Piñón Fijo y su vida lejos del personaje: “Me saco el maquillaje y soy el hombre invisible”

Fabián Gómez pasó por el stream de Infobae y repasó sus comienzos, el fenómeno que lo llevó al Gran Rex, la privacidad que protege y sus nuevos proyectos.

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Durante décadas, Piñón Fijo acompañó a miles de chicos con sus canciones, juegos y un personaje que atravesó la televisión, los teatros y las plazas. En su paso por el stream de Infobae, Fabián Gómez volvió sobre ese recorrido, recordó sus comienzos en Córdoba y compartió detalles de su presente artístico.

El payaso más conocido por varias generaciones llegó al estudio con una presentación que remitió a una canción del rock argentino. “En la ciudad de la furia, dando una vueltita”, dijo antes de abrir una charla sobre su origen, el crecimiento de su personaje y el vínculo que mantiene con la música.

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La conversación también giró alrededor de los cambios en los consumos infantiles y de la competencia con las nuevas plataformas. Piñón recordó una época en la que los chicos esperaban frente al televisor el momento de encontrarse con su personaje. Su recorrido, sin embargo, no comenzó en una pantalla ni en una sala teatral.

“Hasta el 2013 los niños prendían la tele para esperar a su payaso”, señaló al recordar esa etapa. Antes de alcanzar la exposición nacional, pasaba la gorra en la calle y animaba cumpleaños en Córdoba. Esa experiencia construyó una base de trabajo que después trasladó a escenarios de otra escala.

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El salto llegó a partir de un llamado de un programa de televisión cordobés. Piñón Fijo explicó que no entendía del todo el fenómeno que comenzaba a crecer alrededor de su figura. El canal mantenía una relación con El Trece, una conexión que abrió el camino para su desembarco en Buenos Aires y para una expansión que superó sus expectativas.

Fabián Gómez comenzó su carrera como payaso en Córdoba al trabajar a la gorra y en animaciones de cumpleaños.
Fabián Gómez comenzó su carrera como payaso en Córdoba al trabajar a la gorra y en animaciones de cumpleaños.

“Para esto hay que estar un poco loco y cuando uno está un poco loco sueña”, expresó. En ese sentido, diferenció a su generación de los ritmos más inmediatos y sostuvo que el disfrute por lo que hace ocupa un lugar central en su carrera. La etapa previa en Córdoba, según contó, le dio herramientas para afrontar la notoriedad que apareció después.

Cuando llegó a Buenos Aires, el fenómeno se replicó en dimensiones mayores. “Me sirvió ese background. Quizás el problema de la explosión de golpe no es tan grave como cuando esa explosión pasa y te sacan el banquito”, reflexionó sobre el momento en que bajó la intensidad de la popularidad. Para él, el oficio de artista callejero funcionó como una referencia permanente ante esas variaciones.

La temporada en el Gran Rex se extendió durante dos años, un hito que mencionó como parte de esa etapa de alcance masivo. Aun así, sostuvo que la práctica en la calle le permitió mantener los pies sobre la tierra. “Cuando yo lo hacía en la calle pensaba que estaba en el Gran Rex”, afirmó.

El artista también explicó que no cuenta con formación académica ni actoral y definió el nacimiento del personaje como una circunstancia que encontró su propio rumbo. “A mí me salió de casualidad”, dijo. En su relato, la ausencia de maquillaje ocupa un lugar importante: al dejar atrás la imagen de Piñón, recupera una cotidianeidad que considera necesaria.

Un payaso con maquillaje blanco, traje rojo y amarillo, abraza a una niña con coletas y un suéter. Un niño con camiseta a rayas los acompaña
Piñón Fijo, caracterizado de payaso, posa con sus hijos Sol y Jerónimo, una niña y un niño, en una fotografía de archivo.

“Yo salgo de acá, me saco el maquillaje y soy el hombre invisible”, contó. Esa posibilidad de circular sin ser reconocido le permitió separar la vida pública de su intimidad. “Cuando estoy de Piñón, la vida se llena de abrazos, pero después me saco eso y ando inadvertido por todos lados. Y me gusta esta forma de vivir”, agregó.

La decisión de no dar notas sin maquillaje surgió en 2003 y, según explicó, fue una determinación consensuada con su entorno. Piñón Fijo definió al personaje como su “materia prima” y detalló que demora cerca de una hora en maquillarse. El proceso lo realiza por cuenta propia, muchas veces dentro de su motorhome.

Ese vehículo forma parte de su rutina de trabajo y de sus estadías en Buenos Aires. El artista lo llama “mi caracol” y explicó que consiguió un lugar para estacionar a unas 20 cuadras de Aeroparque, con los servicios necesarios para permanecer allí. “Ando en mi caracol, que es mi motorhome, que me lleva a todos lados”, relató.

“Acá tengo todo, mi saco cloacal, mi placa de sonido. Así que de acá no me bajo, tengo todas las cosas”, enumeró. Para él, esa dinámica también expresa la convivencia entre el personaje visible y la persona que busca conservar su privacidad.

Durante la entrevista, el músico aprovechó para anunciar un proyecto fuera de su universo habitual. Se trata de la película CordobeCes, que se estrena el 15 de octubre. Es una docucomedia centrada en la identidad y la alegría cordobesa.

Piñón Fijo
Piñón Fijo recibe el amor de los niños desde que se hizo popular a partir de los años 2000

La trama sigue a Kaitlin Nelson, una documentalista de Estados Unidos que viaja a Córdoba para descubrir por qué sus habitantes se caracterizan por esa alegría. Piñón contó que el proyecto nació a partir de contenidos de redes sociales de jóvenes que recopilan videos virales vinculados con la provincia.

“Es la historia de esa chica rubia que viene a documentar de qué se trata la alegría cordobesa, embebida en fernet”, adelantó sobre la película. El artista señaló que disfrutó de la experiencia y destacó el pasaje de una idea surgida en TikTok e Instagram a la pantalla grande.

La música atravesó toda la charla. Piñón Fijo ubicó ese interés en los años posteriores al regreso de la democracia, cuando terminó la secundaria y el rock nacional formaba parte del paisaje cultural. Antes de convertirse en el personaje que lo llevó a la televisión, recorría la ciudad con una guitarra y una bicicleta para dar clases a domicilio.

“Yo creía que enseñaba, pero en realidad estaba aprendiendo”, resumió sobre aquella etapa. En los shows, reconoció, existen canciones inevitables para el público, aunque la composición continúa como una actividad cotidiana. “Vivo componiendo porque para mí el mejor juguete es hacer canciones, hacer música. Me divierte mucho”, dijo antes de interpretar una canción en vivo en el estudio que enterneció a todos.

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