Etched, la startup de chips de inteligencia artificial que compite con Nvidia, evalúa ofertas de inversores que valúan la compañía en entre 40.000 y 50.000 millones de dólares, según fuentes citadas por TechCrunch. La cifra duplica la valuación que la empresa alcanzó hace apenas dos meses.
Las negociaciones, según el medio, están en una etapa temprana y los términos podrían cambiar antes de cerrarse cualquier acuerdo. Etched declinó hacer comentarios sobre las conversaciones en curso.
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Si la ronda se concreta por un monto similar al de su última recaudación, la empresa tendría un colchón de caja de hasta tres años y medio, de acuerdo con una persona con conocimiento de la operación consultada por TechCrunch.
Etched compite en uno de los segmentos más caros de la industria de la inteligencia artificial: el desarrollo de sistemas completos de hardware impulsados por chips propios, un negocio que exige inversiones constantes en fábricas y centros de datos.
Una escalada que ya es costumbre
Etched tiene antecedentes de levantar capital a saltos rápidos de valuación. En julio cerró una ronda de 300 millones de dólares liderada por Sequoia Capital, a una valuación de 10.300 millones de dólares.
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Dos meses después, en septiembre, sumó otra de 700 millones de dólares a una valuación de 21.000 millones de dólares, esta vez liderada por la firma de trading cuantitativo Jane Street. Entre los demás inversores de la compañía figuran Kleiner Perkins, Andreessen Horowitz, Tiger Global, Bain Capital Ventures y el empresario Peter Thiel.
Ese tipo de rondas consecutivas, que funcionan como una sola financiación dividida en tramos con valuaciones distintas, se volvió habitual entre las startups de inteligencia artificial más demandadas por los fondos.
Antes de esas rondas, Etched ya había ganado reputación entre figuras influyentes del sector gracias a demostraciones privadas de su hardware. El cofundador y director de operaciones, Robert Wachen, contó a TechCrunch en julio que inversores y clientes probaron los equipos en la oficina de la empresa antes de decidirse a invertir.
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“Andrej Karpathy, de Anthropic; Noam Brown, de OpenAI, y Geoffrey Hinton, además de todos los inversores de la ronda, son personas que efectivamente probaron el hardware y están muy entusiasmadas con él”, dijo Wachen en esa entrevista.
Jane Street no solo lideró la ronda de septiembre: también se convirtió en cliente de Etched al recibir uno de los primeros sistemas que fabricó la compañía. “El enfoque de Etched para la inferencia ofrece la precisión que necesitaremos para sostener nuestras cargas de trabajo más exigentes”, señaló la firma en la publicación donde anunció la inversión.
El negocio detrás del chip
Etched fabrica procesadores diseñados específicamente para la inferencia, la etapa de cómputo que ocurre después de que un usuario envía una instrucción a un modelo de inteligencia artificial. La compañía sostiene que sus chips procesan más texto por segundo y a menor costo que los de Nvidia.
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Su producto se llama Sohu, un circuito integrado de aplicación específica fabricado por TSMC con un proceso de 4 nanómetros y diseñado exclusivamente para ejecutar modelos basados en la arquitectura de transformers, la misma que sostiene a sistemas como ChatGPT.
Wachen explicó que diseñaron dos componentes desde cero para acelerar ese proceso: un chip que opera a bajo voltaje durante la fase de lectura del pedido y una tecnología de memoria compartida entre múltiples chips, a la que la empresa llama memoria a escala de clúster. La fase de lectura del pedido, intensiva en cálculo, se conoce como “prefill”; la de generación de la respuesta, que exige grandes volúmenes de memoria, se llama “decode”.
En julio, la startup había informado que ya contaba con 1.000 millones de dólares en pedidos confirmados de clientes, entre ellos Jane Street, después de fabricar su chip de prueba en una planta de TSMC durante el último verano boreal.
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Fundada en 2022 por tres estudiantes que abandonaron Harvard, Etched opera hoy un centro de datos de 10 megavatios en Silicon Valley y estableció una planta en Taiwán para coordinar la manufactura junto a TSMC. Según el Wall Street Journal, cerca del 15% de sus 400 empleados trabajó antes en Nvidia.
Apostar contra el líder del mercado
Para competir, Etched necesita demostrar que sus chips fabricados a medida pueden superar a las unidades de procesamiento gráfico de uso general con las que Nvidia domina el mercado de inteligencia artificial.
La compañía sostiene que su arquitectura, pensada hoy para correr cualquier modelo de lenguaje y ya no uno solo como en su diseño original, le permite ofrecer mayor velocidad sin el consumo energético de las tarjetas gráficas tradicionales.
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El apetito de los fondos por este segmento no se limita a Etched. Las startups de semiconductores recaudaron 17.600 millones de dólares en 2025, según datos de la firma de análisis PitchBook, y ese monto podría superarse este año, ya que la inversión en el sector avanza a un ritmo casi 50% mayor que el de 2025.
Las conversaciones sobre la nueva ronda de Etched continúan abiertas y, según TechCrunch, todavía no hay acuerdo final ni plazo confirmado para su cierre.
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