“Estoy en un momento en el que me quiero, me gusto, me siento en plenitud y disfruto de muchas cosas de otra manera”, expresó Sabrina Rojas, actriz y modelo argentina, al describir su actualidad personal durante la segunda temporada de Desencriptados, el ciclo de entrevistas de Infobae.
En un intercambio cargado de confesiones, la mendocina repasó su presente, dominado por la seguridad, la reconstrucción tras la separación y una nueva forma de enfrentar tanto la vida pública como la privada. Rojas reconoció que su existencia cambió por completo a partir del divorcio con su ex pareja Luciano Castro. “Renací, me reconstruí”, afirmó.
A pesar de la distancia con la nostalgia, admitió su deseo más profundo. “Nada me hubiese gustado más que mis hijos tuviesen una familia tradicional como la tuve yo”, expresó. Sin embargo, aclaró que no se castiga por la realidad que le tocó atravesar. “Mi mamá y mi papá los separó la muerte. Para mí era mi mamá, mi papá y mis cinco hermanos, y envejecer en familia era la vida que yo quería”, confesó.
Sin embargo, la actriz sostiene que este nuevo presente le permitió descubrir experiencias y una versión de sí misma desconocidas en otro contexto. “No existiría la Sabrina de hoy. Hay un montón de anécdotas y cosas lindas que yo estoy viviendo que no las hubiese vivido”, reflexionó.

En este proceso de reconstrucción personal, Rojas encontró en la soltería una etapa de autoconocimiento inédito. “Son mis últimos años de juventud y los quiero vivir lindo”, sentenció. Y reconoce que sus expectativas son altas: “No quiero perder ni una semana de mi vida en algo que no va”.
“Hoy no necesito nada de un tipo más que me dé buenos momentos de compañía. Tengo mi casa, mis hijos, mi trabajo, tengo todo, no necesito nada. A veces se pone difícil para el otro conquistarme”, afirmó la conductora del programa Pasó en América, mostrando una visión desafiante hacia el futuro.
Pero la seguridad y autoestima no siempre la definieron. Recordó que durante años vivió pidiendo permiso, pendiente de la opinión ajena y relegando sus propios deseos. “Siempre sentía que todos eran más importantes que yo. Iba como pidiendo permiso para las escenas, no me animaba a hacer lo que pensaba”, relató sobre sus inicios en el medio.
El tiempo y las experiencias la llevaron a liberarse de antiguos mandatos. “Ahora disfruto de mi trabajo y de un montón de cosas, con otra seguridad y con cero miedo a la opinión. Vivimos en una era donde la opinión está en todos lados, pero qué bueno que esto me esté sucediendo en esta edad, con esta seguridad”, señaló.
Por otro lado, admitió que el proceso de reconstrucción fue profundo y desafiante. “Veo fotos de otra época y en ese momento no lo veía así. Hoy lo veo y me veo apagada, mi energía estaba puesta en otra cosa: en sostener, en criar, en entretener para que parezca que la vida es bella”, explicó.
Actualmente, elige afrontar las adversidades con humor y sentido común, sin negar la intensidad de su historia. “Soy una mina con los pies sobre la tierra y un sentido común enorme. Una vez una psicóloga me dijo: ‘Con todo lo que te pasó, otra mina termina medicada. Y vos estás muy entera’”, recordó.

Familia, soltería y vínculos
—¿Cómo es el vínculo de tus hijos con la exposición mediática y el trabajo de sus padres?
—Están muy al margen desde siempre. Sabían que su papá trabajaba de actor, pero no sabían exactamente qué hacía y de repente lo veían en una publicidad y era como un acontecimiento. Para ellos es el trabajo de mamá y papá, nada más.
—¿En la escuela les afecta que sus padres sean conocidos?
—Tienen un grupo de amigos muy sólidos y las madres cuidan mucho que las noticias mías no salpiquen a sus hijos. Alguna vez puede pasar que alguien les diga algo, pero mis hijos siempre vienen y me lo consultan.
—¿Cómo es tu relación con tu ex pareja (Luciano Castro)?
—Hay buena onda. Tenemos momentos donde podemos tener mejor buena onda y otros que no. Si él me necesita, yo voy a estar. Lo quiero, después tengo mil enojos y mil cosas, pero entendí que las personas no pueden ser como yo quiero. Esa es la realidad.
—¿Cómo viviste la polémica reciente entre tu ex y su actual pareja (Griselda Siciliani)?
—Tal vez es una película que yo viví muchas veces. Entonces es como ver la misma película, pero que esta vez no soy parte del elenco, ¿entendés? Con otra actriz... Y sí me sana un poco el decir: “¡Ah! Bueno, pero no era que nosotros no fusionábamos o que yo hacía que él sea así”.
—¿Sentís alivio por no ser vos la que atraviesa esa situación?
—Ver la película, sí, es como... Esta vez no soy parte. Es él, sea con quien sea.

—¿Cómo vivís la soltería después de tantos años en pareja?
—Es mi primera etapa de soltería. Son mis últimos años de juventud y los quiero vivir lindo. Si es lindo estar sola, estaré sola. Si es con una compañía que esté a mi altura, vamos a estar juntos.
—¿Qué cambió en tu forma de elegir a una pareja?
—Filtro mucho lo que no está a mi altura. No quiero perder tiempo.
—¿Qué buscás hoy en un vínculo?
—Hoy no necesito nada de un tipo más que me dé buenos momentos de compañía. Tengo mi casa, mis hijos, mi trabajo, tengo todo. No necesito nada.
—¿Es fácil para los hombres acercarse a vos?
—A veces se pone difícil para el otro conquistarme. Soy mucha mina y no me da vergüenza decirlo.
—¿Cuál es la peor red flag cuando conoces a alguien?
—Cuando decís algo y te miran como si estuvieras loca, como que te quieren hacer quedar mal. Eso lo quiero fuera de mi vida.





