De Argentina a Silicon Valley: Rebeca Hwang advierte que “no estamos preparados” para la revolución de la IA

Desde las aulas del Colegio Nacional de Buenos Aires hasta los pasillos de las más influyentes empresas tecnológicas, la emprendedora ha trazado un camino extraordinario. Hoy, esta visionaria advierte sobre los desafíos que enfrentamos ante la revolución de la Inteligencia Artificial

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Rebeca Hwang reflexiona sobre la preparación de la sociedad frente a la IA (Foto: Philippe Lee)
Rebeca Hwang reflexiona sobre la preparación de la sociedad frente a la IA (Foto: Philippe Lee)

A minutos de partir de Buenos Aires a San Francisco, nos encontramos con Rebeca Hwang, una destacada emprendedora e inversora en el mundo de la tecnología y la innovación. Nacida en Seúl y criada en Argentina, Hwang ha sido reconocida como Joven Líder Global por el Foro Económico Mundial y como una de las 35 Innovadoras Globales menores de 35 años por el MIT Tech Review. Con una mirada aguda y una sonrisa cálida, Hwang nos sumerge en el apasionante y desafiante universo de la Inteligencia Artificial (IA).

Los primeros años de Hwang en Argentina dejaron una marca indeleble en su identidad. Llegó al país en marzo de 1986, con apenas seis años, y rápidamente se sumergió en la efervescente cultura local. “Me acuerdo que la primera frase que aprendí en castellano fue ‘¿De qué cuadro sos?’”, relata entre risas. Era el año del Mundial de Fútbol y la pasión por el deporte rey se respiraba en cada rincón. Argentina se consagró campeón mundial, y la euforia invadía las calles del país. Hwang adoptó a River Plate como su equipo, influenciada por su hermano, un fanático acérrimo. “Tenía amenazas de muerte si era de otro cuadro, era un problema familiar grave”, bromea.

Esos años formativos en Argentina moldearon a la joven Hwang. Estudió en el Colegio Nacional de Buenos Aires antes de partir rumbo al Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y luego a Stanford, donde se formó como ingeniera y emprendedora. Pero nunca olvidó sus raíces. “Siempre le digo a mis hijos que si no juegan para la Selección Argentina de fútbol, pierden la herencia”, comenta con un guiño pícaro.

Ahora, con una trayectoria impresionante que abarca desde Silicon Valley hasta el mundo académico, Hwang reflexiona sobre el impacto de la IA en la sociedad y el futuro del trabajo.

–¿Está la sociedad preparada para adaptarse a los cambios disruptivos de la IA?

–La respuesta simple es que no, no estamos preparados, afirma Hwang sin rodeos. Explica que muchos enfrentan estos cambios con temor o resistencia, pero eventualmente la IA permeará en diversos ámbitos laborales y de conexiones humanas. Si bien el grado y la forma exacta son inciertos, Hwang enfatiza que todos tendremos que convivir con esta tecnología, tal como lo hicimos con las computadoras y los teléfonos celulares. La diferencia, destaca, radica en la magnitud de la disrupción cultural, de identidad y valores que traerá la IA, especialmente para las nuevas generaciones que crecen con ella como parte de su día a día.

–¿Cuándo superará la IA a la inteligencia humana?

Ante las predicciones de Ray Kurzweil y Elon Musk acerca de que la IA igualará o superará la inteligencia humana en el futuro cercano, Hwang adopta una postura más cautelosa. “Todo está en cómo definimos inteligencia”, argumenta. Propone redefinir conceptos como el arte y la inteligencia, aspirando a una sociedad donde estos atributos sean inherentemente humanos. Así como ella sugiere que una creación que no provenga de un ser humano no debería considerarse arte, plantea que la verdadera inteligencia debería ser un rasgo distintivo de la humanidad.

Asumiendo que la IA tendrá una capacidad de cómputo superior para procesar información y crear soluciones complejas, Hwang resalta que hay aspectos de la inteligencia humana que debemos revisitar y acentuar. “Tenemos que ser muy estratégicos en amplificar aquellos sentidos en los que nos destacamos”, afirma, mencionando habilidades como la priorización, la conexión emocional y la originalidad en la resolución de problemas.

En su reflexión sobre la inteligencia artificial y las capacidades humanas, Hwang recurre a dos obras literarias para ilustrar su punto de vista de manera metafórica. Al citar la novela “La ceguera” de José Saramago, donde toda la humanidad pierde repentinamente la vista, Hwang sugiere que, así como los personajes de la novela deben adaptarse y aprender a valorar y potenciar sus otros sentidos para sobrevivir, nosotros también debemos identificar y fortalecer aquellas habilidades que nos distinguen de las máquinas en un mundo cada vez más dominado por la IA.

Por otro lado, al mencionar el cuento “Funes el memorioso” de Jorge Luis Borges, en el que el protagonista es incapaz de olvidar cualquier detalle que haya percibido, Hwang invita a reflexionar sobre la importancia de la selectividad y la capacidad de priorizar en la inteligencia humana. A diferencia de una IA que puede procesar y almacenar cantidades enormes de información, la mente humana es selectiva y debe ser capaz de discriminar entre lo relevante y lo superfluo. Esta habilidad para filtrar y dar sentido a la información es, según Hwang, otra característica distintivamente humana que debemos valorar y cultivar.

Hwang recomienda enfocarse en fortalezas humanas frente a avances en la inteligencia artificial. (Imagen Ilustrativa Infobae)
Hwang recomienda enfocarse en fortalezas humanas frente a avances en la inteligencia artificial. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Reducción de jornada laboral

Hwang aborda dos aspectos clave: la concentración de inversiones en IA y la potencial reducción de la jornada laboral. Sobre este último punto, aclara que no se trata de generar la mitad de la productividad tradicional. “Imaginemos una fábrica de cervezas. Seguimos produciendo las 100.000 botellas y cobrando lo mismo por ellas. La diferencia va a ser en el costo, porque con el mismo número de empleados trabajando menos, reemplazamos algunas tareas con automatización”, explica. Esto permitiría bajar costos sin necesariamente reducir sueldos.

Hwang menciona una iniciativa pionera de Google conocida como “20% time” o “tiempo del 20%”. Esta política permite a los empleados dedicar un día completo de su semana laboral (el equivalente al 20% de su tiempo de trabajo) a explorar proyectos personales, desarrollar nuevas ideas o adquirir habilidades fuera de sus responsabilidades principales. Según explica la inversora, este enfoque innovador fomenta la creatividad y ha llevado a la creación de productos y servicios revolucionarios dentro de la compañía. La emprendedora destaca que esta práctica no solo promueve la satisfacción y el crecimiento de los trabajadores, sino que también impulsa la innovación y la competitividad de la empresa a largo plazo.

El enfoque X-Men en la carrera de la IA

En cuanto al futuro proveedor dominante de IA, Hwang destaca las diferenciaciones existentes. Mientras que OpenAI tiene una ventaja en términos de cantidad de usuarios para continuar entrenando sus modelos, especialmente en el ámbito de la IA generativa, la experta resalta los principios ético-morales de compañías como Google. “Entendiendo a la gente que está ahí desde el principio, tienen una perspectiva muy consciente de las posibles repercusiones”, señala, mencionando la cautela de Google al no lanzar sus productos antes que OpenAI por consideraciones éticas.

Hwang compara este escenario con la dinámica de los X-Men, donde algunas compañías adoptan el enfoque impulsivo de Magneto, mientras que otras se alinean con la visión más cautelosa y orientada a hacer lo correcto de Charles Xavier (el líder y fundador de los X-Men).

Para las nuevas generaciones que crecen en un mundo moldeado por la IA, Hwang enfatiza la importancia de habilidades más allá de las disciplinas técnicas tradicionales. “Tenemos que saber contar la historia de cómo nosotros somos diferentes y relevantes frente a la IA”, afirma. Recomienda a sus hijos y estudiantes desarrollar habilidades de narración de historias, teatro musical y la capacidad de articular la unicidad de sus experiencias. “En diez años, cuando se busquen trabajos, no se mirará tanto el currículum académico, sino cómo se cuenta la historia de la combinación de esas experiencias”, proyecta.

La experta también reflexiona sobre el poder de las narrativas ficcionales para moldear el futuro, mencionando cómo los creadores de tecnologías disruptivas en Silicon Valley, como el fundador de Second Life, se inspiraron en novelas y cuentos que leyeron en su juventud. “Imagínense si a la generación futura solamente le damos novelas de cosas positivas, de posibilidades utópicas. Capaz que se imaginan eso y pueden crear eso”, sugiere con un brillo en los ojos.

Rebeca Hwang afirma que la sociedad aún no está lista para la revolución de la IA. (Philippe Lee)
Rebeca Hwang afirma que la sociedad aún no está lista para la revolución de la IA. (Philippe Lee)

Con una mirada puesta en las próximas décadas, Rebeca Hwang revela su intención de dedicar los próximos 20 a 30 años de su vida a contar historias efectivas para crear una generación que entienda qué es ser humano y pueda coexistir con la IA sin repercusiones trágicas. Menciona iniciativas como la “Liga IA”, que surge de Argentina con alcance global, y su propio podcast sobre valores, bienestar y prácticas humanas que nos hacen felices.

Rebeca se unió con su hermana Jini Hwang para presentar “Indiferencia Artificial”, el primer stream argentino dedicado exclusivamente a la Inteligencia Artificial. Transmitido en vivo todos los viernes a las 19:00 horas a través de Streams Telefe en YouTube. Con demostraciones en vivo, entrevistas con expertos y reflexiones profundas, las hermanas hacen una invitación abierta a todos aquellos que buscan comprender y aprovechar la IA, sin perder de vista la esencia de lo que nos hace humanos.

Su mensaje es claro: tenemos la oportunidad de moldear un futuro en el que la tecnología y la humanidad coexistan de manera armoniosa y mutuamente beneficiosa. Dependerá de nosotros aprovechar esta ventana de oportunidad, contar las historias adecuadas y transmitir los valores que nos definen como especie.

El camino por delante es incierto, pero una cosa queda clara: la Inteligencia Artificial nos desafía a repensar nuestra identidad y propósito como individuos y como sociedad.