Sofía Gonet, más conocida como La Reini, construyó en los últimos años una comunidad fiel en redes sociales a base de espontaneidad y humor. Su separación de Homero Pettinato la convirtió en uno de los temas más comentados del universo digital argentino, y desde entonces sus seguidores siguieron cada movimiento de su vida con atención.
Tras la ruptura, la influencer decidió alejarse del mundo de las citas y tomarse un tiempo para disfrutar la soltería. Ese período de “celibato” autoimpuesto duró un tiempo, hasta que eventualmente Sofía se animó a volver a salir. En sus redes empezó a dejar caer, sin dar demasiados detalles, que las cosas iban bien: las citas con el hombre en cuestión pintaban mejor de lo esperado.
El entusiasmo duró poco. La situación tuvo un giro que no anticipaba nadie, y La Reini decidió contarlo todo de la única manera que sabe: a cara lavada, con el pijama puesto y el mate en la mano, en un video subido a su cuenta de TikTok. El relato arrancó con una advertencia al público: “Chicas, vayan a servirse una copita de vino o un mate porque tengo un story time recién sacado del horno”.
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Lo que siguió fue un racconto minucioso. El hombre había estado dos semanas siendo, en sus palabras, una “buena letra” difícil de explicar: “Me invitaba a salir tipo citas de día. Nos vio mucha gente. Lo último que se iba a cruzar por mi cabeza era el desenlace que tuvo todo esto", anticipó, y fue al nudo del relato. “El tipo durante dos semanas me escribía todos los días, me invitaba a hacer planes de día, se involucraba con mis proyectos, me quería ayudar con la mudanza. Parecía todo bien, normal”.
El quiebre llegó de forma abrupta y sin explicación: “Tuvimos una cita el martes, todo espectacular, fuimos a comprar una alfombra para mi casa y el jueves elimina mi contacto de WhatsApp y me deja de seguir en Instagram”. La primera reacción de Sofía fue la autocrítica. Pasó horas dándole vueltas a qué podría haber hecho mal, hasta que decidió ir directo al punto: “Le pongo en un WhatsApp: ‘Explicame ya qué carajos estás haciendo’”.
La respuesta del hombre no estuvo a la altura de la situación. “Lo que el tipo arranca con un cuento chino digno de una persona de siete años. Empieza a decir que lo hackearon, que le estaban mandando mensajes de Estados Unidos diciéndole que no se meta conmigo, como que alguien lo estaba amenazando. Una cosa siniestra y retorcida”.
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La coartada se cayó sola. Mientras alegaba que lo habían hackeado, el hombre subía historias a Instagram “lo más pancho manejando”, ironizó Sofía, que encontró la verdad por otro canal: “Me escribe una chica. Benditas sean las cuentas anónimas que te escriben para avisarte lo que está pasando. El tipo estaba de novio con una piba de otra provincia”.
Sofía no ocultó la ironía del momento: “No sé, es que se le habrá cruzado por la cabeza cuando dijo: ‘Dale, bárbaro, voy a invitar a salir a Sofi durante semanas, ¿qué podría salir mal de todo esto?’”. Sobre la identidad del hombre, fue tajante: no iba a revelarla. “A este chabón no le voy a dar ni el lujo de decir quién era. Porque sí, chicas, los tipos también buscan plata y buscan fama. Después dicen que las interesadas somos nosotras. Aunque sea desde mi experiencia, yo no les puedo explicar lo buscaplata y buscafama que son los tipos. Los que se me acercan son todos buscaplata y buscafama”.
La resolución del misterio, contó, fue casi un ejercicio colectivo: “Con mis amigas estábamos intentando descifrar todo esto como si fuese un caso de investigación del FBI. Cuando finalmente lo resolvimos, fue cine”, ejemplificó Sofía, que cerró con una mezcla de alivio y resignación: “Por suerte, no fue algo que haya escalado como para que yo salga lastimada. La verdad que me reí mucho de toda la situación a medida que fue sucediendo. Sí me resulta inquietante esto de que no existe un tipo que se comporte decentemente”. Y antes de despedirse, se autoproclamó en su nuevo rol: “Nací para generar story times”.
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