Fernanda Iglesias: separarse a los 50, la enemistad con Yanina Latorre y el error que todos recuerdan

En Desencriptados, la periodista habló de su vínculo con el conflicto, defendió su estilo frontal para ejercer la profesión y explicó cómo aprendió a resistir críticas y ataques. También abordó la ruptura tras muchos años de pareja, la depresión que atravesó y la decisión de contar su propia historia para que nadie pudiera usarla en su contra

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Desencriptados con Fernanda Iglesias

“Me encanta el momento incómodo. Soy fanática del conflicto. Si me vienen a buscar, me van a encontrar”, confesó Fernanda Iglesias durante su paso por Desencriptados, el ciclo de entrevistas de Infobae.

Fernanda es periodista de espectáculos y cuenta con una trayectoria destacada en medios gráficos, radiales y televisivos. Comenzó su carrera en 1994 como redactora y columnista del suplemento de espectáculos del diario Clarín, y luego colaboró con La Nación y la revista Gente. En televisión fue panelista en Duro de domar, Nosotros a la mañanay LAM. Actualmente integra el panel de Puro Show, por eltrece, y se mantiene activa en redes sociales.

Con décadas de experiencia y una presencia pública marcada por la polémica, la periodista no esquivó el tema de la exposición: aseguró que nunca le temió al juicio ajeno y que, lejos de evitar la controversia, aprendió a convivir con ella como una parte esencial de su identidad profesional.

Fernanda Iglesias: “Estuve muy fagocitada
Fernanda Iglesias: “Estuve muy fagocitada por Yanina Latorre, todo lo que yo decía me lo cuestionaba”. (Jaime Olivos)

La relación con el conflicto y la exposición pública

—¿Te gusta el conflicto?

—Claramente sí.

—Pero tenés que tener un temperamento especial para bancárselo. ¿Te duele cuando te atacan? —Sí me duele. Hay cosas que sí me duelen, pero me las banco. Aprendí a distinguir entre quién soy y quién creen ellos que soy. La gente cree que sos algo, pero sos cosa.

—¿Qué cree la gente que sos?

Creen que soy mala, que quiero destruir a la gente, que soy conflictiva, que soy peleadora...

—¿Vos te considerás peleadora y conflictiva?

—Sí.

—Pero decir que buscas destruir a gente, me parece mucho.

Yo no inicio el conflicto pero si a mí me vienen a buscar, me van a encontrar. Ese es el tema. Hay gente que la van a buscar y no quiere entrar en el conflicto. Pero yo no tengo ningún drama.

—Es que a veces dar información sobre alguien puntual, puede generar un conflicto.

—Es que soy periodista. Es parte de mi trabajo esa cosa de querer saber la verdad y no importa cómo.

Trayectoria profesional y ética periodística

—¿Te dio culpa alguna vez mandar al frente a alguien?

—Hace muchos años el tema de la infidelidad era algo que no lo hablábamos. No contábamos que alguien había sido infiel. Pero todo avanzó un montón. La tele cada vez es más cruel y no te podés quedar atrás. Vos tenés que ir como va la tele, porque si seguís siendo naif, sos Susana Roccasalvo, y no quiero ser Susana Roccasalvo, claramente. Quiero ser alguien competitivo, que está a la par de todo el resto. Dentro de los límites de lo que uno considera… Lo último que me pasó fue lo de Luciano Castro y nadie me criticó porque yo creo que cualquiera que lo recibía ese audio, con ese nivel de meme, lo iba a poner. Entonces nadie se animó a decirme: “¿Cómo pones eso?”

—¿Cómo te llega a vos eso?

—Yo tengo una amiga que vive en Copenhague. La chica que se le intentó levantar Luciano era una danesa que estaba en Madrid trabajando. Cuando la danesa se vuelve a Copenhague, se encuentra con mi amiga y le cuenta que había conocido a un Luciano, actor argentino. Mi amiga, que es viva, dice: “¿Pero qué Luciano? ¿Será Luciano Castro?”. Cuando le muestra la foto, le dice: “Es ese”. Entonces ahí mi amiga me llama y me pregunta si seguía saliendo con Griselda. Y ahí le dice: “Pero tiene novia” y la danesa dice: “Me dijo que no tiene novia”. Y se armó el lío.

—¿Y cómo siguió?

—La danesa no quería que esto se hiciera público porque la sociedad danesa es muy perfil bajo. La tuvimos que convencer (risas). Tenía el teléfono de Sara y le pregunté si iba a poder contar esto. Un día me dejó de contestar. Entonces le dije a mi amiga: “Che, mirá, no me contesta más. Evidentemente quiere que se sepa, porque si no me diría que no”. El primer día lo conté sin decir el nombre, un poquito. Y a la noche todos desconfiaron de mi información. Al día siguiente le digo a Sara lo que pasaba y, como buena danesa, me dice: “Te salgo a apoyar”. Y ahí fue cuando me pasó los seis audios que tenía, todos los chats. Para que no me digan mentirosa.

“Quisieron instalar que no me
“Quisieron instalar que no me quiere nadie, que no tengo amigos y no es verdad”, explicó Fernanda. (Jaime Olivos)

—Vos tenés muchos haters en redes, pero ¿tenes lovers?

—Tengo muchos que me bancan. Hay gente que me escribe por privado en las redes y me pasa información porque saben que no tengo amigos, no me caso con nadie, no recibo sobres, no tengo arreglos con nadie, me meto en cualquier cosa.

—Dijiste que no tenés amigos en el medio, ¿y enemigos?

Me gustaría desmitificar esto de que no me quiere nadie, que no tengo amigos. Eso es algo que quisieron instalar y no es verdad. Tengo amigos, tengo gente que confía en mí, muchos abogados confían en mí porque nunca los he traicionados, actores también con los que hablo y saben que nunca los voy a traicionar. Eso se quiso instalar sobre mí.

—¿Quién quiso instalarlo?

—Prefiero no decirlo.

—¿Es gente de tu mismo rubro la que quiso instalar esa idea?

—Sí. No entiendo por qué porque hay lugar para todos. Pero no tengo miedo. Y alguien que no tiene miedo es terrible (risas).

—¿Te considerás una buena compañera?

—Te lo juro por mis hijos que mala compañera no soy. Si a mí me va más o menos bien, que a los demás les vaya bárbaro. Pero hay gente que no le gusta eso.

—¿Cuál fue el peor programa en el que trabajaste?

—El de Doman.

—¿Por qué? ¿Te llevaste mal con él?

—Porque Doman me traicionó cuando yo hice la denuncia por violencia de género. Era una cosa que yo les había contado a ellos porque eran mis compañeros y él lo contó al aire, que yo había ido a hacer una denuncia. Yo estaba en un barcito al lado de tribunales con todo el maquillaje corrido, que no me había ni podido sacar el maquillaje del día anterior, yendo a hacer una denuncia de violencia de género. Y me empiezan a escribir: “Doman está contando todo”. Y Doman contó que yo había hecho una denuncia de violencia de género y era una cosa que no daba.

—¿Vos no lo hubieras contado si pasaba al revés?

—No, porque era mi compañero. Yo entiendo que lo cuente Ángel de Brito, que era del otro programa...

—¿Y qué pasó con la denuncia?

—Yo lo denuncio amándolo, amándolo terriblemente. Pero lo tengo que denunciar porque había sucedido un episodio de violencia y yo te decía: “No puede volver a pasar”. Entonces voy y lo denuncio en la justicia para que no vuelva a pasar. Y es lo mejor que, que, que le hago a él, porque le hago un límite tan grande que él a partir de ahí se convirtió en otra persona. Fue una persona amorosa que me trató bien, que aprendió un montón y yo lo perdono, vuelvo con él, estoy como siete años más con él, hasta que bueno, pasa esto de que me mete los cuernos y nos separamos. Yo entiendo que por ahí piensen que estoy loca, qué sé yo, pero yo lo amo, no lo voy a dejar de amar nunca, lo amo. Pero eso que me hizo Doman fue una traición muy grande que yo no le perdono.

—¿Qué te dijo cuando le dijiste eso?

—Me obligaron a ir al día siguiente. Yo estaba re mal. “Tenés que venir”, me decían. Me obligaron a ir, yo toda vulnerable, en el peor día de mi vida. Yo le dije a Doman: “La verdad no me gustó que hayas contado eso”. “Pero ¿vos qué me decís? Que arruinaste tantas familias”, me dijo. Encima me maltrataba. Y le dije: “¿Pero qué familias arruiné?” “No, bueno, Yanina Latorre me dijo que arruinaste muchas...” ¿Y Yanina quién es? ¿Yanina qué sabe? Y bueno. A partir de ese día me enojé, seguí trabajando y él después me echó. Y yo le hice un juicio y lo gané.

Vida personal, salud mental y relaciones

—¿Qué pasa cuando se dan vuelta las cartas y vos pasás a ser la protagonista?

—No me molesta para nada. Habló de mi vida privada lo que quieras. Yo tuve miedo y tuve que tomar una decisión al momento de hablar de mi salud mental. Estuve muy mal cuando me separé y hubo una panelista que me amenazó con contar cosas pesadas de mi vida. Yo dije: “A mí no me amenaza nadie”. Entonces le contesté: “¿Sabés qué? Contalo y contá también tal cosa, tal cosa y tal cosa”. Ahí la criptonicé y dije: “Voy a empezar a contar todo”. Y salí y conté todo. Entonces ya no te puede amenazar nadie, porque vos ya lo contaste. Porque como yo no tuve la culpa de tener problemas de salud mental, lo conté. Yo tuve depresión.

—¿Qué te pasó?

—Estuve 14 años y me separé de una manera muy triste para mí. Yo sufrí un montón porque quería esa vida para toda la vida y de golpe no la tenía más. Gritaba y decía: “¡Quiero mi vida de vuelta!“. Porque no entendía otro tipo de vida.

—¿Qué edad tenías cuando te separaste?

—50. Imagínate a los 50, te separás, es como… Porque además yo lo amaba, lo amo, es el amor de mi vida y lo sigo amando,

—¿Qué te dice él cuando le decís esto?

—Yo siempre le digo: “Te amo”. Él también me dice: “Te amo”. Nos amamos mucho, pero sabemos que no podemos estar juntos. Parece raro esto, porque yo cuando lo escucho de otro digo: “¡Ay! pero si se aman, porque no…” Estamos muy bien ahora como ex pareja, cada uno viviendo en su casa y hablando.

—¿Se volvieron a ver después de este tiempo?

—No tuvimos intimidad si a eso te referís. No nos dimos ni un beso ni nada. A él se le murió la mamá. Yo fui, lo contuve, estuve con él. No hay perspectivas de volver. Los dos lo tenemos muy claro.

—Con tu ex marido, ¿el conflicto era que sentías que te estaba engañando con una productora de televisión?

—No, él ya me había sido infiel muchas veces y yo venía…

—¿Y lo habías perdonado?

—Sí. El tema es que nunca me lo había confesado. Él siempre me lo negaba. Pero la última vez él me lo asumió y ahí dije: “Bueno, me tengo que separar”. Con todo el dolor del alma no puedo seguir porque me lo asumió. Me dijo: “Sí, salí dos veces con esta piba”.

“Yo no inicio el conflicto
“Yo no inicio el conflicto pero si a mí me vienen a buscar, me van a encontrar”, advirtió la periodista. (Jaime Olivos)

—¿Y era con una productora?

—No, era una equis de ahí.

—Porque yo tengo un chisme de que vos estabas obsesionada con una productora y la llamabas a la madrugada.

—Sí, la llamaba a la madrugada.

—¿Medio escabiada y le reprochabas?

—No, escabiada no. Pero sí la llamaba porque, imaginate, estaba en medio de una crisis total de angustia, de nervios, de que él me decía: “Bueno, me voy”. Y yo sentía que se iba a la casa de ella. Y sí, pobre chica, te pido disculpas, pero sí, la llamé. ¿Qué iba a hacer? Espero que la piba me haya entendido.

—¿Qué le decías? Porque me muero si recibo un audio de esos.

—No, yo la llamaba y le decía: “Quedate tranquila que ya está yendo para allá” (risas). No estoy orgullosa de eso. ¿Qué voy a hacer? Le pido disculpas.

—¿Cómo sos en las relaciones amorosas?

—Para mí yo soy re buena novia. Soy amorosa, soy buena, soy fiel, soy un amor. Pero qué sé yo. Soy buena novia, no soy tóxica. Con mi marido claramente tuve una relación tóxica, pero para mí fue generada por él porque me generaba toda la inseguridad, estaba con otra… Le encontré un celular paralelo. ¿Qué más me va a pasar?

—¿No te dijo: “Es de la producción del programa”?

—Totalmente (risas). Y yo le digo: “¿Pero por qué no me avisaste que tenías otro?” Me podría haber avisado. “Mirá, tengo otro, por las dudas te doy el número”. Lo lógico de una pareja. Yo decía: “Por favor, ¿qué más me va a pasar?” Yo después entendí que él se quería separar, pero me hizo sufrir un montón…

—Y en un momento te fuiste a Málaga y volviste.

—Sí, me fui a Málaga y volví a los tres meses. No me arrepentí. Me encantó estar ahí, pero volví porque me había enterado que mi marido me había sido infiel. Me deprimí totalmente y me volví porque no podía estar más ahí pensando que mi relación...

—Pero te fuiste casada. ¿Qué pensaste que iba a pasar si te quedabas a vivir en Málaga?

—No, la idea era que yo hiciera base ahí y que en algún momento mi marido viniera. Pero no pasó.

—Te comiste ese chamuyo…

—Claro. Me dijo: “Andá, andá a Málaga. Voy a ir, voy a ir”. Y nunca… (risas). Pero bueno, cada uno hace lo que puede.

Conflictos y vínculos en el medio periodístico

—¿Por qué te fuiste de LAM? ¿Te peleaste con Ángel?

—No, no me peleé con Ángel. Lo que me pasó fue que estuve muy fagocitada por Yanina Latorre. Todo lo que yo decía lo cuestionaba, todo estaba mal, todo era mentira. Entonces, todos los días vivir eso, me apagó. De hecho pensé: bueno, ya no sirvo más para este trabajo.

—¿No le decían los compañeros a Yanina: “Calmate un poco”?

—Yo les pedí varias veces a los productores, pero no me dieron bola.

—¿Contaste alguna vez algo que tal vez no chequeaste tanto?

—Me pasó una vez y lo voy a contar acá por primera vez, porque me lo tiran siempre por la cabeza. Me había llegado por Instagram que Duki se iba a casar con Emilia Mernes porque el Duki se había ido a probar un traje en España, en un lugar muy caro. Entonces, yo le digo a Ángel: “Mirá, lo único que tengo es esto, no está chequeado, nada, me dicen esto”. Y Ángel me dijo: “Digámoslo”. Y yo lo dije. Y era mentira. Nadie sabe que yo lo chequeé con Ángel y que Ángel me dio el visto bueno de decirlo. Entonces, todas las veces que me lo tiraron por la cabeza yo no lo dije esto. Pero ahora lo cuento: estaba arreglado con él y la falla recayó sobre mí. Y me la banqué.

—¿Cómo sos como compañera?

Te lo juro por mis hijos que mala compañera no soy. Tengo carácter. Me enojo por cosas. No me quedo calladita cuando algo me afecta. Cada cosa que me molesta, voy y la digo. Y están acostumbrados a eso en el medio.

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