Agregar Infobae enGoogle

Las vacaciones de Gonzalo Valenzuela con los hijos que tuvo con Juana Viale: así están hoy Silvestre y Alí

El actor chileno publicó en redes sociales distintos momentos de relax con los adolescentes

Gonzalo Valenzuela posa con sus hijos Silvestre y Alí junto al mar, con embarcaciones y una montaña en el horizonte.

Las vacaciones de Gonzalo Valenzuela junto a sus hijos Silvestre y Alí se convirtieron en un testimonio público de la cotidianidad familiar y la consolidación de un vínculo que trasciende la exposición mediática. El actor compartió en sus redes sociales una serie de imágenes en las que se lo ve disfrutando de días de descanso, acompañado de sus hijos adolescentes, fruto de su relación con Juana Viale.

La elección musical que acompañó las fotos, Dar es dar de Fito Páez, y el texto breve que las acompaña —“Amores”— marcan el tono de una experiencia íntima y cercana, pero también abierta a la mirada de casi 600.000 seguidores.

La repercusión no tardó en llegar. Comentarios como “Que grandes y estupendos mi sobrino y sobrinos nietos”, “Lindo Gonzalo, con el mejor amor, el amor de los hijos”, o “Son tus clones”, reflejaron la empatía y la identificación del público con la escena familiar. En las imágenes, Valenzuela y sus hijos aparecen relajados: posan sobre el muelle con el mar de fondo, se abrazan sonrientes en la playa, y comparten saltos al agua, mostrando la frescura de la convivencia y la confianza mutua.

PUBLICIDAD

Gonzalo Valenzuela y su hijo Alí posan con los labios fruncidos en la playa con el mar y otras personas de fondo durante sus vacaciones.

La historia entre Gonzalo Valenzuela y Juana Viale abarcó el periodo de 2005 a 2014, dando lugar al nacimiento de Silvestre y Alí. Con el tiempo, la relación de pareja se transformó en un lazo familiar construido sobre el cuidado compartido y el interés común por la estabilidad de sus hijos. Valenzuela explicó en una entrevista reciente que, aunque la pareja terminó, persiste una familia unida: colaboran activamente en la crianza y priorizan la contención emocional de Silvestre y Alí. El actor mantiene contacto frecuente con la nieta de Mirtha Legrand, lo que facilita la construcción de un entorno estable para los jóvenes.

La dinámica cotidiana está marcada por la flexibilidad y la adaptación. Los hijos acompañan a su padre en viajes y cambios de rutina, y el actor procura aprovechar cada momento junto a ellos. En palabras del propio Valenzuela: “Lo mejor es pasar tiempo con los hijos”. Esta afirmación resume la filosofía que guía su rol paterno y se vuelve central en la percepción pública de su figura.

El concepto de familia para Valenzuela excede las categorías tradicionales. Además del vínculo con Silvestre y Alí, el actor expresó su estima por Ámbar, la hija mayor de Juana Viale. Sostiene que la cercanía y el afecto construyen familia tanto como la biología. Esta mirada se refleja en sus declaraciones sobre la madurez alcanzada con el paso del tiempo y la importancia de los vínculos afectivos. El círculo familiar, según define, se amplía a partir de la experiencia compartida y la capacidad de acompañarse en distintas etapas de la vida.

PUBLICIDAD

Gonzalo Valenzuela y su hijo Silvestre disfrutan de unas vacaciones familiares en el mar.

Valenzuela también es padre de Anka, de seis años, fruto de su relación con la actriz María Gracia Omegna. La convivencia con hijos de diferentes parejas y la integración de los distintos núcleos familiares forman parte de su cotidianeidad y de su visión sobre las nuevas formas de parentalidad.

La figura de Valenzuela como padre está marcada por la creatividad y la alegría de sus hijos, pero también por el dolor de la pérdida. El recuerdo de Ringo, el hijo que falleció siendo un bebé, permanece presente en su vida. El actor abordó el tema con sinceridad, relatando cómo la muerte de un hijo y de otros familiares lo llevó a repensar el significado del duelo y de la existencia.

Una de sus reflexiones más profundas fue: “Pasé por la muerte de mis viejos, de mis hermanos y un hijo, de todo y la muerte está muy presente ahí, pero la muerte como como un acto generoso también, ¿no? No solamente el duelo, también lo positivo de la muerte, que es una certeza al final... Son etapas y empezar como a amarte si se quiere. Y hay que atreverse a hacer el el duelo, que no es fácil, porque es permitirse el dolor. Dejar que te duela. Permitirlo”.

Juana Viale y Gonzalo Valenzuela en una vieja fotografía familiar

Esta perspectiva, lejos de limitarse a una experiencia privada, impregna su relación con sus hijos. El actor reconoce en el duelo una oportunidad para aprender y para encontrar nuevas maneras de valorarse y de construir vínculos auténticos con los demás. El tránsito por el dolor, según sostiene, implica permitirse sentir y aceptar las emociones como parte fundamental de la vida.

En el día a día, Valenzuela describe a Silvestre y Alí como jóvenes creativos y alegres. De Silvestre destaca su vocación artística, mientras que de Alí resalta la simpatía y el buen humor. El actor subraya la importancia de disfrutar de la compañía de sus hijos y de construir recuerdos compartidos, como los que muestran las imágenes de sus vacaciones recientes.

La exposición pública de estos momentos, lejos de ser una simple estrategia mediática, aparece como una forma de celebrar el presente y de registrar la evolución de los lazos familiares. La reacción positiva de sus seguidores refuerza la idea de una familia que, a pesar de los cambios y las dificultades, prioriza el afecto, la presencia y el acompañamiento cotidiano.