El desarrollo de discos duros de gran capacidad ha dado un salto significativo con la presentación de las unidades de 40 TB por parte de Western Digital (WD). Este avance ha sido posible gracias a la tecnología HAMR (Heat-Assisted Magnetic Recording o grabación magnética asistida por calor), que utiliza láseres de precisión para superar los límites físicos de la grabación magnética tradicional.
Esta innovación no solo responde a la demanda creciente de almacenamiento masivo generada por el Big Data y la Inteligencia Artificial, sino que también posiciona a los discos duros mecánicos como una opción relevante en el futuro de los centros de datos.
HAMR: el láser que rompe los límites físicos del almacenamiento
La tecnología HAMR representa un punto de inflexión en la industria. El principal obstáculo que enfrentaban los discos duros era el límite superparamagnético, que impedía reducir más el tamaño de los granos magnéticos sin comprometer la estabilidad de los datos. WD ha resuelto este desafío integrando un diodo láser diminuto en el cabezal de escritura.
Este láser calienta el plato del disco a unos 450°C durante fracciones de segundo, disminuyendo temporalmente la coercitividad del material y permitiendo que el campo magnético grabe datos en una superficie mucho más densa.
El proceso exige una precisión extrema para evitar daños en los componentes internos por el calor. Por eso, los discos emplean platos de vidrio recubiertos con una aleación especial de hierro y platino, resistentes a ciclos térmicos constantes. Al enfriarse rápidamente, los datos quedan fijados de manera estable, ofreciendo una durabilidad superior a la de los métodos convencionales.
Para asegurar la fiabilidad, WD ha incorporado sensores térmicos avanzados que monitorizan el cabezal en tiempo real, previniendo el desgaste prematuro del láser. También ha implementado una arquitectura de «cabezal de dos etapas» que mejora el posicionamiento sobre las pistas de datos, ahora un 50% más angostas que en modelos anteriores. Todo esto permite que los discos duros HAMR alcancen capacidades récord manteniendo fiabilidad y rendimiento.
El camino hacia los 100 TB: futuro y competencia en el sector
La introducción de discos de 40 TB es solo el primer paso de una hoja de ruta que proyecta alcanzar los 100 TB para 2029. WD prevé que la evolución de HAMR permitirá elevar la densidad de almacenamiento de manera constante, con la llegada de unidades de 50 TB y 60 TB en los próximos años.
Mientras tanto, la compañía planea ampliar la vida útil de la tecnología ePMR hasta 60 TB, incorporando innovaciones derivadas de HAMR, como la tecnología High Bandwidth Drive, que posibilita lecturas y escrituras simultáneas a través de varios cabezales y duplica el ancho de banda secuencial.
Para 2028, WD planea lanzar la arquitectura Dual Pivot, que sumará un segundo actuador para optimizar las operaciones de entrada y salida, lo que preparará el terreno para los discos de 100 TB. El avance hacia esa capacidad requiere mejoras en la composición de los platos y una miniaturización aún mayor de los componentes del cabezal. Este salto permitirá a los centros de datos e infraestructuras de inteligencia artificial multiplicar su capacidad sin necesidad de expandirse físicamente.
La carrera por el liderazgo en el sector es intensa. Seagate ya ha empezado a comercializar sus primeras unidades Mozaic 3+, y la competencia entre ambas empresas promete acelerar el ritmo de innovación. Analistas como los de IDEMA proyectan un crecimiento anual del 20% en la densidad de almacenamiento, aunque la expansión dependerá de la estandarización de los componentes láser y la reducción de los costes de producción.
La evolución de la tecnología HAMR y la apuesta por nuevos desarrollos sitúan a los discos duros tradicionales en el centro de la transformación digital, respondiendo a la demanda global de almacenamiento eficiente y de alta capacidad.