Un equipo internacional de arqueólogos explora las ruinas de la iglesia de Las Mercedes en la República Dominicana, impulsados por la posibilidad de hallar los restos de Enriquillo, el líder taíno que desafió la colonización española. Los trabajos, dirigidos por la arqueóloga Kathleen Martínez y con la participación de especialistas de varios países, se desarrollan en el antiguo enclave de Azua, escenario de una de las mayores gestas indígenas del Caribe, según publicó EFE.
El interés de este grupo se fundamenta en un documento histórico clave: una misiva fechada en 1535, en la que la Real Audiencia notificaba al emperador Carlos V sobre la muerte de Enriquillo y su petición expresa de reposar bajo el templo de Las Mercedes. La iglesia, erigida en el siglo XVI y arrasada por un terremoto trescientos años después, mantiene su relevancia simbólica como espacio funerario, según explicó la historiadora Lidia Martínez de Macarrulla.
La aplicación de tecnología avanzada ha marcado un punto de inflexión en la investigación. En 2021, un grupo de científicos israelíes utilizó un radar de penetración terrestre que identificó al menos tres áreas con restos óseos bajo las ruinas. Este hallazgo desencadenó la actual excavación, que ya ha permitido localizar más de diez cuerpos en el lugar. La directora Martínez subrayó la necesidad de un análisis minucioso para descartar restos de origen europeo antes de aplicar técnicas genéticas y antropológicas sobre los posibles huesos indígenas.
“Lo primero es determinar con los especialistas si los restos mortales son españoles, para descartar los europeos, o si son nativos”, detalló Martínez. Solo en ese caso, el equipo contempla recurrir a “toda la tecnología existente para tratar de buscar información”, en palabras de la directora.
El arqueólogo español Antonio Guio destacó que la presencia de objetos culturales indígenas, como amuletos, podría ser una pista decisiva para la identificación del cacique. “La siguiente opción sería hacer un análisis de los huesos que podría dar otro tipo de información sobre el ADN”, afirmó Guio, remarcando el potencial de la ciencia para arrojar luz sobre la identidad de los restos hallados.
Más allá de la búsqueda científica, la figura de Enriquillo adquiere un valor central en el imaginario dominicano. El líder taíno fue reconocido por la Corona española como noble tras negociar un acuerdo de paz para proteger a su pueblo, un hecho inédito en la historia colonial del Caribe. “Es el primero de los nuestros que luchó por los derechos humanos, y eso me cautivó”, señaló Martínez, quien considera que el hallazgo tendría un profundo impacto simbólico para toda la región.
En caso de identificar los restos, las autoridades dominicanas prevén construir un mausoleo sobre las ruinas, en cumplimiento de un decreto presidencial firmado por Luis Abinader en 2021. Si no se logra la identificación, el plan contempla la creación de un cenotafio que honre la memoria de Enriquillo y visibilice su papel como símbolo de resistencia y dignidad.
El plazo para concluir la excavación se extiende hasta el 28 de febrero, periodo en el que el equipo espera reunir pruebas concluyentes que permitan responder a uno de los grandes enigmas de la arqueología caribeña. Hasta el momento, los trabajos han revelado una alta concentración de entierros, lo que confirma la importancia del sitio como centro funerario durante la colonia.
Martínez de Macarrulla subrayó la trascendencia del proyecto: “Entendemos que Enriquillo merece, en su lucha por la libertad y la dignidad, que el pueblo nuestro, y creo todo el Caribe, toda Hispanoamérica, lo conozca y honre su memoria, porque fue un gran luchador por la libertad y por la dignidad de su etnia”. La iniciativa aspira no solo a resolver una incógnita histórica, sino también a fortalecer la identidad y la memoria colectiva de la República Dominicana y el Caribe.