Fashionista, glamorosa y carismática, en cada oportunidad, Julieta Poggio marca tendencia con nuevos outfits o jugadas propuestas. Así las cosas, fiel a su estilo, la exparticipante de Gran Hermano (Telefe) sorprendió a sus seguidores al compartir una sensual sesión de fotos en la que homenajeó a Susana Giménez. Desde icónicos looks a fotos de revistas, la influencer recreó diversos momentos de la trayectoria de la diva.
En una de las imágenes más destacadas, Poggio llevaba un abrigo voluminoso de textura peluda en tono blanco, que cubría parcialmente sus hombros y brazos. Debajo, vestía un corset negro con detalles de costuras visibles, tirantes anchos y un acabado ajustado en la cintura. La falda negra de tela satinada caía recta y presentaba lazos negros en la parte superior. Su pelo rubio, liso y de largo medio, enmarcaba su rostro con un flequillo recto. La expresión facial era seria y la postura corporal denotaba confianza, con la cabeza levemente girada hacia un lado.
En paralelo, la joven adjuntó en el carrete una imagen de Susana luciendo el mismo atuendo. Sin embargo, esta no fue la única referencia. En otra publicación, Julieta lucía un abrigo largo de textura peluda en color rojo intenso, que dejaba ver una camiseta blanca con la frase “MY BOYFRIEND IS GAY” en letras rojas. Combinaba esta prenda con una falda negra translúcida decorada con flecos, que transparentaba sus piernas. Usaba sandalias de tacón transparente y gafas de sol oscuras de gran tamaño. Su pelo rubio, lacio y con flequillo cubría parte de su rostro mientras posaba rodeada de seis personas que llevaban camisetas blancas con la frase “GAY POWER” en letras rojas y pantalones oscuros.
Si bien, en este caso, su outfit no era idéntico, sino que hacía referencia a una imagen de la conductora. Para que quede claro, Poggio agregó una imagen en la que la diva posaba junto a cuatro hombres vestidos con chaquetas rojas de botones dorados, pantalones claros y cascos de equitación negros. Ella llevaba un vestido negro ceñido y semitransparente con detalles de encaje, que dejaba ver parte de su figura. Su pelo rubio, largo y peinado con ondas, caía sobre sus hombros. Gimenez apoyaba uno de sus brazos sobre el hombro de uno de los hombres mientras sonreía levemente y miraba hacia uno de sus acompañantes. Los hombres adoptaban posturas serias y miraban en distintas direcciones. La postal forma parte de uno de los trabajos que Giménez hizo con Carlos Di Domenico, el famoso diseñador.
En otra de las imágenes, Julieta llevaba un top negro ajustado, corto y decorado con tachuelas metálicas, que tenía la inscripción “TWINKAHOLIC” en letras blancas. Combinaba la prenda superior con una minifalda de mezclilla azul, de corte bajo y pliegues, adornada con pequeñas aplicaciones metálicas en la pretina. Usaba botas negras de caña alta con cordones. Su pelo largo, con ondas suaves y algunos mechones recogidos en pequeños rodetes, caía sobre sus hombros. Llevaba aros grandes dorados, un piercing en el ombligo y pulsera amarilla. Su expresión era relajada y la luz proyectaba una sombra definida sobre la pared de fondo clara con textura vegetal.
Dos semanas atrás, Poggio volvió a captar la atención pública al compartir una reflexión personal sobre un tema que continúa generando debate y presión social: la maternidad. Durante una entrevista en el ciclo Colorama (Hispa), la influencer habló sobre cómo imagina su futuro y expresó, de manera directa, una postura que considera propia. “No me veo siendo madre y mucha gente me juzga por eso”, afirmó, generando de inmediato repercusiones.
A los 24 años, Poggio se encuentra en un momento profesional de intensa exposición y nuevos desafíos. En ese contexto, decidió abordar un aspecto vinculado a sus deseos personales y la manera en que enfrenta los mandatos tradicionales. Lo hizo durante una conversación con Julio Leiva, Lizardo Ponce y Seba Manzoni en el segmento Colorama de Hispa, donde subrayó que su postura no busca provocar ni llamar la atención, sino que responde a una convicción personal. “Nunca fue mi sueño ser mamá”, sostuvo, diferenciándose de quienes sí consideran la maternidad como una meta.
Poggio aclaró que su reflexión no se dirige contra quienes desean formar una familia, sino que apunta a defender la libertad de elegir otro camino sin tener que justificarlo de manera constante. Comentó que muchas de sus amigas ya se proyectan como madres o consideran ese deseo una meta natural de la adultez, mientras que ella no lo comparte. “Capaz muchas amigas de mi edad ya se proyectan o es un sueño de toda su vida, y nunca fue mi sueño ser mamá”, expresó.
Para Poggio, la presión social representa uno de los elementos más difíciles de sobrellevar. Reconoció que sus dudas no provienen de convicciones personales, sino de los comentarios y expectativas ajenas. “No me hace dudar, me hace dudar lo que me dice la gente”, planteó. De este modo, describió una experiencia común entre mujeres jóvenes, quienes enfrentan preguntas y sugerencias sobre un futuro que consideran parte de su vida privada.
Durante la charla, Poggio también relató que, en ocasiones, responde afirmativamente a la idea de la maternidad por cansancio, para evitar discusiones o cuestionamientos. “A veces termino diciendo como ‘Bueno, sí, es verdad’”, señaló, y luego agregó: “Siempre que lo hablo termino diciendo ‘Bueno, sí, sí...’, como para que no me molesten más con el tema”.
Seba Manzoni intervino en la conversación al mencionar una frase habitual ante este tipo de posturas: “Es la típica de ‘ya vas a cambiar de opinión, ya te va a picar el bichito’”. Este tipo de comentarios, todavía frecuentes, formaron parte del eje de la charla, donde se puso de relieve la dificultad social para aceptar que una mujer no desee ser madre sin que su decisión sea interpretada como transitoria o sujeta a cambio.
Poggio, por último, sostuvo su posición con firmeza, pero sin cerrar del todo la posibilidad a futuro. “No digo que nunca lo voy a ser, pero no me veo siendo madre por ahora”, concluyó.