Lauren Sánchez Bezos destinó 34 millones de dólares a cuatro proyectos enfocados en el desarrollo de nuevos materiales textiles que generen un menor impacto ambiental. La iniciativa busca transformar la industria desde la etapa inicial, cambiando el origen de las prendas antes de su fabricación.
Esta inversión se enmarca en los esfuerzos del Bezos Earth Fund por cumplir el compromiso climático de 10 mil millones de dólares anunciado por Jeff Bezos para 2030. Con este aporte, el fondo acelera el desembolso de los cerca de 7.000 millones de dólares que aún quedan por asignar.
Según Fortune, el fondo sostiene que los materiales y la manufactura son cerca del 80% de la huella ambiental de la moda, entre emisiones, uso de agua, contaminación y residuos enviados a vertederos.
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La lógica de la iniciativa filantrópica es intervenir en la fibra, es decir, en la base misma de la cadena textil, para reducir una parte del problema antes de que exista la prenda terminada.
Cómo se reparte la inversión entre diferentes líneas de investigación
El anuncio se hizo a fines de abril y divide el financiamiento en cuatro líneas de investigación. Columbia University y el Fashion Institute of Technology compartirán 11,5 millones de dólares para producir una fibra textil a partir de bacterias alimentadas con desechos agrícolas.
La University of California, Berkeley recibirá 10 millones de dólares para desarrollar una fibra biodegradable inspirada en la seda de araña, sin usar gusanos de seda, arañas ni plástico.
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Clemson University obtendrá USD 11 millones para editar genéticamente algodón con color y propiedades funcionales incorporadas desde el cultivo. La cuarta línea asigna 1,5 millones de dólares a la Cotton Foundation para restaurar un banco de semillas de algodón no modificado genéticamente.
En una declaración, Sánchez Bezos describió así el alcance de las investigaciones: “Estos equipos están cultivando fibra a partir de bacterias, diseñando algodón que sale de la tierra con color y creando fibras similares a la seda a partir de compost. Eso no solo es bueno para el planeta. Es el futuro de la moda”.
Por qué el anuncio de Lauren Sánchez Bezos generó debate
La reacción no giró solo alrededor de la inversión. Algunas discusiones fueron sobre momento elegido para comunicarla. El anuncio se conoció pocos días antes de la Met Gala 2026, donde Jeff Bezos y Sánchez Bezos participaron como patrocinadores principales y copresidentes honorarios.
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La gala anual no es solo una celebración social: es la gran recaudación de fondos del Costume Institute del Metropolitan Museum of Art y una de las citas centrales del calendario cultural de la moda.
Asimismo, la controversia volvió a tomar fuerza hace pocos días, cuando Instagram sirvió de escenario para un nuevo mensaje de Sánchez Bezos sobre materiales sostenibles.
En un video, Sánchez Bezos mencionó hongos, hojas de piña, cactus, bacterias y redes de pesca como insumos viables para fabricar ropa, y dijo que está “muy emocionada de trabajar con el Bezos Earth Fund y con los científicos que están reinventando la próxima generación de telas amigables con el planeta”.
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La publicación recibió respuestas críticas. Un usuario escribió: “Puede compensar las emisiones de carbono de los viajes en jet privado”. Otro comentó: “Dudo mucho que tu vestido de boda de Dolce y 80 corsés estén hechos de cactus o bacterias”.
Cuál es el impacto ambiental de Amazon
Una de las objeciones centrales parte del peso de Amazon en el mercado. La empresa es el mayor minorista de ropa del mundo y arrastra cuestionamientos por la contaminación asociada a la fabricación, el embalaje y las entregas rápidas.
La compañía afirma que trabaja para alcanzar emisiones netas cero en 2040. Pero su informe de sostenibilidad de 2024 mostró que las emisiones absolutas de carbono subieron 6% ese año, aunque las emisiones por unidad enviada cayeron cerca de un tercio desde 2019.
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El otro foco de escepticismo está en la economía de los materiales de nueva generación. El desarrollo de estos insumos suele ser costoso y las empresas emergentes de textiles sostenibles llevan años con dificultades para competir con el poliéster en precio y escala.