La contaminación del aire constituye uno de los principales desafíos ambientales y de salud pública a nivel global. Diversas fuentes, como la quema de combustibles fósiles, la actividad industrial y el transporte, liberan partículas y gases nocivos que deterioran la calidad del aire. La exposición continua a estos contaminantes se asocia con enfermedades respiratorias, cardiovasculares y un aumento en la mortalidad prematura, afectando tanto a zonas urbanas como rurales, explica la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Según el Air Quality Life Index (AQLI) y la OMS, casi el 99% de la población mundial respira aire que supera los límites recomendados por el organismo. Se estima que la polución del aire provoca alrededor de 7 millones de muertes prematuras cada año a nivel global. En regiones como el sur de Asia, este aspecto reduce la esperanza de vida en promedio tres años, mientras que en América Latina los niveles han alcanzado registros máximos desde 1998. Los países con mayores emisiones de CO₂ incluyen China, Estados Unidos e India, lo que contribuye significativamente al cambio climático y sus efectos sobre la salud.
A modo de ejemplo, en Argentina la calidad del aire varía según la región, pero los datos recientes muestran que Buenos Aires ha registrado en 2026 valores promedio de AQI (Índice de Calidad del Aire) dentro de los límites considerados seguros por la OMS en el 95% de los días analizados. A pesar de estos datos favorables en la capital, el país enfrenta desafíos, ya que la exposición anual media a partículas finas (PM2.5) es aproximadamente 2,8 veces superior a la recomendación, provocando cerca de 12.590 muertes anuales asociadas a este contaminante.
PUBLICIDAD
Las ciudades más afectadas por la contaminación del aire en Argentina incluyen Buenos Aires, Villa Constitución y Rosario. En tanto, investigaciones recientes han encontrado asociaciones entre esta problemática y enfermedades crónicas como la demencia y el parkinson.
El vínculo del aire contaminado y las enfermedades crónicas
Un reciente conjunto de investigaciones ha evidenciado que la contaminación del aire está acelerando la aparición de enfermedades crónicas como la demencia y el Parkinson, según un estudio que analizó los datos del Biobanco del Reino Unido y revisó más de 900.000 registros de hospitalización de 396.000 ciudadanos británicos de entre 39 y 70 años.
El trabajo hizo un seguimiento de la aparición inicial de 78 enfermedades crónicas, como hipertensión, accidente cerebrovascular, EPOC, diabetes y demencia. Los investigadores encontraron que la exposición a altos niveles de contaminación del aire se asoció con una aparición más temprana de 48 de las 78 afecciones crónicas, incluyendo trastornos neurológicos como la demencia y la enfermedad de Parkinson.
PUBLICIDAD
El estudio reveló que la exposición a altos niveles de contaminación atmosférica aceleró significativamente la aparición de trastornos neurológicos y psiquiátricos entre dos y cinco años en promedio. En el caso de la esquizofrenia, la reducción en la edad de inicio fue de entre un 2,4 y un 3,8%. La sobreexposición a contaminantes también adelantó la edad media de aparición de enfermedades como hipertensión, diabetes y asma.
Este hallazgo convierte a la problemática en un “acelerador silencioso” que, según declaraciones recogidas por The Guardian, no solo aumenta el riesgo de enfermar, sino que reduce los años de vida saludable de la población. El análisis de la Universidad de Cambridge y la revisión sistemática de 51 estudios consolidan la idea de que la contaminación atmosférica desempeña un papel relevante en el desarrollo prematuro de enfermedades neurológicas.
De este modo, los resultados de estos estudios muestran que la contaminación del aire no solo incrementa el riesgo de enfermedades crónicas como la demencia y el Parkinson, sino que provoca que estas afecciones se manifiesten a edades más tempranas en la población expuesta.
PUBLICIDAD
Respuestas para combatir la contaminación y sus efectos
El reconocimiento de la contaminación del aire como un factor de riesgo para enfermedades crónicas ha impulsado respuestas y recomendaciones tanto de organismos internacionales como de autoridades nacionales. La Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2021, realizó un llamamiento global para que los países mejoren la calidad del aire y así reduzcan la “enorme carga para la salud derivada de la exposición a la contaminación atmosférica en todo el mundo”.
Este mensaje se sustenta en los datos que muestran que, aunque la contaminación en Europa ha ido disminuyendo, el 94% de la población urbana sigue expuesta a partículas finas por encima de los niveles recomendados.
En Argentina, según estima la OMS, la contaminación del aire podría contribuir al equivalente de 15.000 muertes anuales. Investigadores de la Universidad de Buenos Aires y el CONICET advierten que estos fallecimientos superan la suma de todas las enfermedades infecciosas previas a la pandemia en el país.
PUBLICIDAD
En tanto, el Gobierno británico, en el Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Reales, reafirmó su compromiso para mejorar la calidad del aire con las siguientes medidas:
- Establecimiento de nuevos objetivos de calidad del aire para reducir la exposición a partículas nocivas en casi un tercio para 2030.
- Reformas en la simplificación de permisos industriales para limitar las emisiones.
- Endurecimiento de las normas para nuevos aparatos de combustión de leña, con el fin de reducir su impacto en la salud.
El Consejo de Investigación Médica (MRC) de la Universidad de Cambridge y la Alzheimer’s Research UK subrayan la necesidad de intervenciones intergubernamentales coordinadas para controlar los factores que aumentan el riesgo de demencia. Las recomendaciones incluyen la adopción de políticas más estrictas sobre los principales contaminantes y el fortalecimiento de la regulación en sectores clave como el transporte y la industria.