Leonardo Sbaraglia con María Laura Santillán: “Me encantaría que el amor me arrasara como una ola”

Trabaja en España y en Argentina. ¿Por qué decidió vivir acá? La separación de sus padres como tema recurrente. El divorcio pendiente. Volver a convivir. El amor. La paternidad. La pandemia y el cine. Guillermo Coppola. A solas con un actor gigante y un hombre encantador

Guardar
Maria Laura Santillan con Leonardo Sbaraglia

Leonardo Sbaraglia es uno de los actores argentinos más talentosos y a la vez, de los más exitosos: no para de trabajar. Premiado y multipremiado. La cantidad de películas que protagonizó se cuentan por decenas. Del mismo modo las series y los trabajos en teatro. La película “Hoy se arregla el mundo” lo tiene como protagonista. Es joven, tiene apenas un poquito más de 50 años y como plus, es un sex symbol.

— (Risas). Me mataste con eso. Gracias.

— Le gustás a todas. Hablo de distintas generaciones.

— Está bueno. Y, son años… Hace treinta y pico de años que laburo. Empecé en el 86, es toda una vida. Estuve más haciendo películas y filmando que viviendo.

— ¿Te asumís sex symbol? Para empezar con una primera pregunta profunda.

— Me encanta. Trato de ponerle onda. Me cuido también.

— ¿Las canas te dieron un toque definitivo?

— Ramón, mi representante, me dice: “Hasta te han salido las canas bien”.

— Filmás aquí y en España. ¿Dónde estás más tiempo? ¿Dónde están tus cosas más queridas?

— Yo vivo acá y me gusta mucho vivir acá. Me fui a España en el 2000 y viví hasta el 2010 allá. Había ganas de estar con la familia. Hay una vida social argentina que es difícil encontrar en otro lado.

— ¿Los amigos?

— Los amigos, el asado, la pasta del domingo, que mi hija juegue con otros chicos. Porque allá es otra cosa. No es mejor ni peor, no es el lugar donde vos creciste.

— Pero no tenés casa en España.

— No, no tengo, nunca tuve casa, no. Siempre alquilé. Lo poco o mucho que gané allá tuve la posibilidad de comprarme un campito acá que es mi lugar en el mundo en este momento.

— No te volviste a casar.

— No, me quedé pensando...

— ¿Dudaste?

— No (risas). No me volví a casar. Es que de hecho ni siquiera estoy todavía divorciado legalmente. Estoy separado hace 6 años y el divorcio, por las razones que sea de la vida, todavía no lo hemos hecho. Me parece que es bastante lógico en una relación de tantos años y además nos llevamos bien y tenemos una hija en común. Pero es algo pendiente hacer el divorcio, a ver si el 2022 me ayuda (risas). Estoy como en el medio de ver qué tipo de relación quiero. Estoy todavía encontrándome a mí mismo en muchos aspectos.

— Cuando vivís solo te acostumbrás a una rutina. ¿Es difícil después compartir con otra persona?

— Sí, te soy muy sincero, te estoy hablando con mucha honestidad, estoy bien y estoy tranquilo. Y estoy encontrando también mi espacio, mi hogar, mi lugar, el orden dentro de mi lugar, cómo lo quiero. Cada vez que pienso en la alternativa de convivir con alguien otra vez me está costando mucho. Pero no lo descarto. Me encantaría que el amor me arrasara como una ola. Esta cosa de que cuando uno se enamora no piensa, dejar de pensar. Por ahora estoy pensando demasiado.

— No suena lindo eso de que venga el amor y te arrase.

— Ah, ¿que te arrase? (risas) No, yo recuerdo esos momentos de enamoramiento y son hermosos. Después en una relación hay que poder seguir siendo uno. Me parece que eso es quizás lo más difícil, con todos los claroscuros de la identidad de uno. El tema es no perder. Pero nos estamos metiendo en un lío filosófico.

— ¿El tema es no perder la mitad del placard, o la mitad de la biblioteca?

— Eso supongo que se pierde (risas). Yo por ahora no tengo mucho lugar en el placard. Será que es eso. Voy a hacer una subasta con toda la ropa que me sobra. En algún momento me gustaría dar un espacio para que entre otro. Sí.

— Claro, Marie Kondo, ¿no?

— Marie Kondo, espectacular.

— ¿Cómo es ser papá de una hija adolescente que trae los temas que preocupan a su generación? La discriminación, los derechos, el cambio climático, cuidar el planeta.

— Sí. Estamos en temas uno más importante que el otro eh. No tengo descanso. Con mi hija yo estoy aprendiendo también a ser papá. Me gusta mucho todo lo que le pasa y obviamente me gusta mucho conversar con ella. Están en otra. Con otra cabeza. Yo creo que hay que escuchar, más que nada. Nosotros somos de una generación bastante deconstruible ¿no? Quizás para unas generaciones más arriba es más difícil, tampoco se puede generalizar, pero me siento bastante deconstruible. Y creo que eso está bueno para una relación con una piba de 15. Ella me enseña. Yo por supuesto que hay un montón de cosas que le puedo enseñar de lo que he vivido. Pero fundamentalmente tratar de que ella entienda quién soy yo, y que estoy dispuesto a acompañarla y que estoy dispuesto a tratar de entendernos cada vez mejor. Cada vez que hablo con ella me sorprende. Cada vez que yo me enojo por algo internamente se lo hago explícito a ella y ella me devuelve algo que no me esperaba.

— ¿Te enseña?

— Me enseña a relacionarme mejor con ella y eso tiene un espejo y un movimiento como si fuera dominó en todos los aspectos de mi vida.

— ¿Te corrige? “Esto no se dice”. “Esto ya no existe más”.

— Sí, alguna vez con el lenguaje inclusivo me dice “papá, no te burles”. Pero también hay que entender que para nosotros es difícil, tenemos otra experiencia, no nacimos con eso.

— Nuestros padres eran distintos con nosotros.

— Mis papás no estaban tanto porque eran jóvenes. Mi viejo se recibió de médico cuando yo tenía 3 años y después de psicoanalista. Mi vieja estaba dando clases en 5º grado. Hoy con mis viejos somos cada vez más amigos. Con mi vieja, con mi viejo, tenemos una relación muy también abierta, muy dinámica. Mi vieja yo siento que me acompañó un montón. Mi viejo quizás estuvo más ocupado. Pasa que cuando mis viejos se separaron eso te produce un... a mí me produjo un golpe fuerte y todavía estoy pensando en eso.

— ¿Todavía? Sos rumiante.

— Sí, todavía. Puedo seguir pensándolo y entendiendo y rearmándolo. Porque algo ahí hizo “bum” (n de la r: hace gesto de explosión). El mundo era para mi el barrio en que vivía y me crié, Sáenz Peña, era mi lugar. Jugábamos al fútbol y estábamos todo el día en la calle. Cuando mis viejos se separaron mi viejo se fue a la Capital. Era un plomo, tener que ir el fin de semana. Cuando empecé a tomar clases de teatro a los 11, 12 años, algo de ese mundo se empezó a integrar. Ahí es donde yo me empecé a sentir más cómodo.

— Me impresiona que sigas reflexionando sobre el momento en que tus papás se separaron.

— Yo soy así. (Risas) Me pasa así, lo pienso. Se ve que hay algo de la profesión, de estar todo el tiempo buscando, reflexionando, analizando. Qué tipo de padre uno quiere ser. Qué exigirle. Muchas veces le digo a mi hija: “che escuchame, quiero que vengas a casa” y a mí tampoco me gustaba en ese momento ir a ver a mi papá por compromiso, quizás tenía más ganas de quedarme jugando al fútbol.

— Muchas personas hoy dicen “me quiero ir de la Argentina, la Argentina está invivible” . Está difícil.

— Sí, por supuesto, lo asumo. Argentina es un país en el que hay que pelearla. España es un país, se diría en inglés “smooth”, va todo más tranquilo. Al mismo tiempo hay algo de la tensión política, social, hay algo de esta puja de este país que es muy…no quiero decir entretenida, porque después...

— Entretenido es.

— Muy. Muy entretenido.

— Pero también es crispado, muy tenso.

— Esa es la parte que menos me gusta. En Relatos salvajes se ve muy bien eso, nos vemos reflejados muy bien. Lo ves cuando la gente maneja, parece que estamos a los codazos. La crispación no me gusta. No me parece que sea esa la manera de arreglar las cosas, dejando de escuchar. Lo vemos en la tele, periodistas gritando uno arriba del otro en algunos programas. Nadie se escucha. Me parece que está bueno escucharse más.

— ¿Sobre la serie de Maradona, “Sueño bendito” recibiste devoluciones a “tu” Guillermo Coppola que fueron espectaculares o exagero?

— Estuvo muy bueno. Muy bueno además conocerlo a Guille.

— ¿Tuviste contacto con Guillermo Coppola de carne y hueso?

— Sí, sí. Lo llamé y estaba en Madrid, justo estaba por jugar River-Boca ahí en Madrid. Y me consiguió las entradas. Estaba en un hotel en Madrid con un grupo de amigos y fui, cené, comí, me invitó. La mejor onda. Desconozco los detalles de por qué no tuvieron tanto contacto con él para armar las cosas en la serie. Pero él aun así se prestó completamente para ayudarme.

— ¿Y él qué dijo de tu trabajo?

— Le gustó mucho, lo dijo además públicamente. Entiende perfectamente cómo es también este negocio.

— Se enojaron Claudia, se enojó Dalma, se enojó Gianina.

— Sí. Ya habiendo visto la serie me parece que fueron cosas infundadas. No me quiero meter en otra polémica (risas). Había miedo cuando la serie todavía no se había visto porque se habían filtrado algunas escenas, etcétera, etcétera.

— Estuve viendo tu último estreno, la comedia “Hoy se arregla el mundo”.

— La película habla de lo difícil y lo complejo y maravilloso que es el tema de la paternidad. Y lo toca con hondura a pesar de la ternura y del humor. Es una película hermosa. A la gente le está gustando mucho. Estamos frente a la incógnita de qué pasa con la gente y el cine hoy. Está costando. El cine se ha reemplazado en estos dos años de pandemia por otras tecnologías. Reemplazado entre comillas porque el cine es un fenómeno: se apagan las luces, la técnica es otra cosa, la imagen es otra cosa, el sonido es otra cosa.

— Por estas horas hay mucha gente con Covid. La ómicron nos trae dos temas esenciales, uno es el miedo al contagio y el otro, que se paralizan o reducen las actividades.

— Nosotros la terminamos de filmar una semana antes de que empiece el confinamiento, el 6 de marzo de 2020. Y la idea era estrenar en agosto de ese año. O sea, la película está detenida prácticamente hace un año y medio. Es difícil para una industria como la Argentina sostener una película durante tanto tiempo sin venderla a una plataforma, esperándola la mejor versión que es la de las salas. Me parece que está bueno verla en cine esta peli en particular porque es para ver en familia.

— ¿Te preocupa que se suspendan actividades?

— No me gustaría que se vuelva a suspender todo. Entiendo que se haya suspendido todo en su momento pero la verdad es que sí, eso me preocupa. Sería difícil, porque uno también hace sus proyectos. Nosotros los actores y actrices hemos estado bastante detenidos.

— Y si no se puede salir habrá que ordenar el placard, sacar las cosas que sobran, como hablamos.

— Y si no Marie Kondo.

SEGUIR LEYENDO:

Últimas Noticias

“Nunca fui un enfermo del fútbol”: el Rifle Pandolfi, Maradona y el desgaste detrás del sueño que todos persiguen

En Random, el ciclo de entrevistas de Infobae, el exjugador repasó las decisiones que definieron su trayectoria, desde un retiro temprano hasta la convivencia con el éxito y el desgaste propio de la competencia. También recordó su paso por equipos campeones, habló de la música como espacio de libertad y compartió una mirada personal sobre las figuras deportivas que marcaron una época

“Nunca fui un enfermo del

Noel Barrionuevo: “Cuando tenés muchos atracones y no podés parar estás en un infierno”

Hizo historia en el hockey argentino, fue una de las mejores jugadoras. Cuando tenía 15 años se veía gorda y fea y empezó a hacer una dieta muy restrictiva. Pasaba días sin comer para que el espejo le devolviera la imagen de una delgadez extrema y mientras tanto competía. En el seleccionado la pesaban cada dos semanas, sufría horrores cuando la nutricionista decía el peso de todas en voz alta. Se lastimaba, no quería vivir, tenía obsesión por la delgadez y se fue aislando cada vez más. La vida de Noel después de los trastornos alimentarios y después de Las Leonas

Noel Barrionuevo: “Cuando tenés muchos

Daniel Grinbank: “Estoy muy orgulloso de ser productor de espectáculos, aunque para la sociedad somos vistos como depredadores”

El empresario teatral y representante artístico considera que, en el consenso social, su profesión está devaluada y distingue que su rol es importante en la cultura y el entretenimiento. La vigencia de un hombre que se reinventó cientos de veces y sigue generando obras. Su visión de la coyuntura política, sus grandes aciertos, sus peores errores y su fórmula para sobrevivir a la gente que le pide entradas gratuitas

Daniel Grinbank: “Estoy muy orgulloso

Le levantó la oreja y se animó a contar lo que había vivido: Brownie, Donna y el rol de los perros de terapia para asistencia judicial

En las oficinas del Ministerio Público Tutelar, organismo dependiente de la justicia de la Ciudad de Buenos Aires, se pasean abogados, psicólogos, fiscales, jueces y dos perros. Su tarea es acompañar a niñas, niños y adolescentes que son citados para relatar situaciones que vivieron o presenciaron. En un nuevo capítulo de Voces, la visita a su espacio de trabajo y el acontecimiento que conmovió a todos

Le levantó la oreja y

Se jubiló a los 63, no sabía usar Instagram y hoy inspira a miles: la historia de Silvina Zuckerberg, la “Abuela Canchera”

Tras una vida dedicada a la docencia, encontró en el mundo digital un espacio para expresarse, aprender y conectar con otras mujeres. Lo que comenzó como un pasatiempo en plena pandemia, se transformó en un proyecto personal que combina moda, creatividad y autenticidad. Con una comunidad en crecimiento y el apoyo de su entorno, logró reinventarse en una nueva etapa de la vida y convertir esa experiencia en un motor para acompañar e impulsar a otros

Se jubiló a los 63,
MÁS NOTICIAS