La 20° gala de eliminación de Gran Hermano: Generación Dorada (Telefe) dejó una de las placas más esperadas de la temporada. El lunes 6 de julio, siete participantes enfrentaron el voto negativo del público en lo que se conoce como “placa planta”, una modalidad reservada para quienes el juego considera que no se mueven lo suficiente dentro de la casa. El conductor Santiago del Moro fue abriendo los sobres uno a uno, y la tensión creció a medida que los nombres se acumulaban en el versus final.
La placa arrancó con siete nominados: Matías Hanssen, Sebastián Cola, Mariela Prieto, Juan Carlos López, Alejandra Majluf, Luana Fernández y Leandro Nigro. Todos ingresaron a la gala sabiendo que el público había votado en contra, y que quien más votos acumulara abandonaría la casa esa misma noche.
El primero en salvarse fue Hanssen, con apenas el 1,60% de los votos negativos, el porcentaje más bajo de toda la placa. Su reacción fue a los gritos: celebró con una efusividad que contrastó con el perfil moderado que había mantenido durante las semanas anteriores. Hanssen es uno de los participantes que más se metió en el juego desde su ingreso, con la cabeza fría pero sin esquivar los conflictos cuando fue necesario.
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Tras él llegó el turno de Sebastián Cola, con el 2,40% de los votos. Su alivio fue inmediato: saltó y se abrazó a Charlotte Caniggia con un grito que no dejó lugar a dudas: “¡Soy yo! Dijo mi nombre. Vamos que no soy una planta”. Mariela Prieto fue la tercera en salvarse, con el 3,40%, en una semana que para ella había sido intensa por peleas internas con compañeras y por el regreso de su expareja, el Turco García, a la casa.
Juan Carlos López fue el cuarto en bajar de placa, con el 5,30% de los votos negativos. Su salvación no estuvo exenta de drama: apenas escuchó su nombre, aprovechó el momento para cruzarse con Sol Abraham y Cinzia Francischiello, quienes habían declarado abiertamente durante la semana que querían verlo fuera. La quinta en salvarse fue Alejandra Majluf, con el 8,80%, quien prometió ante las cámaras que a partir de ese momento honraría su lugar en la competencia.
Con cinco participantes a salvo, el versus quedó entre Luana y Nigro. Dos jugadores que llegaron a ese punto desde lugares distintos: ella, indignada por verse en una placa planta cuando no se considera tal; él, cargando semanas de invisibilidad y el peso de una etiqueta que nunca pudo sacudirse del todo.
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Los números del versus no dejaron margen para la sorpresa. Luana obtuvo el 39,90% de los votos negativos, mientras que Nigro acumuló el 60,10%, una diferencia de más de 20 puntos que reflejó la percepción del público sobre su paso por la casa. Pasadas las 23:30, Del Moro reveló el nombre del eliminado. Luana estalló en llanto cuando escuchó que no era ella. Nigro, en cambio, lo tomó con calma.
La salida del jugador tuvo su propio ritual. Al tratarse de una placa planta, no hubo despedida por la puerta principal ni por la giratoria. Un hombre disfrazado de arbusto entró a la casa, tomó a Nigro a cuestas y lo sacó por la puerta roja. El participante se fue sonriendo, intentó incluso que lo llevaran colgado, y cerró sus 48 días dentro de la casa con el mismo tono desapegado que había marcado toda su estadía.
El mote de “planta” lo había perseguido desde que ingresó en medio de la competencia. Nigro intentó en algún momento cambiar esa imagen con actitudes más confrontativas y algún cruce con compañeros, pero el intento no alcanzó. El propio “Big” había marcado el camino semanas atrás al exponerlo públicamente por no jugar e invitarlo a retirarse, un momento que anticipaba el desenlace de esta gala.
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