La campaña invernal en Santiago del Estero se acerca a su etapa final bajo condiciones climáticas que complicaron el desarrollo de los cultivos y retrasaron las labores de cosecha. Según el relevamiento realizado por el Departamento de Información Agronómica de la Bolsa de Cereales de Córdoba (DIA-BCCBA), el trigo y el garbanzo registraron un deterioro de su estado general respecto de septiembre, con un aumento de cinco puntos porcentuales en la superficie clasificada en condición regular y mala para ambos cultivos.
En trigo, la cosecha comenzó de manera incipiente en algunas localidades, aunque todavía no se había iniciado en gran parte de la provincia. En Quimilí y Sachayoj, el avance alcanzaba el 10% del área, mientras que en El Palomar llegaba al 15%. Las condiciones hídricas y térmicas durante el ciclo tuvieron efectos desiguales según la región: en Bandera, los lotes sembrados y fertilizados a tiempo presentaron muy buenas condiciones, aunque hacia el final del período sufrieron un estrés hídrico leve y episodios de temperaturas extremas.
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La falta de precipitaciones tuvo mayor impacto en Quimilí, Sachayoj, Roversi, Frías y Los Juríes, donde se reportaron niveles de estrés hídrico entre leves y moderados, combinados en algunos casos con efectos del calor o de las bajas temperaturas. También se registraron afectaciones leves en Colonia Alpina, Weisburd, Pueblo Pablo Torelo, El Colorado y Tinajerayoj. En cuanto al desarrollo, la mayor parte del trigo había superado el llenado de granos y se encontraba en etapas avanzadas de madurez. En materia sanitaria, se detectaron royas de intensidad variable, con focos más importantes de roya anaranjada y roya negra en Bandera, además de una mayor presión de enfermedades en Guardia Escolta, donde se realizaron aplicaciones de fungicidas.
El panorama del garbanzo presentó una demora todavía más marcada: al momento del relevamiento no se había iniciado la cosecha en la provincia. El retraso contrasta con la campaña anterior, cuando para esta misma altura ya se había recolectado alrededor del 24% del área, y también se ubica por detrás del promedio histórico. En Sachayoj, la ausencia de lluvias durante el ciclo y jornadas con temperaturas cercanas a los 40 °C condicionaron el desarrollo, mientras que en Frías se informó un nivel alto de estrés por falta de agua, acompañado por efectos leves del calor. En Quimilí, en tanto, el estrés hídrico fue leve y el térmico, entre leve y moderado.
Las condiciones climáticas también tuvieron consecuencias específicas en otras zonas productivas. En Nueva Esperanza se registraron heladas que provocaron estrés por bajas temperaturas, mientras que en Pozo Betbeder no se habían observado afectaciones de este tipo hasta la fecha del informe. En el estado fenológico del garbanzo predominaba el máximo tamaño de las semillas, seguido por lotes con amarillamiento de hojas y más de la mitad de las vainas amarillas. En materia sanitaria, se detectaron casos puntuales de chinches y rizoctoniosis en Quimilí, además de episodios de rabia del garbanzo en Frías, donde se aplicaron tratamientos para su control.
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El relevamiento de la Bolsa de Cereales de Córdoba muestra que el cierre de la campaña invernal santiagueña está condicionado por la combinación de déficit hídrico, temperaturas extremas y demoras en la recolección. La evolución final de la cosecha dependerá ahora del avance de las labores en las zonas pendientes y de las condiciones que permitan completar la recolección.
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