La decisión de Sony de dejar de fabricar y vender grabadoras Blu-ray marca un punto de inflexión en la historia de los formatos físicos de almacenamiento. El anuncio oficial pone fin a más de dos décadas de presencia de estos dispositivos en el mercado y anticipa un futuro donde el streaming domina la manera en que se accede a contenidos audiovisuales.
La compañía detalló que la decisión afecta tanto a los dispositivos comercializados en 2024 como a modelos lanzados en 2023. Una vez agotadas las existencias, no habrá reposición ni continuidad para esta línea de productos.
De acuerdo con la explicación oficial, la empresa fundamentó el cierre en un cambio profundo en los hábitos de consumo: “el crecimiento de las plataformas de streaming y la proliferación de servicios de contenido bajo demanda han reducido drásticamente la necesidad de grabar emisiones de televisión o almacenar contenidos en discos físicos”.
Cuáles dispositivos Blu-ray de Sony desaparecen
La decisión abarca todos los modelos de grabadoras domésticas de Sony que aún se encontraban en producción y distribución. El BDZ-ZW1900, presentado en 2024, y las familias BDZ-FBT4200, FBT2200 y FBW2200, lanzadas en 2023, figuran como los últimos exponentes de una tecnología que revolucionó el almacenamiento óptico desde su aparición en la década de 2000.
Las últimas unidades se despacharán durante febrero de 2026, marcando el cierre definitivo de la presencia comercial de grabadoras Blu-ray de la marca.
Este proceso culmina una retirada que ya se había iniciado meses atrás, cuando Sony detuvo la fabricación tanto de los equipos como de los discos grabables, limitando la actividad restante al envío de los productos que quedaban en inventario.
Por qué Sony deja de vender dispositivos Blu-ray
El auge de las plataformas de streaming ha transformado de manera irreversible el consumo de contenidos audiovisuales. Servicios como Netflix, Prime Video y catálogos bajo demanda de cadenas de televisión han hecho que la necesidad de grabar emisiones para verlas posteriormente pierda relevancia. El acceso a series, películas y eventos en cualquier momento y desde cualquier dispositivo ha desplazado a los métodos tradicionales de almacenamiento.
Según la argumentación oficial de Sony, el declive de la demanda de grabadoras se debe directamente a la “proliferación de servicios en línea y la facilidad de acceso a contenidos diferidos”. Esta tendencia no solo afecta a Japón, mercado donde las grabadoras domésticas mantenían una función específica —grabar emisiones televisivas para su visionado posterior—, sino que representa un fenómeno global.
La transición hacia lo digital, aunque gradual, ha ido desmontando los pilares que sostenían el mercado de los soportes físicos. El Blu-ray, que en su momento revolucionó la industria por su capacidad de almacenar entre 25 GB y 100 GB y ofrecer calidad de imagen en alta definición y 4K, queda ahora relegado ante la inmediatez y conveniencia de lo intangible.
El movimiento de Sony no es un hecho aislado. Grandes nombres como Oppo, Samsung y LG ya habían abandonado progresivamente el segmento de reproductores y grabadoras Blu-ray de consumo en años recientes.
Oppo dejó de lado este negocio en 2018, Samsung detuvo la fabricación de modelos Blu-ray y UHD en torno a 2019, y LG puso fin a su producción en 2024. También TVS REGZA anunció el cierre de producción de toda su línea de grabadoras Blu-ray en enero de 2024.
Cuál es el futuro del formato físico
A pesar del cierre de la producción de grabadoras, Sony continuará fabricando reproductores Blu-ray y DVD hasta nuevo aviso. Esto significa que los usuarios podrán seguir adquiriendo dispositivos para reproducir discos existentes, aunque la posibilidad de grabar nuevos contenidos desaparecerá progresivamente.
El desarrollo y producción de “medios ópticos grabables” —los propios discos Blu-ray vírgenes— también se encuentran en proceso de retirada. En julio de 2024, Sony anunció el cierre gradual de la fabricación de estos soportes en sus plantas de Japón, con la finalización de la producción programada para febrero de 2025.