Julieta Poggio reveló de qué trabajaba antes de entrar a Gran Hermano: “Yo era la reina de Avellaneda”

La actriz relató cómo se ganaba la vida durante su adolescencia, cuando las oportunidades en la actuación empezaron a escasear

Google icon
Juli Poggio reveló que antes de Gran Hermano trabajaba como modelo de ropa en el barrio de Flores (Video: Instagram)

Julieta Poggio se sentó en el piso de Fernet con Grego, el ciclo de Grego Rossello en Streams Telefe, y habló sin filtros de su carrera, su vida sentimental y los años que pasaron desde que salió de Gran Hermano. Entre los momentos más comentados de la entrevista apareció una revelación que arrancó carcajadas: antes de entrar al reality, cuando su carrera actoral se frenó en la preadolescencia, Poggio se convirtió en modelo de ropa en el barrio porteño de Flores. “Te juro que yo era la reina de Avellaneda. Una cuadra, una foto mía. Otra cuadra, otra foto mía”, contó entre risas, mientras el presentador no podía ocultar la sorpresa.

La historia tiene su lógica. Juli arrancó en la actuación de muy chica: estuvo en Consentidos, en la película Papá por un día junto a Nicolás Cabré y en otros proyectos que la pusieron frente a cámara desde pequeña. Pero llegó un momento en el que la industria no la acomodaba: ya no era tan chica para los papeles infantiles y todavía no tenía los 18 años que exigen las leyes laborales para trabajar más horas. “Capaz ahí me fui más por el lado de modelo”, explicó. Y así fue como terminó recorriendo las veredas de Flores para posar para las marcas de ropa del barrio. “Me levantaba todos los días, iba ahí y nada”, recordó, con la naturalidad de quien nunca perdió la cultura del trabajo.

Poggio contó que la frustración por no quedar en castings fue parte de su recorrido antes de triunfar en Gran Hermano

Ese período no fue fácil. Poggio reconoció que la frustración estuvo presente: “Cuesta entender que por ahí de diez castings, nueve van a ser ‘no’. Y que por ahí no tiene que ver con que no seas talentosa, capaz no dabas con el físico de tu rol o no era el proyecto para vos”. Hoy lo procesa distinto: “Entendí que todas las cosas que no se me dieron en la vida era porque había cosas que me estaban esperando”.

PUBLICIDAD

Una de esas cosas fue Gran Hermano. “Todos mis amigos, toda mi familia me decían: Juli, anótate, anótate. Y yo dije: sí, o sea, un casting más en mi vida, mando un casting más, que sea lo que tenga que ser”, contó. Entró sin prejuicios y el resultado fue un cambio que ella misma califica como total: “Es un reality que me cambió la vida un cien por ciento. Siempre le voy a tener muchísimo cariño y recuerdos muy lindos, porque además conocí personas que amo. Lo tengo tatuado”.

La entrevista también tuvo espacio para su vida personal. Poggio confirmó que lleva dos años en pareja con su novio Fabrizio Maida, modelo y creador de contenido, y que la relación es abierta desde el primer día. “Fue desde el primer momento relación abierta y fue una nueva forma de amar, muy sincera, muy verdadera, donde no nos mentimos, donde somos mejores amigos, compinches y donde tengo la libertad de saber que siempre puedo volver a él después de haber hecho algo que no pesa en mí”, explicó.

Lolo, hermana de Juli Poggio, participó en Gran Hermano Generación Dorada y recibió valiosos consejos sobre el confesionario antes de entrar

Sobre el vínculo con Marcos Ginocchio, el shippeo que marcó su paso por el reality y que el público todavía recuerda, Juli fue directa: “Creo que la gente siempre va a idealizarme con él. Lo entiendo porque es algo muy lindo que se formó. Yo también veo los clips y digo: ‘qué hermoso’. Pero la realidad es que nos llevamos re bien, seguimos teniendo una relación re linda y cuando pasa algo está ahí para mí”.

PUBLICIDAD

La charla también pasó por su hermana Lolo, que fue parte del certamen actual Gran Hermano Generación Dorada. “Cuando vino la propuesta para Loli, tocó bancar. Siento que le puede recontra servir a nivel laboral esta experiencia. Y me parece que está siendo un juego muy fiel a ella”, dijo. Y reveló que antes de que entrara le mandó un largo mensaje con consejos: “Un testamento, un texto con un montón de cosas. Algunas se pueden contar y otras no”. La clave que sí compartió fue la del confesionario: “Para mí hay que hablar bien, mirar a la cámara y cautivar ese momento. Algunos entran y dicen: por estrategia nominé a tal. Para mí hay que hablar bien”.

Finalmente, al momento de repasar todo lo que hace hoy, la lista fue larga: streaming, conducción, modelo, bailarina, actriz, cantante, influencer, marca de maquillajes y el vivero café Raisa, en Pilar, que llevan adelante sus padres. “Soy adicta a la pala, real. Cuando no tengo un trabajo o cosas para hacer, me empieza a agarrar la loca”, admitió.