La actividad del mercado inmobiliario rural registró una nueva suba en septiembre de 2026, según el Índice de Actividad del Mercado Inmobiliario Rural (InCAIR), elaborado por la Cámara Argentina de Inmobiliarias Rurales (CAIR). El indicador se ubicó en 54,31 puntos, en un escenario de estabilidad con una muy leve tendencia positiva. El informe destacó que el movimiento del sector continúa condicionado por la disponibilidad de propiedades, las expectativas de los vendedores y la capacidad de los compradores para convalidar los valores solicitados.
Uno de los principales factores que caracterizan al mercado es la escasa oferta de campos agrícolas de buena calidad frente a una demanda que todavía no encuentra suficientes alternativas. Esta situación limita las posibilidades de concretar operaciones en ese segmento, donde la disponibilidad de establecimientos que reúnen condiciones productivas atractivas sigue siendo reducida. El comportamiento de la oferta y la demanda constituye así una de las variables centrales para comprender la evolución de la actividad inmobiliaria rural en el país.
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En el segmento ganadero, en tanto, se mantienen firmes las consultas y las visitas a los establecimientos ofrecidos en venta. Sin embargo, ese interés no siempre se traduce en operaciones concretadas. De acuerdo con CAIR, los negocios terminan cerrándose cuando los valores solicitados se ajustan a las referencias del mercado, mientras que las pretensiones que se ubican por encima de esos niveles dificultan los acuerdos entre compradores y vendedores. De esta manera, la distancia entre las expectativas de las partes continúa siendo un factor determinante para definir el ritmo de las transacciones.
El índice InCAIR busca reflejar la evolución de la actividad inmobiliaria rural en todo el territorio nacional, pero no constituye una referencia de precios ni de valores de los campos. Su medición comenzó en noviembre de 2013 y se construye a partir de diferentes variables que permiten observar el movimiento del mercado, tanto desde la oferta como desde la demanda. Por eso, su evolución funciona como un termómetro de la actividad sectorial y no como una medición directa de la valorización de los establecimientos rurales.
Entre los componentes que integran el indicador se encuentran los resultados de una encuesta mensual realizada entre los socios de CAIR de todo el país, la cantidad de avisos de campos en venta o alquiler publicados en medios gráficos nacionales y el número de anunciantes en el sitio web de la entidad.
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También se consideran las operaciones rurales concretadas durante el período, las búsquedas y consultas de inversores en la plataforma digital de la Cámara y los avisos comerciales publicados en las principales plazas del interior. La combinación de estos datos permite seguir la dinámica de un mercado en el que las oportunidades de inversión conviven con restricciones de oferta y diferencias en las expectativas de precios.
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