Sabrina Rojas sostuvo que preferiría no revelar una infidelidad si su amiga se siente feliz en su relación, una postura que abrió un debate con sus compañeros durante una emisión de All Access, el programa de streaming que conduce. La actriz y conductora planteó que, ante una pareja que parece funcionar y en la que no hay señales de maltrato, no asumiría el lugar de quien debe romper esa estabilidad con una información dolorosa.
La conversación surgió a partir de una situación hipotética: qué haría cada integrante del equipo si descubriera que el marido de una amiga mantiene una relación paralela. Lejos de una respuesta inmediata, Rojas explicó que distinguiría entre una pareja que atraviesa una convivencia armónica y otra en la que existen conductas violentas, destrato o sufrimiento previo.
PUBLICIDAD
“Si yo tengo una amiga que es feliz en su matrimonio y sé que el marido la caga, yo no se lo diría”, afirmó la conductora. Su frase generó una reacción rápida de Lolo Poggio, una de sus compañeras de stream, quien planteó otro escenario: el de una mujer que mantiene una relación con un hombre sin saber que él está casado y descubre que también fue engañada.
En ese caso, la panelista consideró que se pondría en contacto con la esposa para advertirle de la situación. “Si yo soy amante y no sé que soy amante, y de pronto descubro que tiene mujer, por ahí sí te llamo y te digo: ‘Che, nos está engañando a las dos’”, expresó.
La respuesta de Rojas dejó en claro su posición. “¿Pero por qué le querés romper la armonía a esa mujer?”, preguntó. Para su compañera, la necesidad de contar lo ocurrido tendría relación con el daño recibido. “Porque ya me rompieron la armonía a mí también”, contestó.
PUBLICIDAD
Rojas diferenció la responsabilidad de la persona infiel de la de quien desconoce lo que sucede dentro de su propio matrimonio. “Ella no tiene la culpa, ella no te la rompió, te la rompió él”, remarcó, al referirse a la mujer engañada.
Poggio respondió que, aunque la esposa no tuviera responsabilidad, ella sentiría el deber de comunicarle que también vive una situación basada en el engaño. “A mí la culpa me haría querer decirte a vos que vos también estás viviendo engañada”, señaló.
La conductora admitió que entendería el impulso de exponer al hombre que mintió a ambas mujeres. “Yo creo que tal vez me moriría por decirle: ‘Che, el pibe con el que está casado es un hijo de…’”, dijo. De todos modos, insistió en que no elegiría informar a la esposa si ella vive feliz y no tiene relación con la tercera persona involucrada.
PUBLICIDAD
“Durante meses me dijo que estaba soltero, pero yo no le cagaría la vida y la armonía a una mujer que no tiene nada que ver”, sostuvo. Su compañera no coincidió: para ella, ocultar una infidelidad podría ser una forma de mantener a alguien dentro de una realidad que desconoce.
La actriz retomó entonces su idea inicial y la amplió. “Si yo tengo una amiga que es feliz en su matrimonio y sé que el marido la caga, pero ella es feliz en su matrimonio, yo no se lo diría”, repitió. Para Rojas, la felicidad que una persona experimenta dentro de su vínculo no necesariamente desaparece porque exista una conducta que permanece fuera de su conocimiento.
“¿Por qué le voy a romper la armonía que mi amiga vive?”, planteó. Frente a esa pregunta, su compañera fue directa: “Porque está viviendo en una mentira”.
PUBLICIDAD
Rojas rechazó esa definición. “No es una mentira, ella con él es feliz”, respondió. De inmediato, aclaró que su reacción sería distinta ante una relación dañina. “Ahora, si ella está en pareja con un pibe que la destrata, que la maltrata y encima descubro que es infiel, ahí sí le digo: ‘Che, amiga, esto, esto, esto y encima esto’”, explicó.
La diferencia que marcó la conductora estuvo puesta en el contexto de la pareja. Para ella, la información sobre una infidelidad debe evaluarse de otro modo cuando se suma a situaciones de violencia o maltrato. En ese escenario, consideró que advertir a la amiga podría servir para que reconozca una acumulación de conductas perjudiciales.
Durante el intercambio, Rojas también cuestionó el modo en que algunas personas comunican información sensible. “Yo detesto a las amigas que te dicen: ‘Hola, amiga, te tengo que contar algo’”, aseguró. Su idea fue tajante: “No lo quiero saber. ¿Por qué venís a cagarme la vida? No quiero”.
PUBLICIDAD
La conductora volvió a defender su derecho a decidir cuánto quiere saber sobre su propia relación. “Pero, ¿por qué? Dejame vivir mi vida de color de rosa, que a vos no te jode”, respondió. Luego llevó la discusión a un plano personal y sentenció: “A los 46, si veo que una amiga es feliz con su marido, digo que viva su fantasía”. Ante la insistencia de que el esposo sería “un mentiroso”, Rojas cerró con una frase que sintetizó toda su teoría: “A mí, si me ven enamorada y me cagan, no me avisen”.
PUBLICIDAD