Nueve de cada diez adultos en Estados Unidos han sido blanco de al menos un ciberataque o fraude digital, según un nuevo estudio elaborado por Consumer Reports, Aspen Digital y la Global Cyber Alliance. La cifra confirma que la exposición a estafas en línea dejó de ser un riesgo aislado para convertirse en una experiencia prácticamente universal entre la población estadounidense.
“Esa no es una estadística, es casi todo el público al que servimos”, afirmó el director ejecutivo de Consumer Reports, Phil Radford, en un comunicado. Radford advirtió que la inteligencia artificial está acelerando el fraude: “La IA está haciendo que el fraude sea más rápido, más barato y más personal, y nadie puede ser más astuto que eso en soledad. Las empresas deben rendir cuentas. Los gobiernos necesitan barreras de protección reales”.
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La confianza en la privacidad de datos se desploma
El informe reveló además un deterioro marcado en la confianza de los consumidores respecto a la protección de su información sensible, como números de Seguro Social o datos financieros. Más de uno de cada cuatro adultos (29%) afirmó no tener ninguna confianza en la privacidad de sus datos, una proporción que casi se duplicó frente al 16% registrado en la encuesta anual de 2025.
En paralelo, la proporción de adultos que sí confía en la privacidad de su información sensible cayó del 48% en 2025 al 32% este año. La combinación de ambos datos muestra un retroceso generalizado en la percepción de seguridad digital en apenas doce meses.
Pese al panorama, los encuestados no se mantuvieron pasivos. El 69% dijo revisar con atención textos y correos electrónicos antes de hacer clic en ellos, el 60% utiliza autenticación multifactor y el 48% activa actualizaciones automáticas de software. Sin embargo, el estudio sostiene que estos esfuerzos individuales resultan insuficientes frente a la escala del problema.
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La inteligencia artificial complica la gestión de la privacidad
La pregunta que atraviesa el informe es qué se necesita para recuperar la confianza del consumidor en un entorno donde la inteligencia artificial se perfila más como amenaza que como herramienta.
El contexto reciente incluye el robo de datos de empleados del FBI, ataques de inteligencia militar rusa dirigidos a routers domésticos y un crecimiento acelerado de incidentes de ciberseguridad vinculados al entrenamiento y las pruebas de modelos de IA.
“La IA ciertamente facilitará que los estafadores creen fraudes personalizados a gran escala y reducirá el esfuerzo que requiere diseñar y enviar estafas”, señaló Stacey Higginbotham, investigadora de políticas públicas de Consumer Reports.
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Piden al Congreso leyes más estrictas contra el fraude
Higginbotham sostuvo que existen medidas capaces de reducir las estafas, aunque los legisladores no han tomado acciones concretas. Mencionó dos iniciativas pendientes en el Congreso: la SCAM Act y la SAFE Platforms Act, que sancionarían a los estafadores que utilizan plataformas en línea para sus tácticas maliciosas.
“La IA es un problema, pero los legisladores podrían abordar algunos de los desafíos asociados con la inminente oleada de estafas habilitadas por IA si refuerzan lo básico y encarecen para las empresas lucrar a costa de los estafadores, en perjuicio de los consumidores”, explicó Higginbotham.
La especialista recomendó, mientras tanto, aplicar prácticas básicas de seguridad: usar contraseñas distintas y robustas para cada cuenta, activar la autenticación multifactor y examinar con cuidado todo mensaje proveniente de desconocidos, sin importar si parece o no una estafa evidente.
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