Trasladaron a un hospital neuropsiquiátrico a la mujer acusada de matar a sus dos hijos discapacitados en Córdoba

Los cadáveres de los adolescentes presentaban un avanzado estado de descomposición y, al momento de llegar la policía, la madre estaba rezando junto a otra mujer

Guardar

Nuevo

El operativo policial tras el hallazgo de los cadáveres (Foto: El DoceTV)
El operativo policial tras el hallazgo de los cadáveres (Foto: El DoceTV)

La mujer acusada de haber matado a sus dos hijos discapacitados y luego convivir con los cadáveres en descomposición en Alta Gracia, Córdoba, fue trasladada este miércoles a un hospital neuropsiquiátrico, según le informaron fuentes de la investigación a Infobae.

Tras el informe presentado por los médicos que la atendieron tras la detención y su breve estadía en la cárcel de Bouwer, se determinó que la mujer necesitaba ser trasladada al centro de salud mental, más allá de que sigue en condición de detenida.

Todo comenzó con la denuncia del padre de los adolescentes, de 15 y 16 años, a quienes no veía desde hacía más de un año. Al no lograr encontrarse con ellos por las negativas de la madre, decidió llamar al 911. De esta forma, personal policial llegó a la vivienda ubicada en la calle Pachamama del barrio Villa Camiares, en inmediaciones de la ruta C45, donde se encontraron con una escena digna de una película de terror.

Al llegar al lugar el pasado lunes, la mujer -de 36 años- les reveló a los policías que sus hijos padecían problemas neurológicos y motrices. También, les afirmó que estaba “dormidos” sobre el sillón.

Cuando los policías observaron a los dos adolescentes, descubrieron que sus cuerpos tenían un avanzado estado de descomposición.

Desde la Justicia de Córdoba describen la escena como “tenebrosa”. Los cadáveres de dos adolescentes, en estado “casi esquelético”, estaban sobre un sillón del living, cubiertos con bolsas de nylon negro. A su lado, dos mujeres -una de ellas, la madre de los chicos- oraban al cielo, entre un olor putrefacto que superaba los límites de la casa.

El hecho genera conmoción en la comunidad de Alta Gracia, luego de que la mujer haya sido imputada por “homicidio agravado por el vínculo”.

La casa en la que hallaron los cuerpos
La casa en la que hallaron los cuerpos

El fiscal a cargo, Alejandro Peralta Ottonello, aguarda los resultados de las autopsias, que determinarán con precisión el tiempo que llevaban sin vida los menores electro dependientes en el interior de la vivienda. Por el estado en el que fueron encontrados, no se descarta que hayan muerto hace varias semanas, incluso podrían ser meses.

En este contexto, la principal hipótesis apunta a que la mujer habría desconectado a sus hijos para dejarlos morir. No obstante, informó el portal La Voz, el fiscal Ottonello señaló que aún no tienen constancia de que haya habido alguna situación de violencia previa. Por otra parte, tampoco hay datos hasta el momento que certifiquen que las víctimas estaban escolarizadas o formaran parte de alguna institución.

La acusada pertenecía a una iglesia evangélica de la ciudad, lo que explicaría por qué se encontraba rezando al lado de los cadáveres de sus hijos. A su vez, habría recibido varios llamados de atención de las autoridades por poner música religiosa a volúmenes muy altos. En cuanto a la amiga, que se encontraba en medio de la oración, por el momento no fue detenida.

Fuentes de la investigación le indicaron a Infobae que están siguiendo la pista de algunos elementos relacionados a las creencias religiosas de la mujer y podrían haber tenido que ver con las muertes de los menores.

Vecinos de la zona contaron que “los chicos se movilizaban en silla de ruedas y tenían una alimentación especial”. Sobre la madre, una mujer del barrio declaró a medios cordobeses que “no era muy sociable”.

Su justificación ante esto era que “celebraba el milagro de Dios de que sus hijos aún estén vivos”. Además, se destacó que solía estar cubierta, sólo se le veían los ojos “como si fuera una musulmana”. La mujer, aparentemente, era muy celosa de los hijos. No sólo impedía que el padre se acercara por medio de amenazas. Los habitantes del barrio tampoco podían verlos casi nunca, de hecho algunos tienen recuerdos solo de cuando eran muy chicos.

Los investigadores describieron el contexto en el que vivía la mujer junto a sus hijos como de “vulnerabilidad extrema”.