Construyó una fortuna de 8.000 millones de dólares y la regaló: el hombre que creó los free shops y murió en un departamento alquilado
Charles Feeney no viajaba en primera clase, usaba relojes baratos y se desplazaba transporte público. Solo tenía un par de zapatos porque sabía que solo se podía usar un par a la vez. Había inventado el negocio de los duty free: vendía lujo pero no lo consumía. “¿Para qué quiero ser millonario?”, se preguntó y actuó en consecuencia. Se dedicó a desprenderse de su patrimonio porque decía que “morir rico es una desgracia”