Equipos de deportes de combate, compuestos por entrenadores y atletas de sanda, lucha libre, boxeo, taekwondo y kickboxing, participaron en un estudio para analizar las prácticas y percepciones sobre la pérdida de peso antes de la competición. La reducción sistemática de la masa corporal forma parte de la rutina en estas disciplinas y suele aplicarse en los días previos a los torneos oficiales. El trabajo de campo recaba datos mediante cuestionarios presenciales y compara la orientación que brindan los entrenadores con las conductas reales de los deportistas.
De acuerdo con la revista científica Frontiers, los resultados demostraron que los atletas reportan una mayor magnitud de pérdida de peso y una duración más corta del proceso respecto a las recomendaciones de los entrenadores. Estas diferencias se atenúan después de ajustar los datos por sexo y tipo de deporte, lo que indica que el contexto determina las discrepancias más que el simple rol de entrenador o atleta. El estudio incluye variables como edad de inicio, influencia percibida del entrenador, percepción de riesgos para la salud y el rendimiento, y métodos específicos de reducción de peso.
Además, el análisis reveló que la edad de inicio de la pérdida de peso y la percepción sobre la influencia del entrenador muestran una fuerte coincidencia entre ambos grupos. Entrenadores y atletas consideraron significativa la guía técnica y la experiencia personal para enfrentar la reducción de peso, y comparten opiniones sobre los riesgos y beneficios. De los 16 métodos analizados, solo el uso de el sauna presenta diferencias significativas según el sexo, mientras que el resto de estrategias —como dieta gradual, aumento del ejercicio o entrenamiento con trajes de plástico— se reparten de manera similar entre deportistas y técnicos.
Prácticas extendidas y contexto cultural
La reducción o corte de peso antes de la competición se consolida como una práctica habitual en los deportes de combate, con un porcentaje promedio inferior al 5% de la masa corporal en la mayoría de los casos. Sin embargo, disciplinas como el sambo, el MMA o el Muay Thai aplican reducciones más agresivas, que pueden llegar hasta 13% según el estudio. Los métodos más frecuentes incluyen el incremento del volumen de ejercicio, la restricción calórica, el uso de prendas térmicas y, en menor medida, estrategias extremas como el consumo de diuréticos.
El rol del entrenador resulta clave, ya que la mayoría de los atletas comienza la reducción de peso en la adolescencia y carece de conocimientos nutricionales avanzados. Según la publicación, los entrenadores suelen supervisar el proceso y adaptan las recomendaciones a la experiencia previa y la información disponible, aunque el acceso a asesoramiento especializado o información científica no siempre está garantizado. La transmisión oral y el intercambio entre pares influyen en la adopción de ciertos métodos.
Además, el estudio señaló que la coincidencia de percepciones refuerza la relación de confianza entre entrenador y atleta. La influencia del entorno, la disciplina y el sexo condicionan las prácticas en cada equipo, y la orientación de los técnicos impacta en la formación de hábitos de preparación y manejo del peso.
Limitaciones y desafíos en el manejo del peso
El informe subrayó que, aunque existe alineación perceptiva en la mayoría de los aspectos, persisten desafíos relacionados con la seguridad y la sostenibilidad de las prácticas de reducción de peso. La falta de conocimientos avanzados en nutrición y fisiología puede derivar en la adopción de métodos inadecuados o peligrosos, especialmente cuando los atletas buscan resultados rápidos antes de la competición.
Según los autores del trabajo, la recomendación de los expertos apuntó a fortalecer la educación nutricional y la capacitación técnica tanto de entrenadores como de deportistas. La promoción de estrategias graduales y la monitorización médica contribuyen a reducir los riesgos para la salud y a optimizar el rendimiento deportivo. El acceso a información confiable y la consulta con profesionales de la salud resultan esenciales para minimizar los efectos negativos de la reducción de peso.
El estudio también destacó la importancia de contextualizar las recomendaciones, adaptando las pautas a la disciplina, el nivel competitivo y las características individuales de cada atleta. La comunicación efectiva y la actualización permanente en buenas prácticas refuerzan la seguridad y el bienestar en los deportes de combate.