El lunes, Ricardo Canaletti y Matías Bertolotti protagonizaron un cruce al aire en TN que circuló rápido. El meteorólogo acusó a su colega, especialista en policiales, de incitar a la violencia contra los hinchas de River Plate luego de que el conjunto millonaria lograra vencer a Argentinos Juniors, Bertolotti lo dijo dos veces frente a cámara. Canaletti no respondió, al menos no en la señal de noticias.
Su turno llegó cuando un cronista de Intrusos (América TV) lo encontró en la calle. Lo que siguió no fue una defensa ni un contraataque: fue una sucesión de esquives, humor y una frase de Maradona usada como paraguas cada vez que la conversación se ponía incómoda.
El saludo ya anticipó el tono. “Dejate de joder”, le dijo Canaletti al cronista apenas lo vio. Después, antes de que llegara la primera pregunta difícil, describió su situación con una claridad que no volvió a repetir en toda la nota: “Si me las pico, me dicen que es malo. Si me quedo, me embarro. Así que mejor...” La frase quedó sin terminar.
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Cuando el cronista preguntó directamente, “¿Me ayudás a entender qué pasó con Matías, que se calentó tanto con tu intervención por lo que contaste de River, que dijiste esto son muertos?”, la respuesta fue breve y definitiva: “No sé.” De inmediato, Canaletti cambió de tema: “Estoy yo con el tema de Maradona, loco, el juicio de Maradona. Mañana es un día muy importante. Maradona, ¿qué dijo? La pelota no se mancha. Chau.”
Las preguntas sobre el enojo visible de Bertolotti tampoco tuvieron mejor suerte. “Yo no estoy en la cabeza de los demás”, respondió. Y cuando le consultaron si el episodio le había molestado, cerró: “Te juro que no. Mirá, el pobre hombre tiene que bancarse todo esto.”
En un momento de la charla, el cronista le contó que Mario Massaccesi lo había defendido al aire, llamándolo “mi amigo.” Canaletti recibió la información con un lacónico “Bien.” Luego, sobre Bertolotti, dijo lo único que eligió decir con nombre propio: “Matías es un fenómeno.” El cronista le preguntó por qué. “Es un fenómeno. Pero no sé, por qué me preguntás cosas que no sé”, repitió.
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La pregunta sobre si había hablado con su colega tuvo la respuesta de siempre: “La pelota no se mancha. Chau.” El remate llegó cuando el cronista quiso saber qué mensaje mandarle a Bertolotti. Canaletti intentó irse, “Chau, chau, chau, chau”, pero el cronista no soltó el micrófono. La última respuesta llegó entre risas: “Que se vaya.”
El día anterior y al aire del mismo programa, Bertolotti hizo un mea culpa de lo sucedido. Lo primero que hizo fue bajarle el tono al asunto. “Vivimos hoy por hoy también un poco en el mundo de las redes, que uno a veces no se da cuenta y todo explota, pero en realidad fue un intercambio y ya está, no pasa nada, queda todo ahí”, dijo al ser consultado por lo ocurrido. Sobre si hubo contacto con Canaletti después del cruce, la respuesta fue tajante: no hubo ningún intercambio de mensajes ni de palabras, y Bertolotti consideró que tampoco era necesario.
Para explicar por qué reaccionó como lo hizo, el meteorólogo dejó en claro su lugar como hincha antes que cualquier otra cosa: “Me sentí un poco tocado porque digo: ‘a mí me encanta la jerga del fútbol, soy fanático de River mal’”.
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Fue más lejos al momento de evaluar su propia reacción. “A veces lloramos nosotros porque a veces no son... Y entonces digo: bueno, esto hay que decirlo dentro de casa. Es cierto, ahí es mala mía, soy calentón y bueno, lo admito”, cerró, sin esquivar la responsabilidad por haber elegido el aire como escenario para una discusión que, a su criterio, correspondía resolver de forma interna.
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