En algún almuerzo de Mirtha Legrand, todavía con la tevé en blanco y negro, Astor Piazzolla habló bien de los rockeros. Dijo que lo que hacían Charly García y Luis Alberto Spinetta le parecía válido, que esa música también era argentina. Años después, cuando en una entrevista en Chile le dijeron a Charly que Piazzolla había criticado su obra, él lo desmintió sin dudar: habían hablado, y el maestro le había dicho que lo que hacía estaba bien. Spinetta, por su parte, llegó a confesar que no sabía si estaba a la altura de componer junto a semejante genio cuando se esbozó alguna posibilidad de colaborar. Nunca hubo enemistad. Hubo, en todo caso, respeto mutuo entre tres titanes de la música popular argentina.
Eso es exactamente lo que la cantante Paula Roth quiso capturar cuando pensó en Fuga y fuego, el espectáculo con el que su orquesta TangoMina se presentará el viernes 25 de septiembre a las 20:00 en La Fábrica: el estudio y sala de ensayo de Charly García, su segunda casa, un lugar que respira esa historia en cada pared. En diálogo con Teleshow, Roth contó cómo fue construyendo ese puente desde adentro.
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Que el show sea en La Fábrica tampoco es un detalle menor. El espacio de Fitz Roy fue estudio y sala de ensayo de Charly durante años, y hoy sigue siendo un lugar al que va a ver shows. “Creo que ese lugar tiene toda la energía de semejante artista”, dijo Roth. “Se han hecho cosas grandiosas ahí.” Y cuando le preguntaron si le gustaría que Charly apareciera esa noche, no dudó: “Lo voy a determinar con la mente, a ver si le mando esa energía.”
Una voz que se formó entre Spinetta en vivo y los ensayos de su madre
Roth tiene 42 años y una historia que arranca antes de que pudiera recordarla bien. Su madre, Mirta Di Leo, fue productora de cine y comedia musical —responsable de montajes como Amor sin barreras— y amiga de David Lebón. A los tres o cuatro años, Roth la acompañaba a los ensayos porque no había con quién dejarla. “Recuerdo eso, y en ese momento decidí que yo quería cantar”, dijo. “Era muy chiquita.”
Su tío Ricardo Di Leo la llevaba a ver a Spinetta cuando tenía seis o siete años. El tango llegó después, de la mano de su abuela y de una película: Sur, de Pino Solanas, con música de Piazzolla y la voz del Polaco Goyeneche. “Fue algo que me impactó desde muy chica”, recordó. “La alquilé cuando existían los videos. Ahí me enamoré del tango.”
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Con los años vinieron el jazz —en hoteles y salas—, un contrato con Televisa en México para grabar un disco de baladas, coros junto a Black Amaya —baterista de Pescado Rabioso— y dos presentaciones en teatros como artista invitada de Pappo. También grabó Nadie como vos, un disco de tango electrónico con canciones propias que registró en parte en Europa y que hoy está disponible en Spotify. Tocó en la Esquina de Homero Manzi, en el Gorriti Art Center y en el BeBop de Palermo, y tiene apariciones registradas en la TV Pública.
Piazzolla y el rock argentino siempre estuvieron más cerca de lo que parecía
La propuesta de TangoMina no es un experimento caprichoso: parte de una convicción. “Siempre creo que ha habido muy buena onda entre ellos, muy buena vibra, y por sobre todo respeto”, dijo Roth. “Personas que son grandes y que se consideran mutuamente importantes para la cultura del país, sobre todo en esa época.”
Lo que hace TangoMina es trazar una línea entre esos mundos y caminar por ella. La formación es de tango —bandoneón, guitarra, piano, batería y bajo— pero el repertorio cruza géneros sin pedir permiso. En el bandoneón está Martín Cecconi, músico dedicado al tango al cien por ciento. En batería, Horacio Moreno, que tiene en su currículum pasos junto a David Lebón, entre otros. El guitarrista Javier Torrecillas integra además Sobredosis de Soda, el tributo a Gustavo Cerati. Y en el piano y la dirección musical, Omar Serna, que además es el marido de Roth. “Me sale gratis”, admitió ella entre risas. “Zafé, zafé, zafé.” “Hicimos como esta mezcla de rock y de tango que en realidad es música popular argentina”, sintetizó Roth. De Piazzolla suenan “Balada para mi muerte”, “Balada para un loco”, “Chiquilín de Bachín”, “Preludio para el año tres mil uno”, “Siempre se vuelve a Buenos Aires” —con letra de Eladia Blázquez— y fragmentos de María de Buenos Aires. Del rock: “Asesiname” y “Alicia en el país” de Charly, canciones de Spinetta, “Las cosas tienen movimiento” de Fito Páez, “El témpano” de Jorge Fandermole, dos temas de Los Redondos —“Ji, ji, ji” y “Todo un palo”— y “Por qué cantamos”, con letra de Mario Benedetti y música de Alberto Favero, popularizada por Nacha Guevara.
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Todo con bandoneón. Siempre con bandoneón. “Tenemos un repertorio hermosísimo y muy popular”, dijo Roth.
— ¿Por qué Piazzolla y el rock nacional en una misma propuesta?
— Interpretar a Piazzolla me conecta con palabras y hechos profundos y atemporales. Donde estás, la musica de Piazzolla, encaja. Y el rock nacional es la voz de mis momentos, interpretarlo es estar en cualquier parte de mi casa a cualquier edad, sientiendo quien soy, siendo feliz aunque sea por tres minutos que dure el tema. Son músicas que me conectan con mi identidad. Puedo ser feliz por el simple hecho de escuchar una cancion.
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— Cantaste con Pappo, ¿cómo fue ese acercamiento?
— Yo hacía coros en una banda donde Pappo aparecía de invitado. Compartía escenario con Vivi Scalisa, vocalista de las Black and Blues. En dos oportunidades me convocó para cantar en sus propios shows, en teatros distintos. Fue una experiencia increíble, superenriquecedora. Un mundo nuevo que descubrí.
— Y para mostrar que te movés entre varios géneros, también grabaste con Peteco Carabajal.
— Hace dos meses grabé una canción con él. Para mí fue un enorme triunfo ser convocada por semejante artista, de un estilo que siempre amé y que también nos representa. Es un lujo para nuestra cultura.
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— TangoMina, el nombre de la banda, tiene más de una lectura, ¿no?
— Tres, en realidad. El tango como género, la gomina como símbolo de la estética porteña clásica, y la mina como la única voz femenina del conjunto. Está todo pensado. El tango, la gomina y la mina que soy yo. Es como una fusión de palabras que nos representa.
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