OpenAI actualizó sus políticas de uso para prohibir de manera explícita que sus modelos de ChatGPT y las respuestas que generan se utilicen para entrenar sistemas de inteligencia artificial que compitan con sus propios productos. La medida entra en vigor el 20 de noviembre de 2026.
El texto detalla qué conductas quedan prohibidas: crear datos de entrenamiento, tareas de entrenamiento o entornos de aprendizaje por refuerzo a partir de los modelos de OpenAI, así como aportar etiquetas, puntajes, rankings o correcciones que sirvan para entrenar un modelo alternativo. También prohíbe seleccionar o filtrar esos datos con el mismo fin.
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La compañía incluyó además una prohibición directa contra la extracción de lo que llama “razonamiento protegido”: el registro interno con el que un modelo resuelve una tarea paso a paso, que no se muestra en la respuesta final. Según la política, acceder a ese contenido mediante ingeniería inversa o sorteando las protecciones del sistema queda vedado.
Las restricciones alcanzan a quien realiza la maniobra en forma directa, a quien la encarga a un tercero y a quien actúa en nombre de otro, incluso si no entrena el modelo resultante con sus propias manos. La versión anterior de las políticas sigue vigente hasta que el cambio entre en vigor el mes próximo.
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Nuevas exigencias para servicios de acceso a modelos
La actualización agrega otro requisito: los servicios que permiten a terceros acceder de forma directa a los modelos, como los llamados enrutadores de modelos o pasarelas de IA, deberán pedir autorización previa a la empresa. La exigencia no alcanza a las aplicaciones que simplemente integran un modelo para ofrecer una función propia.
El documento también precisa las protecciones para menores de edad, fija requisitos más estrictos para usos de alto riesgo e incorpora principios de seguridad nacional, con exigencias de aprobación previa para usos vinculados a seguridad nacional y a fuerzas de seguridad.
La campaña de extracción de julio que aceleró el cambio
El endurecimiento de las reglas llega después de que la empresa reveló, el 30 de septiembre, haber identificado y desarmado una “campaña coordinada” de extracción de razonamiento protegido. Según el comunicado, el objetivo era reproducir ese contenido oculto para usarlo como insumo de entrenamiento de otro modelo, una práctica que describió como distilación adversaria.
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De acuerdo con ese comunicado, la actividad comenzó el 1 de julio con bajo volumen y escaló el 24 y el 25 de julio, cuando se registraron 16.000 solicitudes con un patrón de extracción desde más de 4.000 cuentas. Una investigación posterior detectó un grupo relacionado de más de 15.000 usuarios, cuya actividad quedó completamente neutralizada el 28 de julio.
Los operadores no vulneraron el cifrado de la empresa ni accedieron a bases de datos ni a conversaciones almacenadas de otros usuarios, según el comunicado. En cambio, manipularon las interacciones con el modelo para que el razonamiento protegido apareciera de forma visible para quien hacía la consulta, incluyendo copiar razonamiento cifrado de una conversación y pedirle al modelo que lo descifrara en otra.
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Como respuesta, la empresa dijo haber suspendido o restringido cuentas, reforzado los controles de registro, cerrado una vía que permitía reproducir el razonamiento cifrado de otro usuario y ampliado el monitoreo sobre redes vinculadas. También compartió hallazgos con otros desarrolladores a través del Frontier Model Forum, una alianza de empresas de IA, y con canales gubernamentales.
El antecedente con los rivales chinos
La disputa por la distilación de sus modelos no es nueva para OpenAI. En enero de 2025, la empresa había acusado públicamente a competidores, entre ellos chinos, de intentar “destilar” de forma constante los modelos de las principales compañías estadounidenses de inteligencia artificial, según informó la cadena BBC.
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Esas acusaciones surgieron tras la irrupción de DeepSeek, una aplicación china que replicó el desempeño de ChatGPT con un costo de desarrollo mucho menor, lo que llevó a Microsoft a investigar si se habían usado datos propios sin autorización, de acuerdo con la agencia Bloomberg.
En ese momento, David Sacks, el funcionario designado por la Casa Blanca para los asuntos de inteligencia artificial y criptomonedas, dijo en una entrevista televisiva: “Hay prueba sustancial de que lo que hizo DeepSeek fue destilar el conocimiento” de esos modelos, y anticipó que las empresas líderes del sector tomarían medidas para frenar esa práctica.
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Las nuevas políticas de uso entran en vigor el 20 de noviembre de 2026 y seguirán acompañadas, según la empresa, de controles técnicos adicionales, una mayor cobertura de clasificadores de detección y un intercambio más profundo de información sobre amenazas con la industria y los gobiernos.
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