“La vida es hoy”, dijo una y otra vez Esteban Bullrich, el papá de Margarita. Y ella, de un día para el otro, cambió de rumbo. Dejó la universidad y empezó a estudiar música en la escuela de arte “Otro mundo”. Tenía 18 años cuando se presentó en “La Voz Argentina” con su voz, su sensibilidad, su talento y apenas después entendió que debía perseguir su sueño. Hoy se egresó de la Escuela de arte “Otro Mundo” que dirige Cris Morena y prepara su disco. Es una de las hijas de Esteban Bullrich, el ex ministro de Educación y ex senador nacional que desde fines de 2020 atraviesa una enfermedad neurodegenerativa progresiva, ELA, Esclerosis Lateral Amiotrófica. La historia de toda la familia está atravesada por este presente.
– Somos mil hermanos, somos cinco. Yo soy la segunda. Así que mi hermana más grande y yo somos como las otras mamás ahora.
– ¿Ahora tus hermanos necesitan más contención?
– Sí, la más chica tiene 11. Antes mamá nos malcriaba mucho y ahora le toca otro rol. Entonces, todos cambiamos los roles de la familia.
“MI MAMÁ ES ENFERMERA, CHOFER, CHEF, MADRE, TODO. ES LA MUJER MÁS FUERTE DEL MUNDO”
– Tu mamá tiene que estar mucho más cerca de tu papá, ocupándose.
– Sí, mi mamá ahora es enfermera, chofer, chef, madre, todo. Cumple todos los roles que hay que cumplir y con Luz, mi hermana más grande vamos acompañando.
– Pobre tu vieja, cuánto que hacer.
– Sí, pero es la mujer más fuerte que conozco en el mundo.
– Digo pobre porque debe ser todo muy cansador. Ustedes son una familia muy unida y tu papá siempre estuvo expuesto públicamente por ser una figura de la política.
– Mamá no quería exposición, no le gustó nunca. Y papá al revés, dijo: yo, estando en el ojo público, quiero mostrarme como soy y mi familia es parte de lo que soy. Nos cuidaban, pero también papá siempre nos pedía compañía y nosotros estuvimos ahí al pie del cañón. No nos quedaba otra.

– Ella tiene que estar al lado de tu papá para acompañarlo y asistirlo. ¿Pero él le pide su presencia?
– Si, papá es una persona que se pone algo en la cabeza y lo hace. Siempre fue así y sigue siendo así, la enfermedad no cambió nada de su personalidad. A veces sus ideas son muy grandes como para hacerlas solo. Y mamá siempre lo banca. Difieren en algunas cosas, pero mamá es como su fortaleza. Ella acompaña y aunque no sepa qué hacer, abraza y está ahí. Nunca voy a poder hacer lo que hace mi mamá, pero hacemos lo que podemos, acompañamos.
– ¿Tenés que ver la tarea de tus hermanos, por ejemplo?
– Si, me es difícil porque el colegio quedó lejos, pero sí. Uno hace fútbol, otro rugby, la otra hockey, gimnasia, cerámica. Llevarlos a lugares y estar.
– En esos viajes se comparte.
– Sí, es el momento de charla con mis hermanos, porque todos tenemos nuestra vida.
– Estudiaste en “Otro mundo”, pero fue a partir de “La Voz Argentina” que se abrió un camino de presentaciones, de notas de prensa e incluso de tu propio disco.
– Sí, a mí “La Voz” cambió mucho mis deseos. La música siempre estuvo en mi vida, pero a raíz de “La Voz” me di cuenta que tenía que hacer algo con eso, que tenía que mandarme con mi música y cambié de carrera. Yo estudiaba Ciencias del Comportamiento.
– ¿Qué pasó en ese momento que hiciste el cambio y decidiste estudiar música?
– Yo soy muy creyente. A raíz de estar en La Voz me di cuenta que el canto es un regalo de Dios para mí y dije, “yo esto no lo puedo desperdiciar, lo tengo que trabajar, tengo que darlo todo por esto, que no sea un sueño a medias. Lo voy a dar todo para que así sea, voy a trabajar en esto, aprender y crecer”. Y me cambié a “Otro mundo”.
“PAPÁ, DESDE QUE SE ENFERMO, DICE TODO EL TIEMPO ‘LA VIDA ES HOY’. ESA FRASE ME MARCO UN MONTÓN. DIJE: ES AHORA”
– ¿Tu decisión tuvo que ver con lo que le pasó a tu papá? ¿Hubo algo que se develó?
– Sí, recontra. Papá, desde que se enfermó, dice todo el tiempo, “la vida es hoy”. Y a mí esa frase y a todos como familia, nos marcó un montón, porque no es solo “disfrutar el día de hoy”, sino también es “no tengo ni idea del mañana”. Hoy es lo que tengo, es mi realidad, es mi vida y tengo que aprovecharlo. Podría haber estudiado música después de haber terminado la carrera en la que estaba, pero no tenía ni idea qué iba a pasar después. Y dije: es ahora.
– Tu papá dice que hay que vivir el presente desde que está enfermo. No es que antes decía “la vida es hoy”.
– No, antes papá empezaba un montón de ideas y proyectos sin saber lo que iba a pasar, él lo arrancaba e iba. Y ahora es, ¿qué puedo hacer hoy para hoy? Y mañana ni idea.
“PAPÁ DIJO DESDE EL PRINCIPIO QUE A ÉL LE AVISARON QUE TENÍA UNA FECHA DE CADUCIDAD”
– ¿Te modifica a vos ese “mañana ni idea”?
– Sí. Es lo que papá dijo desde el principio de la enfermedad, que a él le avisaron que tenía una fecha de caducidad. Que en realidad la tenemos todos, pero él tuvo un aviso con la enfermedad. A nosotros que estamos viviendo como si nada, también se nos va a terminar la vida en algún momento. Entonces vamos a vivir hoy lo mejor que podamos y no importa lo que pase mañana porque nadie lo tiene asegurado.
- Eso lo sentís vos sola o también a tus hermanos?
– Algunos sí, otros no. Tenemos distintas edades, entonces a cada uno le fue llegando distinto, pero es la dinámica general de la familia. Fue decir: no sabemos qué va a pasar mañana, vamos a disfrutar hoy y así tomamos las decisiones de todo en casa hoy. Nosotros vivíamos en un departamento, somos siete en mi familia. En la pandemia fue mucho estar encerrados los siete en un departamento más de un año y dijimos: vamos a mudarnos a otro lugar. Y nos fuimos a vivir a una casa con pastito.
– Cuando se declaró la enfermedad ¿cuántos años tenías?
– Yo tenía 15, y la más chica tenía cinco o seis años. No entendía nada, fue un shock importante en la vida. Pero si hay algo que mi papá es, es ser resiliente, y de eso aprendimos todos. Así que seguimos remando y trabajando.

– Cambiaste el rumbo de tu vida y fuiste por tu sueño que es la música, ¿pero qué más cambiaste? Ante la enfermedad algunas cosas pierden valor y otras tienen mucho más valor.
– Sí, me tocó madurar mucho. A mi hermana y a mí nos tocó madurar de un día para el otro y hay cosas que pasan, como decís, a segundo plano. Si tengo algún programa pero mi familia me necesita tengo que estar ahí. O al revés, hoy necesito salir y despejarme un poco para volver con más fuerzas a casa. Yo ya no estoy primera, en el mejor de los sentidos. Importa lo que vivo y lo que me pasa, pero somos una familia y ahí tenemos que estar todos bancando. Entonces sí, de repente a mí me tocaban roles que no les solían tocar a chicas de 15 o 16 años, que nunca pensé que me iban a tocar. Aprender cosas de enfermería por papá que nunca pensé que iba a saber hacer a los 15 años.
– ¿Cómo qué?
– A manejar el respirador, los suctores. Quizás lo hago solo porque es mi papá. Porque yo soy bastante complicada con la medicina, no se me da mucho.
“HOY YO NO LE TENGO MIEDO A LA MUERTE. PERO ME PREGUNTO, POR QUÉ TENGO QUE ESTAR ESPERANDO QUE SE MUERA MI PAPÁ”
– Con el paso del tiempo ¿qué te va pasando?
– Hoy no le tengo miedo a la muerte. Sí me tocó hacerme preguntas de por qué. Por qué tengo yo que vivir esta situación, estar esperando o agarrándome de los pelos, esperando que se muera mi papá. Es una una situación fuerte y yo no la vivía así al principio, pero es una enfermedad que avanza y nadie sabe lo que va a pasar, es mucha incertidumbre. En mi cabeza y esto es súper personal, fue: me tengo que preparar. Y uno nunca está preparado para que se muera alguien que amás. Fue aprender a aprovechar para hacer todo lo que lo que quiero. Con papá vemos series, escuchamos música, le charlo y le cuento. Yo le decía a papá que me encantaría tomarme un mate con él y él me dijo: vení, tomemos mate, yo no tomo pero tomalos vos y charlamos. Es encontrar una dinámica distinta, pero seguir aprovechando lo que puedo. Entonces para mí el paso del tiempo son más oportunidades de seguir haciendo lo que quiero hacer.
– ¿Qué cosas dejaron de tener importancia, valor? ¿A qué no le das más pelota?
– A papá siempre lo criticaron mucho. Siendo figura pública, siempre había alguien que tenía una opinión negativa hacia él. Nos pasaba salir a comer y escuchar comentarios, “estás arruinando el país”. Desde que soy muy chica pasa eso y nos acostumbramos. En los posteos de Instagram que sube hoy en día hay también comentarios hirientes, comentarios negativos y a mí eso me dejó de importar, la opinión de gente que no conozco. Yo escucho a la gente que me quiere.
– Ahí te agarrás de una de las frases que dice tu papá.
– Ahí me agarró una frase de mi papá. “No escuches una crítica de quien no recibirías un consejo”. La vida nadie la tiene asegurada nunca, entonces quiero aprovechar y escuchar a la gente que sé que me va a decir algo constructivo.
– ¿Terapia hacés?
– Hago terapia, sí, me parece muy importante.
– Te lo pregunto porque sos muy creyente, como toda tu familia y eso es un apoyo. Pero la terapia hace bien.
– Sí, yo me apoyo muchísimo en Dios, pero es mucho lo que cargo y lo que cargamos como familia. Ahora especialmente me parece clave la terapia. A mí me encanta, lo disfruto. Es como un tiempo para mí.

– ¿No te enojaste con Dios cuando recibiste el diagnóstico de tu papá?
– ¿Enojo? No, ciento por ciento gracia de Dios. Sí, le dije, ¿por qué? ¿Por qué a nosotros? ¿Por qué a papá si hace tanto bien? Pero nunca fue un enojo o sentir que él nos lo había mandado. Sí fue, ¿por qué no lo evitaste? Pero nunca sentí que Dios nos estaba haciendo algo a propósito.
– ¿Qué respondiste a esa pregunta sobre por qué Dios no evitó que él se enfermara?
– Esa es una cosa muy grande de Dios que no entendemos, como él es inmenso… La respuesta que recibí fue: esto no te toca entenderlo, te toca confiar en que si yo te amo, voy a hacer todo para tu bien. Hay una frase de la Biblia que a mí me encanta, que es Romanos ocho 28 que dice, “Dios dispone todas las cosas para el bien de los que lo aman”.
– ¿O sea que la explicación para vos fue que Dios decide esto porque para algo va a servir? ¿Que tiene un sentido?
– Sí, no sé si diría que lo decide, Dios no nos envía nada, permite cosas. El mal existe, el pecado está y genera estas cosas, estas enfermedades, que no tienen necesariamente que ver con nada que hace alguien. Nos tocó esta realidad.
- No tiene explicación científica la enfermedad hasta ahora. Eso debe generar impotencia también, el no entender.
– Mucha impotencia. Quizás digo mal los términos, pero es como una célula que tiene una proteína que tenés desde que naces y se activa o no se activa. Hay gente que tiene eso y podría tener ELA, pero en toda su vida nunca se le activó. Y hay gente que tiene la enfermedad por 11 años y se sigue pudiendo mover perfectamente. Hay gente que en dos años muere, hay gente que aguanta.
“NO VAMOS A FINGIR QUE SOMOS UNA FAMILIA PERFECTA, QUE NUNCA NOS ENOJAMOS, QUE NUNCA LLORAMOS PORQUE ES UNA MENTIRA”
– La fortaleza de tu papá, ¿te pesa? Es una figura muy fuerte, y tu mamá, también. ¿Estás un poco obligada a ser fuerte?
– Un poco, sí. Siempre nos dieron mucho el lugar a sufrir, en el mejor de los sentidos. Papá nos dice mucho: vengan y lloren conmigo. Y yo sé que cuando lo necesito es llorar, llorar, llorar. Pero te volvés a levantar, y esa fue la enseñanza. No vamos a fingir de que somos una familia perfecta, que nunca sufrimos, que nunca nos enojamos, que nunca lloramos porque es una mentira. Pero sí, es: aprovecho, me descargo, este tiempo lo uso para llorar y sacar todo lo que me duele, pero me vuelvo a levantar porque siempre hay otra oportunidad y la vida sigue.
– ¿Marga, vos sos bastante pegote de tu papá, verdad?
– Yo soy re pegote. Se podría decir que soy la más pegote, sí.
– Por lo tanto tu decisión de hacer música tiene que ver también con haber compartido música con él.
- Ciento por ciento, a mi papá me educó musicalmente desde que soy muy chica.
– Rockero tu papá.
– Muy rockero. Todo rock nacional o de afuera. Mi papá es rockero. Yo soy la más musical de la familia, pero él desde siempre está haciendo un asado y suena Charly García, La Mancha de Rolando, constantemente música.
– Y cantaban.
– Y cantábamos. Tenemos una canción, nosotros, “Colgando en tus manos” de Carlos Baute. Está grabada, la cantamos juntos.
– Si la tienen grabada, ¿no deberían publicarla?
– Pero es un audio bastante malo, habría que ver. ¿Quién te dice a futuro si se edita un poco? No lo sé.

– Fue tu inspirador en la música.
– Sí, mi papá tuvo mucho que ver con eso. Siempre me insistió en que haga lo que amo. Y eso es la música.
– ¿Cómo fue ese momento en que vos le decís a tus viejos que no vas a ir más a la Universidad de San Andrés sino que vas a dedicarte a la música?
– Llanto, mamá se emocionó y me dijo: qué lindo que tengas una pasión tan clara siendo tan chica. A mamá le costó un poco más, pero siempre me acompañó. Pero ella tenía sus reparos. Y papá me dijo: hacelo, hacelo, mandate, disfrutá, vivilo, es lo tuyo. Me dijo que es un ambiente que tiene mucho cambio, mucha incertidumbre, “cuídate también con eso”. Pero los dos me acompañaron muchísimo, soy muy agradecida por eso.
– ¿Le cantás a él especialmente?
– Siempre. Yo estoy todo el día cantando, a veces es medio insoportable. A papá le escribí más de una canción. Sí, canto mucho con él. Y a él.
– ¿Qué tenés de él? ¿Qué sentís que heredaste además del gusto por la música? Son muy parecidos físicamente.
– Sí, la gente me lo dice mucho, yo nunca vi el parecido. Soy bastante cabeza dura y eso es de mi papá. Soy un poco orgullosa también, pero las dos cosas tienen su lado muy bueno y su lado complicado. Yo me pongo algo y lo voy a trabajar hasta el final. Muy perseverante, y puedo identificar qué me sale bien y qué no tanto. Lo negativo es que hay momentos en los que no se puede y no aceptarlo me termina lastimando a mí y a la gente que me rodea. Hay que saber poner frenos a las situaciones y yo eso no lo sé hacer.
– Se llama intolerancia a la frustración, algo que uno va aprendiendo con los años.
– Intolerancia soy, soy yo. Pero lo estoy trabajando, estudiar música ayuda mucho con eso.
– Hubo una presentación en septiembre importante, el primer paso profesional en “Otro mundo”.
– Se llama Showcase, es el cierre de los cuatro años de carrera. Es una hora en el teatro de Otro mundo y podés hacer lo que quieras. Hice canciones mías, hice un par de covers, toqué la batería, canté, bailé, lo di todo, hice un show. Es la primera vez que hice un show ciento por ciento hecho por mí. Organicé los ensayos, el vestuario, la puesta, las luces, el sonido, las canciones. Es mucho laburo, pero fue una de las mejores noches de mi vida.
– ¿Te abrió alguna puerta? Porque esto acaba de pasar.
– Sí, me abrió algo más personal, confirmar que es lo que amo y que quiero vivir arriba de un escenario si se puede.

– ¿Cantando? ¿Actuando?
– Cantando, a futuro actuar me gustaría, pero hoy es la música. En su momento sentí falta de confianza en mí misma, entonces poder hacer este show para mí fue una confirmación de que yo puedo. Cuesta y tengo mucho que aprender, pero lo puedo hacer.
– Presentaste tus propias canciones además, te presentaste como compositora.
– Sí, este año saqué mis primeras dos canciones, y el año que viene se viene el álbum. Para mí fue muy importante. Estoy todas las semanas en el estudio, avanzando, componiendo, produciendo, pensando en nuevas ideas.
– O sea que ahora es todo inversión, de tiempo y de plata también.
– Es todo gasto, pero estoy apostando por mí. Siento que confío en mí ahora. Entonces, a full.
– ¿A dónde te gustaría llegar? ¿Vas paso a paso?
– Las dos cosas. Voy paso por paso, hoy quizás shows más chicos, más íntimos, y a futuro, un River me encantaría. Yo feliz, siento que puedo, voy a llegar a River. Después, internacional, me encantaría un Bernabéu, pero hoy te digo River porque voy a bajar un poquito el sueño.
“ES UN PESO MUY GRANDE TENER UN PAPÁ ENFERMO CON UNA ENFERMEDAD TAN CRUEL”
– Marga, le pedís cosas a Dios. ¿Le agradecés? ¿Rezás mucho? ¿Cómo es tu vínculo?
– Sí, todos los días. O sea, para mí es una relación, no es como una persona, sino es como un 1 a 1 con alguien que nunca me va a fallar. Es un placer, es una relación que siempre es buena, nunca va a haber nada malo del otro lado. Por eso para mí es un regalazo, es sentirte constantemente amada. No hay nada más lindo que eso.
– Es un respaldo.
– Un respaldo constante. Si, yo le pido cosas. Le pido todo el tiempo que papá se sane o que no, que deje de sufrir. Le pido que nos dé fortaleza a mí y a mi familia. Le pido que cuide a mis hermanos las veces que a mí no me sale tanto. Le pido por mi carrera, por mi música, le pido por mis amigos y la gente que me rodea para no estar sola. Esa gente que acompaña y está constantemente al lado tuyo, pedirle “dales fuerza”. Yo acepto que a veces es difícil acompañarme porque es mucho, es un peso muy grande tener un papá enfermo y no cualquier cosa, sino con una enfermedad tan cruel. Entonces sí, le pido por mis amigos y le agradezco el triple de lo que le pido.
“SOY UNA PERSONA FELIZ Y TENGO TRISTEZAS, QUE ES DISTINTO DE SER UNA PERSONA TRISTE CON ALEGRÍAS.
– ¿Qué le agradeces?
– Yo le digo que soy una persona feliz y tengo tristezas, que es muy distinto a ser una persona triste, con alegrías. A Dios le agradezco que tengo una vida increíble. Yo tengo una familia que me ama. Tengo la posibilidad de estudiar lo que me gusta. Tengo un deseo muy grande de triunfar en la música y hacer lo que amo. Es lindísimo tener deseo porque te empuja más. Tengo fe, eso también es algo que le agradezco mucho a Dios porque es un regalo. Son cosas que yo vivo agradeciendo y me enfoco mucho agradecer más de lo que pido. Porque cuando sos agradecido todo es más lindo. A la mañana tengo mi momento de oración, de conversación con Dios, y arrancar el día agradeciendo todo lo lindo que tengo es la mejor forma de encarar un día entero. Hay cositas más difíciles, pero todo esto es lindo y vamos a seguir por esto. Sí, le agradezco mucho a Dios a pesar de las cosas que duelen.

– ¿Cuándo sale el disco?
– La segunda mitad del año que viene, octubre y voy a hacer un showcito. ¿Venís?
– Claro, obvio.
– Voy a hacer un evento con show y después fiesta. Hay que disfrutar la vida cuando se puede.





