La odisea de Ludmila: recorrió 42 kilómetros diarios para llegar a la escuela y terminar sus estudios

La joven reside en la localidad bonaerense de Carlos Salas, un pueblo rural con casi 230 habitantes. Durante más de un año y medio, se desplazó en moto, en bicicleta e incluso hizo “dedo” para poder llegar a su destino. “Si se quiere, se puede”, expresó

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Ludmila Leguizamón tiene 18 años y vive en la localidad bonaerense de Carlos Salas. (Fotos: Facebook)
Ludmila Leguizamón tiene 18 años y vive en la localidad bonaerense de Carlos Salas. (Fotos: Facebook)

Ni el frío, ni el viento, ni los caminos de tierra pudieron detener a Ludmila Leguizamón en la consecución de su objetivo. Durante un año y medio, la joven de 18 años recorrió 22 kilómetros de ida y otros 22 de vuelta desde Carlos Salas, su pequeño pueblo en el noroeste de la provincia de Buenos Aires, hasta la localidad de Timote, con el propósito de asistir a su escuela secundaria hasta alcanzar su meta final: obtener el título de bachiller.

Ludmila reside en un pequeño pueblo rural, habitado por alrededor de 230 personas y situado en el partido de Lincoln. Entre esos 22 kilómetros que separan su escuela de su casa, varios de ellos son de tierra, ya que, según cuenta, las calles están sin asfaltar.

“Una vez nos pasó que había llovido mucho, se había cortado el camino y había un camión encajado. Tuvimos que pasar caminando porque no nos quedaba otra”, relató Leguizamón en una entrevista con el periodista Eduardo Feinmann por Radio Mitre.

Para superar los desafíos logísticos y arribar a su destino, Ludmila utilizaba diversos medios de transporte, ya fuera haciendo “dedo”, pedaleando en bicicleta o caminando.

Cuando cumplió 15 años, sus familiares y amigos le obsequiaron una moto, la cual se convirtió en el medio de transporte predilecto para llegar a su escuela. Sin embargo, su vehículo no siempre le era útil: en condiciones climáticas adversas, se veía obligada a vender tortas con sus compañeros para costear un remis en invierno, cuando las heladas y las lluvias dificultaban aún más su viaje.

En su hogar, Ludmila comparte la vida con su mamá Rosana, su hermano de 23 años y su hermana de 12. A diferencia de lo que le ocurrió a ella, las dificultades en el traslado afectaron directamente a su hermano mayor, quien tuvo que abandonar la escuela para ir a trabajar. “No había transporte y no tenía las posibilidades de viajar tampoco”, contó la joven al respecto.

Ludmila con su buzo de egresados.
Ludmila con su buzo de egresados.

Este año, Ludmila finalmente alcanzó el ansiado final de su travesía académica. Afortunadamente, lo hizo en su localidad natal, ya que en agosto del año pasado se inauguró la extensión de la Escuela Secundaria Nº 1 en Carlos Salas, la cual funciona en el edificio de la Escuela Nº 21 “República del Perú”.

Hasta ese momento, los estudiantes de Carlos Salas no tenían la oportunidad de cursar el nivel secundario íntegramente en el pueblo. Para completar la educación media, debían viajar diariamente a la Escuela Agropecuaria Nº 2 de Las Toscas o elegir Timote, en el municipio de Carlos Tejedor. Ahora, la modalidad es diferente: un ciclo abarca desde el primero hasta el tercer año, y el otro, desde el cuarto hasta el sexto, ambos dependientes de la Escuela Secundaria Nº 1 de la localidad de Martínez de Hoz.

A pesar de las adversidades, Ludmila mantuvo un promedio de nueve y se destacó como una de las mejores estudiantes de la institución. Además de obtener uno de los promedios más altos, la adolescente fue seleccionada para llevar la bandera en las ceremonias y recibir la medalla al mérito.

Con la mirada puesta hacia el futuro, Ludmila no se conforma y aspira a seguir estudiando. “Yo quiero poder seguir estudiando, tener mi título. Quiero seguir estudiando para ser maestra inicial”, expresó con determinación al citado medio.

Ludmila pertenence a la "promo 23" de la joven escuela de su pueblo.
Ludmila pertenence a la "promo 23" de la joven escuela de su pueblo.

Con sus logros en la mano, Ludmila envía un mensaje a los jóvenes de todo el país: “Si se quiere, se puede. Nosotros pudimos lograrlo”. Esta noche, participará en la entrega de medallas y diplomas de su escuela, donde se llevará a cabo el acto de fin de curso junto a sus compañeros.

Finalmente, hoy será el día en el que la adolescente sostendrá en sus manos su tan ansiado título de bachiller.