El director ejecutivo de Nvidia, Jensen Huang, afirmó que la inteligencia artificial obligará a un uso intensivo de combustibles fósiles durante los próximos años debido a la falta de capacidad energética sostenible. Las declaraciones surgieron durante una entrevista con el periodista Ezra Klein en el programa The Ezra Klein Show, donde el empresario abordó el vínculo entre el desarrollo de la IA y el futuro energético del planeta.
“Durante los próximos años, lamentablemente, tenemos que usar combustibles fósiles, porque no tenemos suficiente energía sostenible para marcar una diferencia. Y después de eso, con suerte, podremos hacer la transición”, sostuvo Huang, según registró el programa conducido por Klein.
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El empresario compara el desarrollo de la IA con una cirugía dolorosa
Huang defendió su postura con una analogía médica. “Es como que, para salvarte, primero tienen que lastimarte, esa es la naturaleza de la cirugía. Tienen que abrirte para salvarte. Tienen que infligirte una enorme cantidad de dolor y sufrimiento para poder salvarte. Y creo que la IA es algo así”, explicó el director ejecutivo en la misma entrevista.
El empresario también cuestionó que Estados Unidos no haya construido suficientes plantas de combustibles fósiles y responsabilizó a las políticas climáticas por el retraso en la planificación energética. “Creo que tenemos que reconocer que nos enredamos mucho con el cambio climático y la energía sostenible y, como resultado, no planificamos suficiente producción de energía”, afirmó.
Nvidia y la oposición comunitaria a los centros de datos
Durante la conversación, Huang mencionó la creciente resistencia de comunidades locales a la instalación de nuevos centros de datos. Instó a otras compañías del sector a comunicar con anticipación a los residentes los supuestos beneficios de eficiencia de estas instalaciones antes de iniciar la construcción. “Si no quieren que se construyan centros de datos en su pueblo o lo que sea, que así sea. Pero si vas a construir en su pueblo, asegúrate de ir allí y hacerles saber qué viene”, declaró.
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Pese a reconocer el impacto ambiental de la industria, Huang planteó que la IA representa “la mejor oportunidad que tenemos” para “dar un giro en el cambio climático” a largo plazo, al argumentar que la tecnología impulsará eventualmente una mayor demanda de energía limpia.
El contexto del Acuerdo de París y el riesgo climático
Casi todos los países del mundo adoptaron el Acuerdo de París en 2015, que establece como meta reducir a la mitad las emisiones de gases de efecto invernadero para 2030 y alcanzar cero emisiones netas hacia 2050. Ese objetivo depende de una transición acelerada hacia fuentes de energía libres de carbono, como las renovables y la nuclear.
Entre los efectos ya documentados del cambio climático se cuentan la proyección de que la Tierra perderá el 99% de sus arrecifes de coral, estructuras que sostienen economías costeras y funcionan como barrera contra tormentas tropicales, inundaciones y erosión. Además, 770 millones de personas enfrentan ya un “riesgo agudo” por el aumento del nivel del mar. Desde 2001, las tasas máximas de crecimiento diario de incendios forestales en el oeste de Estados Unidos se han más que duplicado.
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El costo sanitario del auge de los centros de datos
Un estudio citado por The Verge estimó que la contaminación del aire asociada a la IA podría provocar hasta 1.300 muertes prematuras y más de USD 20.000 millones en costos de salud pública para 2028.
Frente a este panorama, Marc Boom, director sénior de la Red de Profesionales Ambientales (EPN), una organización integrada por exfuncionarios de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), señaló en una reciente conferencia de prensa sobre los riesgos sanitarios crecientes de los centros de datos que “un desarrollo de la IA más contaminante no es inevitable. Depende de las decisiones que tome el gobierno ahora”.
Las energías renovables ya constituían la fuente de generación eléctrica de mayor crecimiento antes del reciente auge de la IA generativa, debido a que resulta generalmente más económico producir energía a partir de plantas eólicas o solares que construir nuevas centrales de gas o carbón.
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