—¿Qué preferís que digan de vos tus compañeros: que sos un gran actor o una gran persona?

—Que soy una gran persona, no sé decir que soy un gran actor. Soy una persona que tiene determinada ética, que también por momentos entra en contradicciones, porque en lo cotidiano te ponés en contradicción también. La actuación es una forma de comunicación simplemente, no es un fin, actúo porque me tocó actuar y me divierte mucho, pero no me interesa ya la trascendencia. He logrado bastante con mi oficio, poder vivir de la profesión, por momentos austeramente, por momentos más relajado. Vivir del oficio del actor es un gran mérito y es un gran camino para recorrer más que una carrera. Se recorre con convicciones, con solidaridad, con el entendimiento de que la solidaridad es un hecho muy importante. Es una carrera muy individualista, pero si entendés la meritocracia como un hecho puntual de ser actor, ahí te convertís simplemente en eso, en un vil actor meritocrático que lo único que te importa es hacer las cosas bien por mérito propio y te olvidás de tus compañeros y que es nada más que una película, un programa de televisión o una obra de teatro. Estar en el Sindicato de Actores es complejo, es tocar las zonas más sinuosas, más complicadas de un oficio y de una profesión, porque ahí te das cuenta quién es quién. Quién es el solidario, quién es el individualista, quién está en la cresta de la ola, y quién estuvo en la cresta de la ola y cayó y vuelve a la esencia y el Sindicato está presente para atenderlo con una obra social o con bienestar social.

—A veces parecería ser muy ingrata la carrera con determinadas personas que tuvieron muchísimo éxito y en sus años de vejez la están pasando mal.

—Eso habla también de la persona. Nadie está exento de eso. Lo digo así sueltito de cuerpo, porque puede pasarme. Creo que el actor, la actriz, el hombre o la mujer que está en relación directa con el arte, más allá de lo comercial y lo que produce dentro del mercado, está más expuesto a la derrota económica, al abandono y al olvido que la industria de la actuación. Si no ganaste a determinada edad un millón de pesos o un millón de dólares, estás en problemas, porque ya viene la otra parte, el ocaso de la profesión. Pero uno es actor más allá de la profesión, más allá de que te contraten. El gran desafío que tenemos es poder entender que esto es un hecho solidario, colectivo, que un día se apaga la luz, se apaga el teléfono y no se enciende más nada y la edad te va fagocitando, que a todos nos pasa, y si no estamos plantados emocionalmente, es un golpe muy duro. Por más que no tengas dinero, tenés una jubilación mínima como la que estamos peleando.

—¿En qué situación está la ley de actores?

—Estamos con el tema judicializado. Algunos compañeros también han sido mucho más funcionales a los empresarios que a los actores. No le escapo al bulto con respecto a eso. Lo quiero decir así, muchos actores han sido funcionales más a la producción y a los productores, y esto que no se malinterprete como que estoy en contra de los productores, estamos hablando de un hecho colectivo, solidario, de ser reconocidos como trabajadores, de tener vacaciones, aguinaldo como cualquier persona que es contratada, de tener una jubilación medianamente digna.

—Te has comprometido mucho políticamente.

—Porque tengo mis convicciones y me siento representado por una mirada de construcción del país.

Pongo las manos en el fuego por mis compañeros de SAGAI

—¿Qué te genera la denuncia contra Andrea del Boca?

—Es una gran derrota para un proyecto que se supo que tiene muy buenas intenciones y muy buenos resultados al mismo tiempo. Yo no sé exactamente dónde está, dónde radica el punto de inflexión, el punto oscuro donde aparece el dinero, porque, cuando vos recibís, el INCAA otorga un crédito a un productor, está todo justificado por los números. Lo rendís y eso tiene que estar. Si eso no se rinde, si actores pasaron su contrato por 80 mil pesos y resulta que cobraron 150 mil porque facturaron o están en negro, que incluso las facturas están, tienen que estar. Actores recibe los contratos y los visa. Si es culpable, si Andrea, queriendo o no queriendo, cometió alguna torpeza y eso está comprobado, tendrá que pagar por eso como cualquier persona que comete un delito. Hay delitos más o menos complejos, si se cometió una torpeza a nivel manejo de fondos, y se pagará.

—¿SAGAI [Sociedad Argentina de Gestión de Actores Intérpretes]?

—Pongo las manos en el fuego por mis compañeros, por cada uno de los compañeros de la conducción. Soy el socio número once, he estado en la conformación de esta conducción y la verdad es que lo que han hecho en estos diez años habla de la transparencia. Estoy en contra de toda esta campaña armada para desprestigiar la buena labor y a las personas que están ahí.

—Tuviste un año en teatro con dos personajes muy fuertes, por un lado, [Juan Domingo] Perón, por otro lado, [Julio] Cortázar. ¿Nunca un personaje liviano?

—Anoche Nafta Súper le dijo al Vidrio: "Escuchame, acá se acabó todo, así que, como dijo el general, del trabajo a la casa y de la casa al trabajo". Perón gravita en la política desde un lugar muy importante, trascendental y que tiene que ver con la metafísica muchas veces.

—Si tuvieras que elegir un personaje de la política actual para interpretar, ¿con quién te quedás?

—Creo que Evo Morales y [Rafael] Correa son dos referentes que hacen mucho hincapié en romper lazos con esa mirada enquistada neoliberal. El neoliberalismo lo he transitado tres veces, de la mano de los militares argentinos en el 78, hasta que terminó la dictadura cívico militar, luego de la mano de un presidente peronista como Carlos Saúl [Menem], con sus políticas económicas y su pensamiento único y la muerte de las ideologías, y ahora intentando rescatar un pensamiento de [Francis] Fukuyama como si nunca hubiésemos transitado esa forma del famoso compartir el derrame que nunca llega.

—Tu papá es peruano y viviste en Perú 14 años. ¿Qué sentís cuando volvemos a discutir la inmigración en la Argentina?

—Cuando empezamos a discutir el tema de inmigración, no se discute desde un gobierno que propugna la integración de América Latina, aparece en un gobierno neoliberal. Donald Trump construye, gana una elección frente a los demócratas, que para mí son palomas, los otros son halcones, son dos aves, la política exterior es la misma en Estados Unidos casi. Pero la inmigración sucede en el mundo producto del capitalismo también, producto de la construcción de los Estados a nivel político.

Muchos cubanos se quieren ir porque están influenciados por este mundo capitalista y de consumo

—Hablaste de Trump y pensaba en el voto latino o acá mismo, hijos de italianos, rusos, etcétera, cuestionando hoy la inmigración.

—Este país, como Estados Unidos, está construido por inmigrantes, entonces el tema no es la inmigración, el tema es el racismo, el tema es ser afrodescendiente, ser latino, ser descendiente de países asiáticos, pero no se cuestiona al irlandés, no se cuestiona al italiano, no se cuestiona al francés. No tenemos que hablar de inmigración, tenemos que hablar de xenofobia, porque a ningún argentino se le ocurriría hablar: "Opa, se vinieron muchos franceses a trabajar acá" como trabajaron muchos años en el Gobierno anterior, o españoles que volvieron porque se les pudrió el sistema económico en España y se vinieron para la Argentina. Ninguno habla de la inmigración de países del Este porque son blancos. O ninguno habla de la cantidad de estudiantes estadounidenses que vienen a estudiar a las universidades argentinas. Eso es inmigración.

—¿La muerte de Fidel [Castro] qué te generó?

—La muerte de Fidel es el final de una época. Se fue el personaje mítico de América Latina, con todo lo que eso significa. Odiado, repudiado y amado al mismo tiempo. Como tienen que ser estos personajes que le pusieron el cuerpo a las circunstancias. Y más allá de dónde uno esté parado, debemos reconocer que la salud, la educación, el hecho de cómo se trata a los niños, a los ancianos, va más allá de este concepto que nosotros tenemos de lo que significa ser libre. Uno puede ser libre en este país, pero si no tenés dinero para viajar, no podés viajar, si no tenés un trabajo digno, no podés salir. Se cuestiona mucho que no son libres los cubanos, muchos cubanos se quieren ir obviamente porque están influenciados por este mundo capitalista y de consumo, muchos otros no, muchos jóvenes no. Ningún sistema es perfecto, pero un sistema donde no ves indigencia, donde no ves abandono, donde no ves destrucción del tejido social, eso es Cuba, más allá de dónde esté parado.

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—Nosotros charlamos, acá mismo, hace un año, por el estreno de una película, en ese momento le pusiste un diez a Cristina. Hoy, un año después, ¿lo mantenés?

—Claro que sí. En esos doce años se hizo lo que no se hizo durante mucho tiempo. Y por eso una gran cantidad de actores, de actrices, de gente de la cultura, apoyó el modelo, con todas las contradicciones también, con todos los errores. Pero no nos olvidemos de que en este país, cuando lo agarró Néstor [Kirchner], se hablaba del riesgo país, del déficit, de la desocupación, después nunca más se habló de eso. ¿Qué pasó en el medio?

—¿No te enojan quienes apoyaron, acompañaron y después rápidamente se convirtieron?

—Me enoja la traición, me rompe soberanamente los huevos y por ahí vas a decir: "Claro, vos no sabés nada de política". Sí, soy actor, no sabré nada de transas políticas, pero de política sé mucho porque soy actor y el arte es un hecho político. Me duele la traición. Me duele que algunos personajes que formaron parte del Gobierno de Cristina o de Néstor hayan traicionado por intereses individuales. Quizás me duele porque evidentemente la política tiene que ver también con esa forma de construcción del poder. Si me convirtiera solamente en un idealista, estaría diciendo: "Estoy defraudado", no, estoy mucho más convencido. Por más que se abran causas por corrupción, si alguien metió la mano en la lata, que vaya preso, incluso si le comprueban a Cristina. Pero estos doce años que transcurrieron en este país fueron años muy, muy, muy interesantes. Yo no me quedo con los titulares de "Cristina esto", "Cristina lo otro", me quedo con la mirada del mundo sobre la Argentina, sobre la alianza estratégica de Ecuador, de Uruguay, de Brasil, de Venezuela, de Bolivia, para intentar por lo menos el sueño ese que lo tuvo [Simón] Bolívar, que lo tuvieron [José de] San Martín, [José] Artigas, [Manuel] Dorrego. Esa mirada épica de la unión latinoamericana, me quedo con eso. Y la economía avanzando, y la industria nacional avanzando.

Este sábado y domingo a las 22 horas puede verse la maratón de los ocho capítulos de Nafta Súper en Space.

Agradecimiento: Paula Balmayor, producción de vestuario. Sofi García Moritán, make up.