“Cuando muera, quiero que mis cenizas estén en la escuela donde fui feliz”, el conmovedor pedido de una maestra
Flora Fasce fue una de las maestras más queridas de Temperley. Entre 1976 y 1996 trabajó en la Escuela N° 32 y al saber que había contraído cáncer pidió estar allí para siempre. “Plantamos un ficus y debajo de él descansa mi mamá”, contó Florencia, también docente