Juliet Czupiak, la “miniperiodista”: del consejo que le dio Mirtha Legrand a las preguntas que le haría a Tini Stoessel

Con solo siete años, las entrevistas que les hizo a varias celebridades son un fenómeno en las redes sociales. “No me gusta que los chicos estén tristes y pidan comida, un día le dije a mi mamá: ‘quiero ayudar, ¿podemos?’”, asegura

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Juliet Czupiak, la “miniperiodista”: del consejo que le dio Mirtha Legrand a las preguntas que le haría a Tini Stoessel

—¿Cómo estás, Juliet?

—En realidad yo no estoy bien... ¡Estoy requete pero requete bien!

Y entonces esta nena de apenas siete años gesticula, sonríe, mira y le habla a la cámara, se mueve en su asiento; no puede con su entusiasmo. Porque en la etapa en la que se crean los sueños, Juliet Czupiak ya los está cumpliendo.

Miniperiodista, como se define, sus entrevistas a distintas celebridades -de Pampita a Mirtha Legrand, de Nicki Nicole a Valeria Mazza, Marcelo Tinelli y más- son un fenómeno en las redes sociales. Ante sus 124 mil seguidores en Instagram y los 40 mil de TikTok, en las cuentas que maneja y supervisa su mamá, Luciana Sactiva, Juliet exhibe un desenfado y una seguridad más propias de alguien con años de experiencia en los medios.

Pero no se lo toma en serio, claro. No es más que una nena jugando y divirtiéndose. Que está fascinada con El Principito, el maravilloso personaje de Antoine de Saint-Exupéry. Que le gustaría conocer a Tini Stoessel. Que primero con su bisabuela y más tarde con su abuela, miraba los programas de Mirtha. Que una Nochebuena abrió el regalo que le dejó Papá Noel y quedó encantada: un micrófono. Que comenzó entrevistando a sus peluches, en su casa de Monte Grande. Y que sigue soñando.

“A ver a dónde está... ¡Acá! Acá lo encontré. Esperen, esperen, acá está mi papelito -dice Juliet, y simula con sus manos que lo despliega en el aire-. Es invisible para ustedes, pero para mí, se ven todos mis deseos. Todo. Y mi deseo más preciado, porque sé que no va ser realidad, es que El Principito tenga vida”.

—¿Estás contenta con todo lo que está pasando, Juliet?

—Más que contenta. Cuando me paran en la calle, me piden saludos, fotos, de todo, me pongo recontenta porque, o sea, ¿a quién no le gustaría esto? A cualquier chiquita o grande le gustaría tener esto. Y yo lo disfruto un montonazo.

—¿Siempre quisiste ser famosa?

—Siempre, pero re. De chiquita pensaba que iba a ser una artista, que iba a tener mi obra, mi programa y todo eso. Y cuando lo pensaba, sentía que iba a pasar en la vida real. Y mirá…

—Está pasando.

—¡Exacto!

Juliet Czupiak juega con sus
Juliet Czupiak juega con sus muñecos a ser conductora y sueña con ser famosa, ya entrevistó a varias figuras del espectáculo.

—Tu mamá siempre te acompaña. Y es ella quien maneja tus redes.

—Sí. Todas las redes las controla ella. Ella saluda (en los mensajes privados), todo. Como no me ven, piensan que yo contesto y todo eso. ¡Pero si yo en todos los programas digo que no, que contesta mi mamá! (Risas). Bueno, seguramente se olvidan.

—¿Y si alguien te escribe algo feo en las redes, mami te cuenta o mejor no?

—Una vez me contó pero igual a mí no me importó. Si a ustedes no les gusta, el candadito... (hace el gesto de cerrar los labios). Y si les gusta, hablen. A mí no me importa nada. Si sale mal una nota sí me importa, pero tanto no, porque podemos volver a repetirla. Total, yo hago esto porque me divierte.

—¿Con quiénes vivís?

—Con mi mamá, mi papá y mi hermano, que los amo un montón. Mi hermano tiene 10 años pero yo siempre digo que tiene nueve, porque parece más de nueve.

—Pero a él no le debe gustar que digas que tiene nueve...

—Hummm…

—Y vos tenés siete. ¿Cuándo cumplís años?

—Mirá, falta repoco: en agosto, el 22. Prontito, ¡reprontito! Mi cumpleaños va a ser (con la temática) de El Principito.

—Viste que ahora en el teatro está El Principito.

—Lo vi. ¡Me encanta! Cada vez que veía los carteles decía: “Mami, mami, por favor, ¿podemos ir? ¿Podemos ir?”. Ella decía: “Bueno, tranquila, ya vamos a ir, ya vamos a ir...”. Y después, me invitaron. Me encanta cómo cantan, cómo actúan, cómo bailan.

—¿Te gustaría un día estar en un escenario del teatro?

—Me reencantaría.

—¿Qué programas te gusta ver?

—Y... programas no tanto, porque a mí me gusta más escribir, pintar y esas cosas. Me gusta escribir cómo quiero que sea mi casa de grande.

—¿Pero vos querés ser actriz, bailarina, periodista? ¿Qué soñás ser?

—Periodista y actriz.

Juliet Czupiak: "me puse un
Juliet Czupiak: "me puse un minisegundo, una gotita de agua nerviosa cuando le hice la nota a Mirtha".

—¿Cuando la conociste a Pampita, qué le dijiste?

—Y... primero de todo la felicité. O sea, yo felicito a todos. Y ahí le hice la nota. No recuerdo tanto las preguntas. Cuando ya la felicitaba me expresaba como me expreso ahora; o sea, con mi actitud.

—¿No te ponés nerviosa cuando entrevistás a los famosos?

—No. Yo no me pongo nerviosa en ningún lado. Solo me puse un minisegundo, una gotita de agua nerviosa cuando le hice la nota a Mirtha. Y cuando le haga la nota a Tini, también.

—Hablemos de esa nota de Mirtha. ¿Cómo fue? ¿Quién arregló la nota?

—Nadie. No se arregló. Fui a su programa, esperé allá, y como todavía faltaba, fuimos a otro lugar a comer y todo esto. Yo estaba como así, nerviosita, porque tenía miedo de que nos pasáramos la hora. Y dije: “Bueno, si se pasa la hora, no pasa nada; otro día la vamos a lograr”. Y después dije: “¡Listo papi, mami! ¡Vamos ya corriendo que no quiero que se nos pase!”. Fuimos corriendo y ahí le hice la nota.

—¿Y a Tini qué le querés preguntar?

—Primero de todo: felicitarla por las canciones. Y por cierto, mi canción favorita de todas las canciones que hay en el mundo es la Tini hizo del papá. Es triste, pero a la vez me encanta cómo expresa todo eso. Y bueno, las preguntas medias difíciles, ¿okey? Le quiero hacer preguntas que nadie le haya hecho. La primera sería: “¿Cómo haces para no tener vergüenza y hacer todo esto?”.

—¿Y vos, cómo hacés para no tener vergüenza?

—Yo nunca tuve vergüenza, ni de chiquita ni de nada. O sea, si voy a la calle y me disfrazo de payaso, ahí no tengo vergüenza.

—¿Cómo haces con el colegio?

—Ah, mirá, de paso te cuento esto: me cambié de colegio. Antes iba a un colegio de dos turnos, a la mañana y a la tarde. Y después tenía todo esto y me ponía triste porque iba a un casting, a una publicidad, y ahí tenía que hacer todo ta, ta, ta, ta...

—¿Y entonces ahí, con mamá y papá, decidieron cambiarte de colegio porque con doble escolaridad no te daban los horarios para hacer las cosas que vos querías hacer?

—Sí. Lo decidimos con mi mamá. Hicimos una charla y pues yo dije: “Bueno, casi todos mis mejores amigos se fueron, entonces no pasa nada. Y me voy a hacer nuevos amigos”. Ahora voy a la mañana.

—Y a la tarde podés hacer publicidades y otras cosas.

—Sí. Y me puedo divertir.

—¿Te acordás de tu primera publicidad o tu primer desfile?

—Ay, recuerdo mi primer desfile. Era como en un teatro, con miles de personas. Y yo estaba en la punta de la pasarela, haciendo fotos. ¡No sé cómo no tuve vergüenza!

—¿Le pediste algún consejo a Pampita para desfilar?

—Ah, no. A Pampita no, pero a Mirtha sí. Le pedí consejos para las notas.

—¿Y qué te dijo?

—Que siempre sea yo, que nunca cambie. Y que nunca deje de estudiar, porque para que todo se te haga más fácil, tenés que estudiar. Y pues... bueno, yo dije: “Okey”.

—¿A quién más entrevistaste?

—Un montón. A Marcelo Tinelli. ¿A quién más? A ver, a ver... O sea, entrevisté a tantos que no me acuerdo.

—Estuviste en las alfombras rojas.

—Sí. ¡No sabés! Me encantó.

—Te acreditaron como periodista profesional.

—¡Sí! ¿Sabés lo que fue eso para mí?

—¿Y mamá y papá qué dicen cuando te ven entrevistando?

—Me felicitan, me abrazan, me apoyan, todo.

—¿Y cuando te tienen que retar?

—Ellos no me retan tanto, pero…

—¿Te portas mal a veces, Juli?

—Hummmm, a veces sí (risas).

—Y claro, está bien: tenés siete años.

—Los que son más chiquitos me entenderán.

—¿Qué es en lo que más te cuesta hacer caso? ¿Qué es en lo que mamá más tiene que repetir?

—Levantar las cosas del suelo (risas).

—¿Es un lío el dormitorio?

—Sí. Bueno, un poquito...

—¿Y levantarse a la mañana para ir al cole?

—Ah, eso no me molesta. Solo cuando voy a un show y mañana tengo que despertarme temprano. Para eso duermo en el auto.

—¿A Lali también la querés entrevistar?

—Sí. Cuando fui a los Premios Gardel, yo fui corriendo a hablarle y se quedó como charlando. Y a mí me dio un mínimo de vergüenza...

—Ay, ¿no te animaste?

—No.

—¿María Becerra?

—Me encanta, sí. O sea, pongamos en el calendario: Tini. María Becerra, Lali, La Joaqui…

Juliet con Tatiana Schapiro en
Juliet con Tatiana Schapiro en Infobae

—¿Qué hacen mamá y papá?

—Bueno, mi mamá trabaja de hacer cumples. Y mi papá también trabajaba, porque después se cambió, de hacer cumples. Eran como los compas, solo que en diferentes trabajos. Ahora él está trabajando en hacer telas, o sea, en una importadora. Tiene que comprar las telas y ta, ta, ta.

—¿Qué te dicen tus compañeritos en el cole?

—¡Ay, no sabés! Me felicitan, me abrazan, me piden fotos. Me llevo rebien con ellos. ¡Súper!

—Y cuando en casa no estás filmando, ¿a qué te gusta jugar, Juli?

—(Risas) Mi mamá ya sabe qué voy a decir. Tenemos un calentador de comidas, un microondas, espejado, y entonces me veo. Y hago como si fuera mi propio programa: “Hola, ¿cómo están? Es mi programa, de Juliet y ta, ta, ta”. Y juego a eso: a tener mi programa, a hacerles la nota a mis peluches.

—¿Quiénes son tus peluches?

—Ah... (risas). Yo soy Juliet 1, y como soy Juliet 1, después está Juliet 2, Juliet 3, Juliet 4, Juliet 5... Tengo 20 o 30 Juliet.

—¿Todos los peluches se llaman Juliet?

—Casi todos.

—¿Y son ositos, perritos, muñecas, qué son?

—Ahora doné juguetes y no recuerdo con cuáles me quedé. Pero sé que queda un osito y un mono. También tengo la bebé llorona. Y el peluche de El Principito.

—Hablás de donar juguetes, y sé que hacés muchas cosas sociales, que te gusta mucho colaborar.

—Me reencanta. Es como ¡guau! A mí no me gusta que los chicos estén tristes y pidan comida y todo eso. Y yo los quiero ayudar. Esto me pasó viendo a los chicos cómo lo pasan: eso a mí me daba tristeza. Entonces, para que no me dé tristeza, un día le dije a mi mamá: “Má, quiero ayudar, ¿podemos?”. Y entonces, ahora ayudo a Casa Cuna.

—Es muchísimo, Juli. Es muy hermoso lo que hacés de ayudar a la gente.

—Gracias.

—Ojalá que un montón de gente que esté mirando, a partir de lo que vos hacés, también ayude. Porque vos sos muy chiquita y hacés mucho más que mucha gente grande.

—¿Lo digo o no lo digo? ¿Lo digo o no lo digo?

—Lo decís.

—Okey. ¿Puedo decirlo con mis palabras?

—Sí, claro, mi amor. Podés decirlo como quieras.

—Lo primero de todo, todos los que nos están viendo, piensen qué tienen: ropa, comida, juguetes, todo eso, ¿no? Y entonces, ¿qué podés hacer con eso? Donarlo. Eso es lo mejor que podés. Cuando lo hagas, lo vas a querer hacer el resto de tu vida. O sea, te va a encantar. Y si todavía estás grande y decís: “Ay, no, esa nenita no sabe lo que dice, donar es feo”, se equivocan. Pruébenlo y lo van a ver. Y si no les gusta, al menos lo intentan.

—¿Como periodista, qué te gustaría preguntarle a tu mamá?

—Cómo hace para no cansarse y trabajar tanto.

—¿Y a papá?

—Lo mismo. Trabajan un montón. Los quiero un montón: sé que los papás son lo más preciado que podés tener en la vida porque ellos te crearon.

—Me encanta cómo te quedó el pelo Juli. Te lo cortaste. ¿Lo decidiste vos?

—Sí. Mi mamá lloró (risas).

—¿Mamá lloró? ¿Por qué?

—No, porque me salió divinamente. Un poquito más porque me costaba, porque se me hacían nuditos.

—Se enredaba.

—Entonces, corto. El corto me gusta. Ya no se me va a enredar más el pelo.

—¿Cómo te va en la escuela?

—En la libreta me saco todos 10.

—¿Todos 10?

—Sí.

—¡Es un montón! No te copias.

—No. Es lo peor que podés hacer.

—¿Y quiénes son tus mejores amigas?

—Ay, eso no lo puedo decir porque las otras se van a poner malito...

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