La inteligencia artificial puede facilitar determinados datos sobre una persona al analizar y relacionar las pistas que deja en internet, incluso cuando ninguna publicación revela directamente esa información.
Una fotografía tomada en un lugar concreto, un “me gusta”, un comentario o una publicación sobre una actividad cotidiana pueden parecer datos aislados, pero su combinación puede permitir elaborar un perfil mucho más detallado sobre un usuario.
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Un trabajo reciente ha revisado distintas investigaciones relacionadas con la privacidad, las normas que regulan las redes sociales y las responsabilidades tanto de las plataformas como de los usuarios.
El análisis advierte que la actividad digital puede revelar información que nunca fue publicada de forma explícita y que las herramientas de inteligencia artificial pueden facilitar el procesamiento de grandes cantidades de datos para encontrar esas conexiones.
Una huella digital formada por pequeñas pistas
Cada vez que una persona utiliza internet deja una huella digital. Esta puede estar formada por las fotografías que publica, los lugares que menciona, las noticias que comparte, las cuentas que sigue, los contenidos a los que da “me gusta” o los comentarios que realiza.
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Por separado, muchos de estos datos pueden tener poco valor. Sin embargo, cuando se acumulan durante meses o años, pueden proporcionar información sobre los hábitos, intereses y comportamiento de una persona.
El estudio, publicado en el International Journal of Management Concepts and Philosophy y recogido por TechXplore, señala que el análisis conjunto de estos datos puede utilizarse para extraer conclusiones sobre aspectos como rasgos de personalidad, hábitos de consumo, opiniones políticas o inclinaciones religiosas.
En este contexto, la ubicación también puede convertirse en una información que se puede deducir a partir de distintas señales. Una fotografía tomada cerca de una determinada zona, por ejemplo, puede aportar una pista.
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Además, si a ella se suman publicaciones sobre establecimientos cercanos, desplazamientos habituales o acontecimientos locales, el conjunto puede ofrecer una imagen más precisa de los lugares frecuentados por una persona.
La inteligencia artificial facilita el análisis
La inteligencia artificial puede acelerar este proceso porque permite procesar grandes volúmenes de información y encontrar relaciones entre datos que podrían pasar desapercibidas para una persona.
Esto no significa que una herramienta de IA pueda introducir cualquier publicación y obtener automáticamente la dirección exacta de quien aparece en ella. La capacidad para extraer información depende de los datos disponibles, de su calidad, del acceso que tenga el sistema a ellos y de las técnicas utilizadas para analizarlos.
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El problema señalado por los investigadores está también en las plataformas y terceros que pueden recopilar, almacenar, indexar y analizar diferentes tipos de actividad digital. La combinación de esas fuentes puede generar conclusiones que el usuario nunca comunicó directamente.
Por esa razón, la privacidad en internet no depende únicamente de evitar publicar una dirección, un teléfono u otros datos personales. También implica tener cierto control sobre quién puede acceder a la información publicada y sobre las posibles conclusiones que pueden extraerse de ella.
El debate sobre la responsabilidad
El trabajo plantea la necesidad de una mayor transparencia por parte de las plataformas respecto a la forma en que recopilan y utilizan los datos de sus usuarios. También señala la importancia de establecer responsabilidades claras en torno al tratamiento de esta información.
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Los investigadores destacan además el papel de la educación digital. Comprender qué información puede revelar una publicación y cómo puede combinarse con otros datos permite a los usuarios tomar decisiones más conscientes antes de compartir contenido.
La evolución de estas tecnologías hará que esta cuestión tenga cada vez más importancia. La cantidad de información disponible en internet continúa creciendo, mientras las herramientas capaces de procesarla son cada vez más sofisticadas.
El nivel de privacidad que tendrán los usuarios dependerá, en buena medida, de las decisiones que adopten las plataformas, los reguladores y las propias personas sobre el uso y control de esa huella digital.
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