Tras reconocer que su actualización de software podía reducir la velocidad de los iPhones de modelos anteriores a los de 2017, por el envejecimiento de las baterías de iones de litio, Apple publicó una carta a sus clientes y un artículo técnico para pedir disculpas. Ofreció un reemplazo de esos componentes a un costo de USD 29 dólares (USD 50 menos que el precio regular) desde finales de enero hasta finales de diciembre de 2018.

"Sabemos que algunos de ustedes sienten que Apple los decepcionó. Nos disculpamos. Ha habido mucho malentendido alrededor de este tema, así que nos gustaría aclararlo e informarles sobre algunos cambios que estamos realizando", dijo el texto para los consumidores.

Entre los pasos que dará "para abordar las preocupaciones de los clientes, reconocer su lealtad y recuperar la confianza de quien pueda haber dudado de las intenciones de Apple", la compañía adelantó también que a comienzos del año lanzará otra actualización del iOS con nuevas características, que permitirá que los usuarios tengan "mayor visibilidad de la salud de la batería de su iPhone, así pueden ver or sí mismos si su condición afecta el desempeño".

Apple definió las baterías como "componentes agotables" y ofreció el reemplazo, pago pero con descuento, a quienes tengan un iPhone 6 o anterior.

Cuando Steve Jobs presentó el teléfono que revolucionaría la comunicación se creía que el usuario nunca necesitaría reemplazar la batería.
Cuando Steve Jobs presentó el teléfono que revolucionaría la comunicación se creía que el usuario nunca necesitaría reemplazar la batería.

"Esto implica un cambio importante en la actitud ante las baterías del iPhone", señaló la publicación The Verge. "Hace una década, cuando salió el primero, Apple dijo que la mayor parte de los usuarios nunca necesitaría reemplazar las baterías".

TechCrunch observó: "Es mucho más fácil ser tan transparente como se pueda desde el comienzo en lo que respecta a las novedades técnicas que tratar de explicar luego los efectos negativos de esas novedades".

La compañía aseguró que siempre quiso que sus clientes pudieran usar sus teléfonos "tanto tiempo como sea posible" y que se enorgullece de que sus productos sean reconocidos por "su durabilidad y por mantener su valor más que los de nuestros competidores".

Desde que reconoció que las versiones 10.2.1 y 11.2 de su sistema operativo volvían más lentos los modelos anteriores de su dispositivo, Apple recibió varias demandas colectivas, que actualmente se tramitan ante los tribunales de los Estados Unidos e Israel.

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