Cuando Einstein decidió que iba a morir y por qué su cerebro terminó escondido en una caja de sidra
Murió el 18 de abril de 1955, a los 76 años, y luego de dejar instrucciones precisas: no quería funeral, ni tumba, ni monumento. Pidió ser cremado y que se mantuviera en secreto el destino de sus cenizas, para que la gente no pudiera ir " a adorar mis huesos”. Pero su último deseo no se cumplió: luego de la autopsia, alguien robó su cerebro
Oculto, en un frasco con formol y cortado sobre una tabla de quesos: el robo y el increíble destino del cerebro de Einstein
Thomas Harvey, el patólogo que hizo la autopsia, hurtó el cerebro del genio para conservarlo. Lo cortó en más de 200 láminas para que fuese examinado por expertos. Mantuvo los restos escondidos en su casa durante casi cinco décadas. Viajó por todo EEUU con el cerebro en el baúl de un auto para entregarlo a la nieta del científico, que no lo aceptó. Hoy, los restos se exhiben en un museo militar de Maryland