Laurita Fernández se tomó unos días de descanso y eligió Italia como destino. La conductora viajó a las Cinque Terre, la franja de cinco pueblos enclavados en los acantilados de la costa de Liguria, en el norte del país, y lo compartió en sus redes sociales junto a sus amigas Noelia Solange Silva y Vanesa. Playas, miradores, callejones empinados, atardeceres sobre las rocas y gastronomía local formaron parte del registro que eligió hacer público.
El recorrido arrancó en Manarola, uno de los cinco pueblos que forman las Cinque Terre. Las fotos desde el mirador mostraron las fachadas de colores apiladas sobre el acantilado con el mar Mediterráneo de fondo. Laurita posó con los brazos abiertos y una sonrisa, con el top amarillo a cuadros, short blanco y sombrero de paja con cinta negra que repitió en varias tomas del viaje.
Desde ese mismo punto también se fotografió de espaldas, apoyada en la baranda del mirador, con una bolsa de tela con la inscripción “Florence, Italy” al hombro. Al fondo, las casas rojas, amarillas y rosas de Manarola se recortaban contra el cielo del atardecer.
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El grupo también recorrió los callejones angostos y empinados del pueblo. Una de las fotos capturó a dos de las amigas bajando una escalinata de piedra entre paredes ocres con ventanas de postigos verdes, en una imagen que resumió la arquitectura característica de los pueblos de la región.
La siguiente parada fue Riomaggiore. El atardecer desde las rocas fue uno de los momentos más registrados del viaje: Laurita y sus amigas se sentaron junto a decenas de turistas sobre las piedras del borde costero, mientras el sol se ponía detrás de los edificios de colores que caen directamente al mar. La conductora apareció de perfil, con anteojos de sol redondos y el mismo conjunto amarillo, con la mejilla apoyada en la mano.
El viaje también incluyó Vernazza, donde las fotos mostraron la torre medieval sobre el promontorio rocoso y el pequeño puerto con botes amarrados. Y Monterosso, desde cuya estación Laurita se sacó una selfie con expresión descontracturada, sombrero de paja y el pañuelo floreado en rosa y amarillo que usó como accesorio en las tomas de los pueblos.
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Las playas ocuparon otro capítulo del álbum. Con la bikini de cuadros rojos como look de playa, Laurita apareció de rodillas sobre una toalla con la inscripción “La Dolce Vita Italia”, rodeada de sombrillas a rayas naranjas y verdes. En otra toma caminó de espaldas entre las reposeras de la playa, con la misma bikini y una pollera a juego, cartera de paja en mano.
La gastronomía italiana también tuvo su lugar en la publicación. Una de las imágenes mostró un cannolo en un plato descartable, sostenido frente al paisaje de un callejón del pueblo. Otra capturó una caja repleta de limones italianos de gran tamaño, con sus hojas todavía verdes, en una postal que reflejó los mercados locales de la región.
El recorrido incluyó además una visita a una iglesia de columnas en blanco y negro, piso de mosaico geométrico y altar barroco, cuya foto fue la única del álbum sin presencia humana: solo arquitectura y silencio.
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Entre destino y destino, Laurita también se fotografió en el interior del alojamiento. Una selfie la mostró con el pelo húmedo, labios rojos y el mismo top amarillo a cuadros, en una imagen más íntima que contrastó con las postales al aire libre.
La tienda Il Salumaio fue otra de las paradas del grupo. Una de las amigas posó con la cara asomada por el recorte de un muñeco de cartón que invitaba a “Make your schiacciata”, con el interior de la charcutería y sus embutidos colgados al fondo. Todo lo que compartió quedó resumido en el pie de foto que eligió para la publicación: “La dolce vita. Manarola e Riomaggiore”.