La competencia en el sector de los robots humanoides se intensifica con nuevas inversiones y alianzas estratégicas. Alphabet, la matriz de Google, ha decidido reforzar su presencia en este campo a través de una destacada apuesta por Apptronik, una start-up de robótica impulsada por inteligencia artificial que acaba de cerrar una ronda de financiación Serie A por 935 millones de dólares.
El interés creciente de grandes inversores y la colaboración con firmas tecnológicas de primer nivel sitúan a Apptronik como un nuevo rival para Optimus, el robot humanoide de Tesla.
Inversiones y alianzas: la estrategia de Alphabet en robótica avanzada
La reciente ronda de financiación de Apptronik ha contado con la participación de inversores de alto perfil como Alphabet, Mercedes Benz, Peak6 y B Capital, a los que se suman AT&T Ventures, John Deere y Qatar Investment Authority. Esta operación ha elevado la valoración de la empresa hasta los 5.300 millones de dólares.
Según Apptronik, la extensión de la Serie A llegó motivada por una sobredemanda de 415 millones de dólares, reflejando lo que la compañía describe como “la sólida confianza de los inversores en la visión de Apptronik de robots con IA que apoyan a las personas en todos los aspectos de su vida”.
La relación de Apptronik con Alphabet va más allá de la inversión. La start-up mantiene una alianza estratégica con Google DeepMind para el desarrollo de la próxima generación de robots humanoides, impulsados por Gemini Robotics. Además, Apptronik ha colaborado con la Nasa y Nvidia para perfeccionar versiones de robots que compiten directamente con Optimus de Tesla.
Apollo y la carrera hacia la inteligencia artificial colaborativa
Apptronik destinará el nuevo capital a intensificar la producción de Apollo, su robot humanoide diseñado para colaborar con humanos en sectores como la manufactura y la logística, con vistas a futuras aplicaciones en salud y entornos domésticos. Apollo es resultado de casi una década de trabajo y representa la evolución de quince proyectos anteriores, entre ellos el robot Valkyrie de la Nasa.
La empresa, surgida del Laboratorio de Robótica de la Universidad de Texas en Austin, cuenta con cerca de 300 empleados y planea acelerar la expansión global de implementaciones comerciales y pilotos de Apollo.
El objetivo es resolver casos de uso reales en la industria minorista, manufacturera y logística, apoyándose en la construcción de instalaciones para el entrenamiento de robots y en la recopilación intensiva de datos.
Según Apptronik, el precio de sus robots pretende situarse por debajo del coste de un automóvil, lo que podría democratizar el acceso a la robótica avanzada.
Tesla Optimus y la escalada industrial de los robots humanoides
Mientras tanto, Tesla, bajo la dirección de Elon Musk, ha redoblado su apuesta por Optimus, su plataforma de robot humanoide orientada a tareas de automatización y fabricada a gran escala.
Musk anunció recientemente la transformación de líneas de producción para convertirlas en una fábrica dedicada a Optimus, con la ambición de alcanzar una producción anual de un millón de unidades en el futuro.
El propio Musk lo ha definido como el inicio de una etapa de grandes inversiones: “Este año será un año de gran inversión de capital, es deliberado, ya que estamos realizando grandes inversiones para un futuro épico, porque tienen mucho sentido”.
Un mercado en ebullición: crecimiento y nuevos protagonistas
La robótica humanoide vive un momento de auge, con rondas de financiación que no dejan de crecer y valoraciones que baten récords. Según Goldman Sachs, este sector podría alcanzar los 38.000 millones de dólares en 2035.
Ejemplos de este dinamismo son Figure AI, que en septiembre pasado recaudó más de 1.000 millones de dólares en una ronda Serie C y alcanzó una valoración de 39.000 millones, y Neura Robotics, que planea cerrar una ronda de 1.200 millones y fabricar cinco millones de robots hasta 2030.
Otras compañías como 1X Technologies y Richtech Robotics también han protagonizado movimientos financieros destacados, mientras que firmas cotizadas como Serve Robotics y Symbotic han experimentado fuertes fluctuaciones en bolsa.
La entrada de Alphabet, junto a otros gigantes tecnológicos y fondos de inversión, confirma que los robots humanoides serán uno de los grandes motores de innovación y competencia empresarial en los próximos años.