El día que el deporte desafió la lógica del nazismo y la final del salto en largo que conmovió a los Juegos Olímpicos de Berlín
El 4 de agosto de 1936, el atleta alemán Luz Long abrazó a Jesse Owens luego de que le ganase en la final. El día previo, Long lo había aconsejado cuando estaba al borde de la eliminación. De aquel gesto nació una amistad y dejó una de las escenas más memorables de la historia olímpica