Mariana Gándara: de una separación devastadora al amor que nació en una plaza, la familia ensamblada que construyó y su nueva mirada sobre la maternidad

En Ellas, la periodista repasó el punto de quiebre que la llevó a iniciar su divorcio y a seguir su intuición tras detectar “red flags”. Además, compartió su proceso de reconstrucción personal, la experiencia de abrirse a una nueva relación y cómo materna desde un enfoque más consciente

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“Yo empecé a hacer todos los acuerdos de divorcio ese mismo día que me enteré que me era infiel”. La frase de Mariana Gándara condensa el instante en que decidió romper con una historia que ya no la hacía feliz. Sin vueltas, la periodista y cofundadora de Muy Mona recordó cómo, tras descubrir una serie de situaciones que no estaba dispuesta a tolerar, eligió escucharse y dar un giro radical a su vida: “Uno en el fondo siempre sabe cuando algo no cierra”.

En Ellas, el ciclo de entrevistas de Infobae, reconstruyó ese punto de quiebre, atravesado por el miedo y la certeza de que había llegado el momento de empezar de nuevo. Habló del peso de los mandatos, de las “red flags” que decidió no ignorar y del proceso de reconstrucción personal que la llevó a redefinir su manera de vincularse.

Pero su historia no se detiene en la ruptura. También es la de una nueva etapa: la posibilidad de empezar de nuevo, la construcción de una familia ensamblada y una forma de maternar más consciente. Hoy, Maru pone en el centro de su vida y de su mensaje la importancia de elegirse, incluso en los momentos más difíciles.

Maru Gándara es periodista y
Maru Gándara es periodista y comunicadora, cofundadora de Muy Mona, una plataforma digital de moda y lifestyle

La dupla con Coty y el fenómeno Muy Mona

Desde hace casi 20 años, junto a Coty Crotto, conforma una sociedad que atravesó distintas etapas de la vida. La relación entre ambas se sostiene en una sinergia que, según Maru, es “un matrimonio que funciona”.

La periodista explicó que el secreto para mantener vigente la dupla está en la capacidad de resolver diferencias y apoyarse en valores compartidos. “No es fácil encontrar gente con valores, que comparta todas las etapas”, sostuvo, y remarcó que incluso sus psicólogos se sorprendieron por la coincidencia en sus procesos vitales: embarazos, separaciones, maternidad y nuevos proyectos.

Maru atribuyó parte del éxito de Muy Mona a la autenticidad y la verdad con que se muestran en redes sociales. Subrayó que la comunidad de mujeres que las sigue percibe esa cercanía y transparencia, y que la base es la coherencia y la honestidad.

“Lo que ven es lo que es”, sintetizó la creadora de contenido al contrastar ese enfoque con el auge de personajes aspiracionales en redes, que considera difíciles de sostener a largo plazo. Además, atribuyó ese diferencial a la formación de ambas en periodismo y comunicación; y a la conciencia sobre la responsabilidad que implica comunicar: ser coherentes con lo que transmiten y mantener los pies en la tierra, especialmente en un contexto social complejo, donde la exposición puede generar distorsiones.

Ruptura, divorcio y red flags en los vínculos

—Te separaste después de 10 años de relación. ¿Cómo se vuelve a creer en el amor después de ese tropiezo, por así decirlo?

—Yo diría que no fue un tropiezo, fue caída libre. Pero ya está. Es un capítulo que dejé en el pasado. Todo lo que te puedas imaginar cuando escucha caída libre y dice: “¡¿Qué pasó?!” Es aún más. La realidad es que siento que yo siempre me basé en el eje, siempre los pies en la tierra y dije: “Tengo todo para salir de acá. Tengo todo para poder reinventarme y convertirme en quien quiero ser. ¿Me voy a dejar arrastrar por esto, por algo que ni siquiera decidí yo? No". Y creo que ese es el punto inicial para tomar decisiones de dónde quiero ir y quién quiero ser.

—Si mirás atrás y decís: “Algo de todo lo que me pasó me hubiese gustado saltearlo”, ¿lo hubieses suprimido?

—No, ni loca. Hoy tengo a León y a Indalecio.

—Y pudiste volver a empezar...

—Exactamente. A mí me pasó eso y no fue que me arrastró, todo lo contrario. Yo dije: “Okey, empecemos de vuelta y empecemos como yo quiero”. Yo estaba aceptando un montón de cosas que no quería. Había un montón de red flags que estaba dejando pasar, por la familia y por un montón de cuestiones…

—Si tuvieses que identificar alguna de esas red flags, ¿cuál recordás?

—No aceptar mentiras y ser muy… porque uno en el fondo siempre sabe. Te juro que en el fondo uno siempre sabe. Cuando se queda solo y dice: “Che, esto no me cierra”. Y si no te cierra, no te cierra. Hay algo...

—¿Cuál es ese switch en el que uno dice: “Che, yo me doy cuenta que hay algo, no importa qué, voy a pasar a la acción”?

—Ahí en mi defensa, si se quiere, yo soy muy honesta, muy auténtica, transparente. Entonces, uno cree y forma una familia, entonces hay un lazo de intimidad muy fuerte. Ahora, cuando yo descubrí todo, yo no elegí quedarme. Creo que ese es el punto.

—Cuando hablás de descubrir todo, ¿fue un engaño?

—Fue mucho más. Pero León está mucho más grande. No ve redes, pero por ahí hay amiguitos que sí, entonces ahora eso elijo dejarlo en el pasado por él. Cuando tenga la edad de digerir, tal vez, si se da o no, veremos, podré profundizar un poco más, pero fue bastante más que eso y fue muy duro. Fue un momento tan duro que… no hay grises. Era decir: “Esto no. No es opción”. Eso fue la catapulta. Es como que dije: “Yo no estaba feliz y encima veo todo esto. Ya está, se acabó”.

—¿En algún momento dudaste de esa decisión?

—No. Me acuerdo que eran vacaciones de invierno y no podía hacer ningún trámite legal. Yo empecé a hacer todos los acuerdos de divorcio ese mismo día. Literal, ese mismo día yo estaba buscando abogado. Tenía miedo, inclusive de ¿viste cuando hay mucha mentira y decís: “¿Hasta dónde será esta mentira? ¿Cuánto más habrá que yo no sé?”

—¿Te pidieron perdón alguna vez?

—Sí. No sé si el perdón que me hubiese gustado. A veces creo que el perdón viene de la mano de gestos. Pero sí creo que fueron cambiando un montón las cosas y que hoy podemos tener un buen vínculo, cordial o más que cordial. Los dos, bueno, sobre todo yo, hago un esfuerzo muy grande, obviamente, porque los hijos generan eso.

“Tengo todo para poder reinventarme
“Tengo todo para poder reinventarme y convertirme en quien quiero ser”, era el planteo de Maru luego del divorcio

Reconstrucción personal y nueva pareja

—¿Por qué las mujeres tenemos tanto miedo o toleramos tanto de eso que no queremos?

—La sociedad es muy dura. Es verdad que fue cambiando, pero es dura todavía. Imagínate que cuando yo me separé, mi hermano me dice: “Yo pensé que vos eras la pesada”. Porque hay como una mirada sobre la mujer con esto. Pero cuando vio toda la realidad de lo que estaba atravesando, fue como: “¡Wow!, no lo puedo creer”. Y yo tampoco lo podía creer. Porque uno viene de ambientes en donde tenés una familia que te cuida, amigas con las que hablaba un montón y que me dijeron “A todos se nos pasó por alto esto”. Y es muy loco, pero también está bueno. No es todos veían qué pasaba y yo no. Fue una bomba. Entonces, también te deja tranquila con vos misma y decís: “Bueno, pará, no era que estaba ciega”.

—¿Y cuánto tiempo pasó desde que decidiste separarte, ese primer día hábil presentaste todos los papeles, hasta que conociste al amor de tu vida?

—Es una historia espectacular. En realidad yo lo conocí en la plaza, con nuestros hijos, los dos jugando. Pero obviamente, él es muy respetuoso y yo también. La realidad era que los chicos jugaban, buena onda, todo bien. Él dijo: “Che, me gusta esta chica”. Cuando vio que yo era casada, quedó ahí. Él se lo comentó a su hermana, ella me tenía de Telefé y de Muy Mona. Pero quedó todo ahí porque él se mudó, no coincidimos más en la plaza y de repente un día me buscó en Instagram y dijo: “Che, no están las fotos de su pareja”. Yo hacía dos o tres meses que me había separado. Me empezó a seguir y no lo reconcí a él, reconocí al hijo. Y ahí empezamos a hablar. Yo estaba en una etapa de mucha reconstrucción. Así que dije: “Voy a charlar y si es una persona copada me voy a dar el tiempo de sentarme, tomarme un café, salir o lo que sea”. Me escribió, tuvimos una cita y nunca más nos separamos.

—¿Y cómo fue acomodándose todo?

—Yo creo que la pandemia nos ayudó un montón, porque empezamos a salir y a los seis meses fue la pandemia. Nos fuimos de viaje a Río y tuvimos que volver antes porque empezaban a cerrar los aeropuertos y los dos teniendo chicos, agarramos el primer avión que encontramos y nos volvimos. Y había que hacer cuarentena. Nos teníamos que encerrar porque veníamos de Brasil y dijimos: “Bueno, nos quedamos juntos”. Después de ahí explotó todo. Él estaba solo con su hijo y yo solo con el mío. Ahí dijimos: “Che, bueno, ya fue, encerrémonos juntos”. Sin la pandemia, hubiera sido diferente. Hicimos todo por separado. Vos a un cuarto, yo a otro, vos con el tuyo, yo con el mío. Como si estuviésemos alojando amigos. Muchas familias hicieron eso.

—¿Y cómo fue la primera vez que León te preguntó? Porque los chicos vuelan...

—Nunca me preguntó. Al revés. Ellos fueron poniendo su título. Es muy loco, pero todo fluyó de ellos. Todo fluyó muy fácil y muy natural. Nunca fue un tema. Una vez los escuchamos hablando y dicen: “Pero entonces ¿vos qué sos mío?” Hablando León y Rufi. “Y somos como unos primos”. Y después, en otro momento: “Somos como medio hermanos”. Ellos solos iban definiéndose. Nunca jamás les impusimos ni les pusimos un título. Y cuando nació Indalecio, dijeron: “Ahora sí somos hermanos”. Siento que los unió y que ellos también se encontraron. Son mejores amigos. Y no es común. Cuando hablo con otras familias ensambladas, me dicen: “Che, esto no es normal lo que les pasa”. Nosotros los acompañamos, los escuchamos, somos respetuosos y disfrutamos mucho de ser padres.

En diálogo con Luli, la
En diálogo con Luli, la periodista habló de su separación, el encuentro en una plaza que lo cambió todo y cuál es su forma de maternar

La maternidad y la familia ensamblada

Para Mariana, la maternidad es el motor que atraviesa todas las decisiones. Sostiene que sus hijos la transformaron en una mejor persona y que siempre busca transmitirles, con el ejemplo, una idea de amor incondicional y respeto. Relató que, tras su separación y la reconstrucción de su vida afectiva, la llegada de Indalesio —el hijo en común con su actual pareja— consolidó la integración de la familia ensamblada.

Gándara reconoce que el proceso no estuvo exento de desafíos, especialmente en la logística diaria y el trato con las familias de origen, pero afirmó que todo se resuelve desde el amor y la escucha. “Amo maternar, pero lo descubrí maternando”, confesó. Además, destacó la importancia de enseñar a sus hijos el valor de los vínculos sanos y de mostrar, a través de gestos cotidianos, una forma de ser pareja y familia distinta a la que muchas veces se hereda de generaciones anteriores.

Transformación y legado

—Si tuvieses que elegir como si fuese una cajita de diapositivas, un momento que volverías a vivir porque te marcó, ¿tenés identificado cuál sería?

—Yo siempre pienso en mis hijos. Me hacen siempre una mejor persona. Siempre que estoy haciendo algo, pienso en ellos. Quiero que vean esto de mí. Te lo digo y ya me emociono. Ese es el verdadero amor para toda la vida, incondicional, es la maternidad.

—Una de las primeras cosas que leo cuando alguien conocido se separa son los mensajes: “¿Pero cómo no la luchaste más por tus hijos?” Y, para mí, conceptualmente es al revés.

—Vos sabés que una vez viene mi pareja, me da un beso adelante de los chicos y yo le doy un beso y me dice: “Che, no sé si da”. Y yo le dije: “Yo quiero que vean esto, quiero que vean que esto es ser pareja, no discusiones o hablar mal”. Entonces, todas las mañanas nos saludamos con un beso, aunque nos peleamos, nos saludamos con un beso. A veces nos cuesta, pero nos saludamos con un beso. Quiero que tengan esta definición, no el “uy, qué pesada”, “porque tu madre”, “porque tu padre”, sino que vean esta complicidad que tenemos.

—¿Tenés registro de esos instantes cotidianos con ellos?

—Un montón. Soy muy agradecida de esos instantes. Conecto muchísimo y me hago mucho lugar de conectar con esas situaciones porque son las que más me llenan. Dejo el teléfono a un costado y eso también es un ejercicio para poder conectar, escucharlos...

—Si te pudieses tomar un mate con esa Maru que atravesó todo ese infierno, ¿qué te dirías?

Confiá en vos, podés. Siempre es confiar en uno y respetarse, no dejarse a un costado a pesar de todo. Siempre lo digo en Instagram: si yo pude, vos podés.

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