Un teléfono Android viejo puede convertirse en el cerebro de un robot humanoide gracias a un proyecto desarrollado por investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), Estados Unidos.
El prototipo, bautizado como PhoneBot, demuestra que un smartphone de gama baja o incluso un modelo lanzado en 2017 puede controlar los movimientos de un robot bípedo, procesar su visión y mantener su equilibrio, sin necesidad de hardware costoso adicional.
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Cómo el teléfono se convierte en el cerebro del robot
PhoneBot es un robot que utiliza un smartphone Android para interpretar su entorno y controlar su propio movimiento, sin depender de componentes electrónicos especializados y costosos. El teléfono se instala en posición vertical dentro del torso y cumple la función de cabeza.
Desde ahí asume casi todas las tareas de procesamiento. Su cámara detecta personas y permite que el robot las siga. Su unidad de medición inercial, compuesta por giroscopio y acelerómetro, registra la orientación del cuerpo y ayuda a mantener el equilibrio.
El procesador del propio celular ejecuta el modelo que controla las articulaciones, mientras que la pantalla permite consultar el estado del sistema. Ninguno de estos componentes tiene una conexión física con el chasis: todas las órdenes viajan por wifi hasta un pequeño ordenador instalado en el cuerpo del robot, encargado de accionar los motores.
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Esa estructura mecánica integra la batería, la electrónica y 13 servomotores: seis en cada pierna y uno adicional que permite girar el torso y orientar la cámara sin mover todo el cuerpo. El conjunto completo, incluido el teléfono y la batería, mide 48,3 centímetros de alto y pesa 1,8 kilos.
Así han sido las pruebas con cuatro teléfonos Android distintos
El equipo responsable del desarrollo pertenece al Laboratorio de Robótica y Mecanismos (RoMeLa) de la UCLA, y publicó los resultados en un artículo preliminar en el repositorio arXiv.
Para comprobar la versatilidad del sistema, los investigadores probaron la aplicación en cuatro dispositivos: un Honor 9 de 2017, un Moto G 2025, un Samsung Galaxy A16 5G y un Moto G 2024.
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Los cuatro ejecutaron las funciones básicas de sensores, comunicación, control de movimiento, visión e interacción, aunque no todas las funciones estuvieron disponibles en todos los modelos. El Honor 9, por ejemplo, no pudo soportar la función de mapeo por carecer de los servicios necesarios de Google.
El estudio no concluye que cualquier teléfono Android sea compatible con PhoneBot, pero sí confirma que la potencia de procesamiento no es un requisito excluyente para que el sistema funcione.
Durante las demostraciones de laboratorio, el robot caminó sobre superficies planas, siguió a una persona y se levantó de manera autónoma después de caer de frente al suelo.
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Cómo aprendió a caminar y mantener el equilibrio
Para enseñar a PhoneBot a desplazarse, el equipo utilizó aprendizaje por refuerzo en simulación. El controlador recibe recompensas por seguir la velocidad solicitada, alternar los pasos correctamente y mantener el equilibrio, y penalizaciones cuando los pies se deslizan o cuando exige demasiado esfuerzo a los motores.
Para que esa simulación se correspondiera con el comportamiento real del robot, el modelo incorporó los mismos límites de fuerza y velocidad de los servomotores, además de la fricción y las holguras mecánicas del chasis físico.
Cuál es el alcance real de este proyecto
El diseño y el software de PhoneBot se publicaron como recursos de código abierto, pensados para educación, investigación y experimentación, lo que permite que otros equipos trabajen sobre la misma base, por ejemplo, para incorporarle brazos.
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Los propios autores reconocen limitaciones. El robot carece de brazos, sus controladores se entrenaron únicamente sobre terreno plano y su desempeño en suelos irregulares queda sin confirmar. Además, la capacidad de sus motores condiciona el peso adicional que puede soportar y los movimientos que puede ejecutar.
El costo estimado de fabricación, sin incluir el teléfono, es de unos 400 dólares. Por el momento, el equipo no ha definido una estrategia de comercialización para el proyecto.
Los investigadores ya trabajan en una próxima versión que buscará ser más ligera, incorporar brazos ligeros, desplazarse sobre terrenos irregulares y procesar comandos de voz directamente desde el propio teléfono.
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