La dieta DASH, uno de los planes alimentarios con mayor respaldo científico para el control de la presión arterial alta, lleva décadas en el centro de las recomendaciones médicas. Su estructura combina frutas, verduras, cereales integrales, frutos secos y lácteos bajos en grasa, al tiempo que limita las carnes rojas, la sal y los azúcares añadidos.
Sin embargo, su elevado aporte de potasio generaba una inquietud entre los profesionales de la salud: ciertos fármacos contra la hipertensión pueden dificultar la eliminación renal de ese mineral y favorecer su acumulación en sangre, lo que llevaba a muchos médicos a evitar su prescripción. Un nuevo estudio determinó que es segura en pacientes medicados.
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Una investigación preliminar presentada en las Sesiones Científicas de Hipertensión 2026 de la American Heart Association (AHA), celebradas entre el 7 y el 11 de octubre en Arlington, Virginia, determinó que el consumo elevado de alimentos ricos en potasio dentro de la dieta DASH no elevó ese mineral en sangre hasta rangos peligrosos en personas que tomaban medicación antihipertensiva.
Los hallazgos provienen de un análisis secundario de los ensayos clínicos GoFresh y GoFresh Rx, con diagnóstico de hipertensión, según publicó la sala de prensa de la AHA. Los participantes, con distintos grados de función renal, recibían o no tratamiento farmacológico para controlar su presión arterial.
Durante el seguimiento, los investigadores evaluaron el comportamiento del potasio en quienes adoptaban la dieta DASH mientras tomaban diferentes clases de fármacos antihipertensivos.
El riesgo que frenaba la indicación de este plan tenía nombre clínico
La principal preocupación era la hiperpotasemia, es decir, una concentración excesiva de potasio en sangre capaz de provocar alteraciones graves en el ritmo cardíaco. Las personas con enfermedad renal crónica son más vulnerables a este cuadro porque sus riñones tienen menor capacidad para depurar el exceso del mineral.
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A ese factor se suma que varios fármacos indicados para la hipertensión, la insuficiencia cardíaca y la diabetes tipo 2 también pueden contribuir a la retención de potasio. La confluencia de esas condiciones con una alimentación naturalmente rica en ese nutriente generaba reservas clínicas concretas que, en la práctica, frenaban la indicación de un patrón alimentario con beneficios cardiovasculares probados.
Marian Budu, coordinadora de investigación clínica de los ensayos GoFresh en el Beth Israel Deaconess Medical Center de Boston y autora principal de la presentación, señaló que la dieta DASH constituye un patrón nutricional con eficacia demostrada para mejorar la presión arterial.
No obstante, Budu advirtió que los niveles peligrosos de potasio pueden presentarse en personas que toman medicamentos antihipertensivos y antiinflamatorios no esteroideos, como el ibuprofeno. Por esa razón, subrayó que confirmar la ausencia de incrementos riesgosos en participantes con valores normales al inicio del estudio ofrece garantías para que el plan alimentario pueda prescribirse a más pacientes.
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Los resultados son alentadores, aunque el alcance del trabajo tiene límites definidos
Kevin Volpp, director del Centro Penn para Incentivos de Salud y Economía del Comportamiento, y profesor en la Escuela de Medicina Perelman y la Escuela Wharton de la Universidad de Pensilvania en Filadelfia, aportó un matiz relevante. El experto, quien no participó en la investigación pero intervino como experto voluntario de la AHA, destacó que el ensayo original GoFresh ya había demostrado mejoras en la presión arterial con la dieta DASH.
“Este estudio de seguimiento confirma que no hubo aumentos significativos de potasio, incluso en pacientes que tomaban medicamentos capaces de elevarlo”, indicó en las declaraciones recogidas por la asociación. El especialista subrayó además que el monitoreo del potasio sigue siendo fundamental, dado su impacto directo sobre la función cardíaca.
Los propios autores reconocieron las limitaciones del trabajo. El estudio no incluyó a personas con enfermedad renal en estadios 4 o 5, los más avanzados, ni a quienes ya presentaban niveles de potasio superiores a los normales al inicio del ensayo.
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A eso se suma que la población analizada estuvo compuesta exclusivamente por adultos afroamericanos residentes en Boston, lo que restringe la posibilidad de generalizar los resultados. Tampoco se informaron cifras detalladas de participantes ni valores numéricos específicos de las mediciones de potasio, un vacío esperable en resultados preliminares que aún no fueron publicados en una revista científica con revisión de pares, es decir, que todavía no pasaron por la evaluación independiente de otros investigadores antes de su difusión formal.
La próxima etapa apunta a pacientes con mayor vulnerabilidad renal
Los autores indicaron que las investigaciones futuras deberían concentrarse en participantes con función renal comprometida y en aquellos que ya presenten niveles elevados de potasio al momento de iniciar el seguimiento. Esa línea de trabajo permitiría determinar si la seguridad observada en este análisis se extiende también a los grupos con mayor riesgo clínico.
El patrón alimentario de la dieta DASH se encuentra alineado con las guías dietarias 2026 de la AHA para la mejora de la salud cardiovascular. La investigación contó con financiamiento de la AHA, que aclaró que las conclusiones de los estudios presentados en sus reuniones científicas corresponden exclusivamente a los autores y no reflejan necesariamente la posición institucional de la entidad.
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