo el día?

—Mirá, hay una que es favorita en casa: Hello, Goodbye. Jugamos con mi hija a cambiarle la letra. Dice “you say yes, I say no” y empezamos a cambiar las posibilidades según el humor del momento. Esa es una favorita de la casa.

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—¿Y una favorita tuya, más personal, tenés?

—Es medio difícil elegir, pero Blackbird es un tema que siempre me acompaña mucho. Me parece una canción tan simple y profunda a la vez. Hay algo de esa sencillez aparente que me destruye: ese pie marcando el tempo, esa guitarra tan sensible y la letra. Es una obra maestra, como cincuenta más de los Beatles.

El músico definió el espectáculo como “un recital de rock con orquesta”, con banda en vivo, formación sinfónica y animaciones

—Pensaba en la película I Am Sam, con Sean Penn, que tiene canciones de los Beatles. Mucha gente que quizás no era fanática pudo entender mejor el sentido de las letras y las melodías a través de esa historia...

—Creo que lo que tuvo esa película, que vi de chico, fue que me conmovió mucho sin que yo entendiera en profundidad todo lo que proponía. Después la volví a ver de grande y me destruyó. Salió en 1999, si no me equivoco. Yo tenía 11 años y la vi cerca de su estreno, tal vez en el cine con amigos, porque de chico iba mucho al cine. Esa película refleja algo que parece secundario, pero no lo es: lo que significan los Beatles en la vida de una persona. No son solamente una banda que te gusta. Es una música que te hace ser quien sos. A través de esa música, hay una filosofía, más que una banda a la que uno sigue porque le gusta.

Mi nombre es Sam con Sam Pean y Dakota Fanning, musicalizada con todos temas de los Beatles

—En tu caso, además, está tu propia mirada como músico. ¿Te da pudor incorporar otros arreglos, otras lecturas y otros colores los temas?

—Lo hacemos constantemente con el profundo respeto que esta música merece. La cuidamos como el tesoro que es e intentamos estar a la altura de lo que más me conmueve de este espectáculo: la consumen personas para quienes los Beatles significan mucho. Para mí, estar a la altura de ese significado y de esa presencia de los Beatles en la vida de quienes nos van a ver es una de las misiones más lindas que nos tocaron con este espectáculo. Vemos padres con hijos, abuelos con nietos; hay mucho cruce de generaciones. Tenemos la posibilidad de darles un momento para atesorar y recordar en familia.

—¿Cuáles fueron los temas que más te costaron recrear o a los que resultó más difícil sumarles esos nuevos colores?

—Toda la música de la primera época, la que es más rock de los años 60, fue la que más me intrigaba. Por un lado, parece más sencilla; por otro, me preguntaba cuál era el rol de la orquesta dentro de esa música. Uno escucha Come Together y en cinco minutos se me ocurren veinte cosas que podría hacer una orquesta dentro de esa canción. Pero tal vez en Love Me Do estaba más limitado en cierto aspecto. Cuando conecté con la potencia y la alegría de esa música, porque era puro gozo y explosión, pensé: “La orquesta tiene que subirse a esto”. A partir de ahí empezó a fluir mucho más fácil.

Damián Mahler dirige y realiza los arreglos de The Beatles Symphonic Fantasy, que llegará al Teatro Coliseo el 12 de noviembre

—Hablás de una primera etapa, ¿cuál sería la otra gran etapa de los Beatles para vos?

—La música de los Beatles tiene por lo menos cuatro etapas, pero para mí hay una división muy marcada entre una música más bailable y la etapa de estudio. A partir de 1966 dejaron de tocar en vivo y empezaron a producir música de estudio, mucho más experimental, con más colores y desarrollo. Por ejemplo, Here Comes the Sun, Something, Come Together, Hey Jude y Lady Madonna forman parte de esa segunda época. En cambio, Love Me Do, Please Please Me, Eight Days a Week, Day Tripper y Help! pertenecen a una primera etapa.

— ¿Te acordás cuál fue el primer tema de los Beatles que escuchaste?

—No me acuerdo del primer tema, pero en casa no se escuchaba mucho a los Beatles, así que los descubrí, entre comillas, solo. Cuando cumplí doce años, mi papá me regaló tres discos compactos, que conservo y tengo conmigo: uno de Kiss, uno de Queen y uno de los Beatles.

—¿Cuál de los Beatles?

—Help!, donde está “Yesterday”. Recuerdo el impacto de escuchar una canción que no tenía nada que ver con lo que venía sucediendo en ese álbum. Pensaba: “Qué raro”. Era una canción con guitarra y cuerdas. La música sinfónica no me resultaba extraña, por supuesto, pero sí esa canción en ese contexto.

—¿Eso fue a que edad?

—A los 12 o 13 años, fue cuando papá me regaló ese disco. Yo escuchaba mucho discos compactos y leía los libritos, las letras, los créditos y todo lo que venía con el álbum. Era una maravilla. Para mí era un plan sentarme a escuchar ese disco que tenía, que me habían regalado o prestado, y sumergirme en el universo que proponía.

—¿Qué va a ver y escuchar el público en el espectáculo?

—Se va a encontrar con una banda de rock y una orquesta. Es un recital de rock con orquesta. No queremos que vengan esperando algo sinfónico dentro de los parámetros más habituales. Es un espectáculo que celebra esta música. Nos conectamos mucho con la idea de un recital de rock, y la orquesta funciona como un potenciador de todo ese material.

—Visual también...

—Claro, hay un desarrollo visual en las pantallas. Son dos horas, o más de dos horas, de animaciones realizadas para el espectáculo por un estudio de animación. Cada canción de los Beatles tiene distintos significados y lecturas. El fanático de los Beatles va a reconocer algunas referencias. En Hey Jude, por ejemplo, se ve el sueño que tuvo McCartney con su madre, que había fallecido, y que lo inspiró a escribir la canción. Todo eso aparece volcado en las pantallas. Es un espectáculo multimedia si se quiere, pensado para que todos los sentidos estén exaltados.

—El show será en el Coliseo y después seguirá su recorrido...

— Sí. La semana pasada estuvimos en Kuwait, por primera vez, y fue increíble. Eso tiene que ver con la cualidad universal de esta música. Parece mentira: uno piensa qué lejos está un lugar y, al mismo tiempo, qué cerca nos deja la música. La música siempre es un elemento que unifica y acerca a las personas. Vamos a Portugal a principios de diciembre para hacer una fecha en un escenario muy grande. Estamos muy entusiasmados. El año que viene también tenemos Europa y volvemos a Medio Oriente.

Para Mahler, el show propicia un encuentro entre generaciones, con padres, hijos, abuelos y nietos entre el público

—¿Por ahora siempre con los Beatles?

—Sí, por ahora con los Beatles.

— Te lo pregunto también por esos tres discos que te regaló tu papá. ¿Hay posibilidad de que algún día hagas algo con otras bandas?

—Mis dos bandas favoritas son Queen y los Beatles, así que Queen va a llegar en algún momento. El año próximo y el otro van a ser años muy fuertes para los Beatles, porque se vienen las películas. Creo que también serán años lindos para el espectáculo, porque va a recibir un poco de ese impulso.

El vínculo con su padre y el homenaje pendiente a su música

Angel y Damián Mahler: "Haré un homenaje a mi padre, quiero hacer honor a lo que significa en esta cultura"

—¿Le pedías consejos a tu papá?

—Se los sigo pidiendo, te digo. Éramos muy compinches en ese sentido. Era algo medio silencioso, entre nosotros dos. Por supuesto, al principio era mucho más “Papá, decime cómo es la vida”. Después tuvimos una relación muy linda: llamados de una o dos horas, o encuentros en los que charlábamos sobre lo que yo quería hacer y cómo hacerlo. Había una necesidad genuina de ver al otro brillar, de verlo en su mayor posibilidad. Creo que eso era lo lindo que teníamos. Con el tiempo, no te diría que se equiparó, pero fuimos encontrando otro lugar. Él empezó a verme como un colega y yo le decía: “No, estás loco, vos sos un demente”. Y él me decía: “No, pero es así”. Yo le respondía: “No, de ninguna manera”.

—¿Pensás en hacer un homenaje a tu papá?

—Sí, lo tengo pensado desde el día cero. Tengo que estar emocionalmente listo para hacerlo, porque la música de papá me hacía llorar muchísimo incluso cuando él estaba vivo. Imaginate ahora. Quiero hacer un homenaje a él, a su música, a todo lo que fue y a lo que sigue siendo para mucha gente. Muchas personas le escriben por Instagram y me dicen: “Estoy cantando esta canción de tu papá, me encanta”, o “Lo tengo siempre presente”. Quiero hacer honor a lo que significa en esta cultura.

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