Si no es ahora, ¿cuándo?; si no somos nosotros, ¿quiénes?
Tenemos en nuestras manos la posibilidad de revertir décadas de fracasos en materia energética, y con el nivel de consenso actual en todo el sector energético, tanto renovable como fósil, no podemos permitir otra vez que las decisiones en materia energética sean incorrectas ni tardías