Rayas negras y blancas, dameros, muebles curvos, mármol veteado, grifería dorada y una paleta que apuesta a los contrastes. José María Muscari mostró la casa que diseñó para vivir junto a su hijo Lucio, un piso en Recoleta que une dos departamentos y organiza cada ambiente alrededor de la vida familiar, el arte y una estética de hotel boutique.
El director teatral eligió Instagram para abrir las puertas de su intimidad doméstica. Lejos de una foto aislada, propuso un recorrido detallado y ordenado por su hogar. “Mi casa en 20 imágenes / 20 espacios de mi hogar / un House Tour en 20 clicks”, escribió al pie de la publicación.
PUBLICIDAD
La secuencia empieza en el palier privado y termina en el baño de invitados. Entre ambos extremos aparecen el living, el comedor, el balcón, la cocina, la despensa, un estudio de trabajo, una habitación para visitas y los espacios que comparten o disfrutan padre e hijo. La casa, según explicó Muscari, responde a una decisión concreta de convivencia. “Soy feliz acá. Son dos departamentos que uní y súper integrados para la vida funcional con mi hijo”, expresó. “Soy feliz acá y cada detalle fue pensado”.
El eje visual de la propiedad está en el blanco, el negro y el gris. La paleta aparece sobre paredes, empapelados, muebles, textiles y objetos, aunque los pisos de madera clara introducen una pausa cálida. Las cortinas blancas y las plantas de gran porte suman un contrapunto orgánico frente a una propuesta que busca el impacto gráfico en cada ambiente.
Las rayas verticales ocupan un lugar central desde el ingreso y reaparecen en varios sectores de la casa. También hay dameros blanco y negro y textiles rayados, recursos que sostienen una misma identidad visual a lo largo del recorrido. El resultado se aleja de una decoración neutra o convencional: cada pared, pasillo y pieza parece formar parte de una escenografía cotidiana, con guiños al universo teatral que atraviesa la carrera de Muscari.
PUBLICIDAD
La impronta combina un interiorismo contemporáneo ecléctico con referencias al art déco moderno y al diseño italiano de las décadas de 1960 y 1970. Sin embargo, el departamento no queda limitado a una sola época ni a un único lenguaje decorativo. Las formas curvas y los volúmenes amplios de las lámparas, las mesas, las consolas y los sillones suavizan la geometría marcada por las líneas rectas y los contrastes del blanco y negro.
En el living y el comedor conviven piezas de presencia escultórica con una distribución que privilegia la circulación. Muscari también mostró un mueble de televisión, una pared intervenida y un cuadro, además de un “pasillo del arte” que conecta sectores de la vivienda y subraya el vínculo del director con las imágenes y las obras visuales.
El dormitorio principal suma otra capa al recorrido. La habitación cuenta con un placard de calzados, un guardarropas y un espacio que el artista nombra como “mi aposento”. El tono oscuro del cabecero, la luz indirecta y los textiles neutros acercan el ambiente a la estética de un hotel boutique. No hay exceso de color: la tensión entre negro, blanco, gris, madera y luz cálida sostiene el clima general de la casa.
PUBLICIDAD
El baño en suite concentra varios de los materiales que aportan un registro más sofisticado al proyecto. Mármol blanco veteado, espejos de gran tamaño, detalles negros y grifería dorada arman una escena de fuerte contraste. La iluminación lineal cálida evita que el conjunto se vuelva rígido y acompaña una decoración donde cada superficie busca intervenir en la composición total.
Lucio también ocupa un lugar protagónico dentro de la nueva organización. El recorrido incluye un playroom, su habitación, escritorio y baño propios. La presencia de estos cuatro espacios muestra que la reforma no se limita a una decisión estética: la integración de los dos departamentos responde a una dinámica familiar concreta, con zonas comunes y sectores pensados para la privacidad, el juego, el descanso y el estudio.
La cocina y la despensa completan el mapa de las áreas compartidas. Luego aparecen la habitación y el baño de invitados, que cierran el tour de 20 postales. En conjunto, la casa une influencias gráficas, detalles glam, mobiliario curvo y elementos naturales bajo una misma idea: una vivienda diseñada para ser habitada todos los días por Muscari y su hijo.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD