Finalmente, el cura condenado por abuso no seguirá en la iglesia de Bariloche

Se trata de Carlos Gabriel Bareuther, sobre quien pesa una pena de tres años de prisión en suspenso por abusar sexualmente de una menor de edad. Luego del rechazo de la comunidad, la organización de Salesianos Don Bosco aseguró que no ejercerá el ministerio sacerdotal en la ciudad

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El padre fue condenado a tres años de prisión de ejecución condicional más costas por el delito de abuso sexual simple agravado por su condición de ministro de culto.
El padre fue condenado a tres años de prisión de ejecución condicional más costas por el delito de abuso sexual simple agravado por su condición de ministro de culto.

Luego del escándalo originado por la designación de un cura condenado por abuso sexual en una parroquia de Bariloche, la Iglesia dispuso que Carlos Gabriel Bareuther ya no prestará su servicio en la ciudad.

Con el aval del Obispo de la Diócesis de Bariloche, Juan Carlos Ares, el padre se encontraba dando misa en la parroquia de San Cayetano. Tras la designación, la Asociación Damas Salesianas Felipe Rinaldi -que comparte espacio con esta iglesia- había decidido cerrar un oratorio y suspender las actividades lúdicas de su parroquia. La organización quería prevenir un potencial contacto del abusador con los menores.

“Ante la inquietud que su presencia ha despertado en la comunidad, y en pos de llevar tranquilidad, he decidido, de acuerdo con el Señor obispo, que no ejerza el ministerio sacerdotal en público en Bariloche, procurando buscar un nuevo destino”, informaron ahora desde Salesianos Don Bosco Argentina.

El padre fue imputado por dos denuncias de abuso a menores: aunque fue sobreseído de una de las acusaciones (InfoCañuelas)
El padre fue imputado por dos denuncias de abuso a menores: aunque fue sobreseído de una de las acusaciones (InfoCañuelas)

El padre fue imputado por dos denuncias de abuso a menores: aunque fue sobreseído de una de las acusaciones, fue condenado en primera instancia con prisión en suspenso por el caso de abuso sexual a una adolescente de 14 años. El abuso ocurrió en el colegio Santa María de Cañuelas, a 55 kilómetros de Capital Federal, entre abril y julio de 2018, cuando Bareuther era sacerdote de la institución educativa.

Con firma del padre inspector Darío Perera -que viajó esta semana a la ciudad para tomar una decisión-, el comunicado con fecha de ayer excusa: “(La sentencia) aún no se encuentra firme y es susceptible de revisión en otras etapas procesales”.

Y añade: “La congregación, desde el inicio prestó toda su colaboración con la justicia. La sentencia recaída no le impide el ejercicio del ministerio sacerdotal”.

De acuerdo con el mensaje de Perera, la congregación estableció una “restricción” de trabajo con niños y adolescentes, en tanto el proceso “canónico” se encuentre en marcha. En tanto, el traslado a la ciudad fue bajo la condición de no trabajar con menores de edad, al igual que en el anterior destino.

El inspector asegura que, a pesar de que Bareuther no fue destinado a un colegio, ni tuvo presencia pastoral en una institución escolar, se le buscará un nuevo destino.

“Entendemos cabalmente la preocupación y la sensibilidad que rodea este tema, y queremos asegurarles que hemos tomado todas las medidas necesarias para garantizar un entorno seguro y prevenir cualquier posibilidad de vulneración de derechos a miembros de la comunidad. Como congregación dedicada a la educación de la niñez y de la juventud, vamos a continuar con nuestro compromiso de asegurar el cuidado y la promoción de la fe de la gente que nos ha sido confiada en esta región”, concluye.

La entidad salesiana decidió suspender algunas actividades mientras el sacerdote siga en la parroquia San Cayetano de Bariloche
La entidad salesiana decidió suspender algunas actividades mientras el sacerdote siga en la parroquia San Cayetano de Bariloche

El abuso

El fallo del juez Hernán Decastelli, que arribó a una sentencia condenatoria, dio por probados los tocamientos a una alumna de una institución educativa.

La joven, que hoy tiene 24 años, relató que el abuso ocurrió cuando Carlos Bareuther se sentó a su lado y le dijo que quería ser su amigo y demostrarle su “amor”. Ella lloraba.

“Él se levantó y me abrazó. Yo traté de sacármelo de encima y él presionó. Bajó la mano a la parte baja de mi espalda. El abrazo fue por arriba de la ropa. Cuando bajó la mano, sentí que me tocó mis partes íntimas por atrás. Sentí un beso en el cuello. Lloraba muchísimo hasta que logré sacármelo de encima. Me dijo que no dijera nada porque iba salir perdiendo yo. Ahí salí corriendo, me lavé la cara y entré al salón. Mis compañeros me preguntaron qué había pasado. No dije nada”, expuso la mujer.

“Nótese que la víctima mantuvo su relato a lo largo del tiempo con igual tenor, contándole la misma situación vivida a su padre, madre y psicóloga (abrazos por debajo de la cintura que le rozaban las partes íntimas y besos en su cuello). En esa dirección los dichos de los testigos me infunden certeza y no hallo en sus relatos razones que me permitan dudar de ellos; ni factores que me demuestren una fabulación”, agrega el fallo.

Aunque el particular damnificado había pedido seis años, Bareuther fue condenado a tres años de prisión de ejecución condicional, más “costas” por abuso sexual simple agravado por ser ministro de culto. El atenuante fue la falta de antecedentes.

El imputado, que sí reconoció los abrazos, sostenía en su relato que eran simplemente afectuosos, “no logrando contrarrestar por qué la niña le agregaría el tinte sexual”.

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