Leandro Santoro: “¿Se terminaron los piquetes en los cuatro años en que Bullrich fue ministra de Seguridad?”

El precandidato a jefe de Gobierno porteño de Unión por la Patria aseguró que las propuestas de sus adversarios de prohibir los cortes de calle son “demagogia” electoral. Cuáles son sus propuestas en materia educativa y para resolver la crisis de los alquileres

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Entrevista a Leandro Santoro

Leandro Santoro recibió a Infobae en su oficina de la Cámara de Diputados. Concentrado en su celular, el precandidato a jefe de Gobierno porteño redactaba un tuit para contestarle a Patricia Bullrich mientras se preparaba para la entrevista.

Entrando en la recta final antes de las PASO del 13 de agosto, el diputado busca explotar al máximo su perfil mediático y multiplica las apariciones en programas de radio y televisión. “Las encuestas nos están dando muy bien”, asegura y se entusiasma con la idea de un balotaje contra el candidato del PRO.

En CABA, Unión por la Patria no tendrá internas. Santoro y el resto de los candidatos enfocan la campaña en temas locales, como la problemática de los alquileres y el acceso a la vivienda. “Hay una falta total de políticas públicas para garantizar el acceso a la vivienda. En otras capitales del mundo se regula Airbnb, se moviliza la vivienda ociosa y se crea un parque público de viviendas para intervenir en el mercado”, asegura.

Por otro lado, advierte que la decisión de Rodríguez Larreta de modificar el sistema electoral (se votará el mismo días con boletas de papel cargos nacionales y con boleta electrónica los locales) generará un “colapso electoral”.

“Vamos a estar frente a colas de más de una hora y eso va a provocar que mucha gente desista de votar”, pronostica. Santoro también detalló sus propuestas para mejorar la educación y para regular las protestas en las calles.

-Como dirigente y también como politólogo, ¿qué lectura se puede hacer de los resultados electorales provinciales hasta el momento? ¿Hay algo que se pueda extrapolar a la ciudad de Buenos Aires?

-No sé si se pueden extrapolar, cada provincia tiene una realidad que responde a un contexto cultural y económico específico. Uno está viendo la tendencia de algunos oficialismos a mantenerse en el poder pero también aparecen sorpresas que no estaban en el radar. Se me ocurre una: todas las encuestas la están pidiendo. Eso creo que también habla de cierto cansancio de la sociedad que también se deja ver en una segunda característica que veo común que es la falta de participación.

-¿Crees que la falta de participación va a ser un factor relevante en CABA?

-Creo que vamos a tener un gran problema el 13 de agosto, estamos cerca de un colapso electoral. El sistema que ha ideado la ciudad de Buenos Aires es un desastre.

-El sistema concurrente (Boletas de papel para cargos nacionales y boleta electrónica para cargos locales)

-Claro, por el tipo de decreto que sacaron para garantizar la simultaneidad, me parece que vamos a estar frente a colas de más de una hora y eso va a provocar que mucha gente desista de votar. Estuve viendo los informes que publicaron algunos medios donde dicen que un elector tarda 7 minutos promedio. Estamos hablando de 9.000 mesas, 350 electores por mesa, un cálculo de 245 electores que efectivamente vayan a votar teniendo en cuenta un 30% ausentismo. Esto hace un cálculo promedio de 20 horas para que todos los electores puedan sufragar, teniendo en cuenta que nadie vaya al baño, que no venga ninguna persona con discapacidad y que la gente no pare para comer. Con lo cual es una irresponsabilidad que Larreta por primera vez en 40 años democracia haya cambiado de esta manera sin ensayo previo el sistema electoral para favorecer la candidatura de Martín Lousteau.

-¿El resultado de Santa Fe no mostró que una PASO con candidatos competitivos potencia al espacio? Usted planteaba que no tenía que haber PASO, ¿revisó su posición?

-No, mi postura era que no tenía que haber PASO a nivel nacional, porque nos toca gobernar. Al revés, dije exactamente lo contrario: que en el caso de la oposición, eso dinamizaba la discusión, que es el caso de Santa Fe. No es lo mismo gobernar y mientras gestionás tener que resolver un conflicto interno que tener la tranquilidad de que está gobernando otro. En la ciudad de Buenos Aires siempre dijimos que si alguno se quería presentar tenía todo el derecho del mundo. Obviamente nosotros estábamos construyendo una propuesta abarcativa porque creíamos que era importante quedar bien posicionado en las PASO para hacer una buena elección en la general y lograr el objetivo de máxima que es entrar en el balotaje. Lo de Santa Fe es claro, Maxi Pullaro gana la elección entre otras cosas porque acierta con la agenda de la inseguridad y porque mucha gente lo identifica como la persona que más respuesta le puede dar ese problema.

-¿Cuál es en CABA ese eje discursivo que les puede permitir dar el batacazo contra un oficialismo muy instalado?

-El primero que uno ve es el tema de los alquileres, es imposible alquilar en la Ciudad. Si bien es cierto que hay motivos del orden nacional que distorsionan los mercados de alquileres, hay una falta total de política pública local para garantizar el acceso a la vivienda. Cosa que sí sucede en todas las capitales del mundo, donde los gobiernos locales llevan adelante políticas concretas de regulación de Airbnb, movilizar la vivienda ociosa, crear un parque público de viviendas para intervenir en el mercado tradicional de alquileres, otros están reconviertiendo el microcentro en función de un proyecto de vivienda accesible, a diferencia de lo que está haciendo Larreta hoy que está dando créditos para que los propietarios transformen esas viejas oficinas en departamentos que después pueden incluso ir a volcarse al mercado de Airbnb, una cosa insólita.

Leandro Santoro
Leandro Santoro

-¿Cómo se regula Airbnb?

-Hay muchas formas, todas las ciudades importantes del mundo hoy están regulando. Hay algunas que toman la decisión de limitar el tiempo en el cual se puede ofrecer esa propiedad, de 30 a 60 o 120 días, lo que hace que el propietario tenga que ver si la vuelca al mercado tradicional o al mercado de alquiler temporal; otras restringen algunas zonas, en determinados barrios; otras, toman en cuenta la distinción entre un propietario que tiene una sola propiedad y las entidades jurídicas que tienen varias. Hoy es un fenómeno muy normal que corporaciones construyan edificios de Airbnb y eso dolariza el mercado total de alquileres. Como diría Willy Brandt, “tanto mercado como sea posible, tanto Estado como sea necesario”. Todas las regulaciones tienen que ir cambiando de acuerdo a cómo evoluciona el mercado tratando de garantizar el derecho a la vivienda, sin ir en contra de la propiedad pero sí teniendo claro que hay que regular algunos usos.

-¿Cómo diputado nacional qué crees que hay que hacer con la Ley de Alquileres? Porque el oficialismo fue cambiando su posición, primero criticaron la ley pero después terminaron defendiendo los contratos a tres años y actualizaciones anuales.

-Todos giraron su posición porque de hecho es un proyecto que presentó el PRO.

-Si, el PRO ahora va directamente por la derogación.

-Es normal esto porque hay instrumentos de regulación que sirven en un contexto de inflación regular que no sirven en un contexto de inflación alta. Es como la emisión monetaria: hay un momento donde te corresponde emitir para evitar una recesión y momentos donde tenés que sacar el pie del acelerador porque si no generás un espiral inflacionaria. La decisión la toma el técnico político que lee el ciclo económico. Con esto es lo mismo, hay una medida que puede ser muy buena en un régimen de inflación de 25 puntos anuales que en un régimen de inflación de 120 como el que tenemos ahora no funciona. ¿Qué es lo peor? La incertidumbre. Lo que más está reduciendo la oferta es la sensación de los propietarios de que en cualquier momento pueden cambiar la regla de juego, por eso me parece una irresponsabilidad lo que hizo la oposición la última sesión, que intentó derogar la ley “sobre tablas”. Eso echa más nafta al fuego.

-La campaña porteña tiene la particularidad de que hay varios candidatos de diferentes espacios, como Jorge Macri, Roberto García Moritán o Ramiro Marra, que tienen ejes discursivos muy similares, con mucho énfasis en el orden y terminar con los piquetes. ¿Qué piensa de esas posturas? ¿Es demagogia de campaña?

-Claramente. Creo que prefieren hablar de eso y no del Código Urbanístico, que sancionaron todos ellos y que hizo que de la mañana a la noche aparezcan estas famosas torres sorpresa. Estas torres que quitan el sol, saturan los servicios públicos y destruyen el patrimonio arquitectónico. Es demagogia. Voy a poner un caso concreto que la gente va a entender: cuando Patricia Bullrich era ministra de Seguridad, Mauricio Macri era presidente, María Eugenia Vidal era gobernadora de la provincia de Buenos Aires y Horacio Rodríguez Larreta era jefe de Gobierno de la Ciudad. Manejaban los tres distritos, el federal, el provincial y el de la Ciudad. ¿Se terminó con los piquetes en esos cuatro años?

-No

-Entonces evidentemente estas declaraciones son efectistas y lo que buscan en realidad es enfocar el tema de la discusión hacia otro lado. Están buscando distraer a la opinión pública y no discutir lo verdaderamente importante. Se necesita una política de orden integral. No es solamente el orden del espacio público, es el orden del tránsito, de los contratos con las empresas concesionarias del Estado, orden presupuestario con prioridad en educación y en salud, un orden financiero, hoy la Ciudad pone casi $20.000 millones de pesos en pauta publicitaria y saca plata de infraestructura escolar. Es un concepto de orden amplio.

-¿En relación a los piquetes usted tiene una propuesta concreta?

- Un conciliador político.

-¿Cómo funcionaría concretamente?

-Tuve la suerte de hablar con Ana Hidalgo, que es la alcaldesa de París, una ciudad donde es un problema el tema de los piquetes. Le pregunté cómo hacían ellos con este tema. Me dijo: “Mirá Leandro, París tiene la ventaja y la desventaja de ser capital de la República. En el Arco de Triunfo se concentran protestas de todo orden y los parisinos sabemos que esto va a seguir siendo así. La discusión no es cómo evitamos esta protesta, sino como las regulamos y cómo logramos disminuir al mínimo posible el incordio de la gente que no participa de ellas, garantizando el derecho a la protesta y el derecho a la libre circulación. Ellos construyeron un protocolo donde se organiza y se ordena la protesta social.

-¿Cómo se concilian esos dos derechos?

-Tenés que tener una persona que escuche las partes, yo creo que uno de los problemas que tiene la protesta social en la Argentina es que hay una suerte de danza de la extorsión y del desgaste donde consciente o inconscientemente forman parte todos los actores. Funcionarios que no atienden a líderes sociales, porque esperan a que se desgasten en su capacidad de movilización; organizaciones sociales que llevan a la gente a situaciones extremas para que los funcionarios se desgasten frente a la opinión pública. Funcionarios nacionales o de la Ciudad que muchas veces no cumplen con su función porque esperan que la culpa se la crucen entre distintos distrito y distrito. Pasa mucho en la Ciudad, como el costo político de los piquetes los paga la Nación, hace muy poquito la Ciudad para evitarlos. Creo que hay que construir una nueva figura, la del conciliador político que tome los instrumentos de una institución que funciona para administrar conflictos laborales y sindicales que es la conciliación obligatoria, que obliga a las partes a negociar y durante ese período se suspenden las acciones directas. Ese instituto hay que tratar de adaptarlo a la realidad de la Ciudad con una peculiaridad, esa persona tiene que tener todo el respaldo del Jefe de Gobierno y tiene que poder hablar de cara a la sociedad día a día para contarle cómo evolucionan las negociaciones de manera tal de evitar cualquier tipo de extorsión o de picardía política.

infobae

-¿Como opositor qué diferencia ve entre los dos candidatos del oficialismo, Jorge Macri y Martín Lousteau?

-Veo diferencias estéticas. Son parte del mismo sistema de poder: los grandes desarrolladores inmobiliarios, las grandes constructoras que compran tierras públicas, los sectores del juego, las empresas concesionarias del Estado, que les financian la campaña a ellos. En materia de negocios hay muchos puntos en común. Para el elector por ahí es raro lo que estoy diciendo pero en Argentina operan bloque de poder. Ellos son parte de un mismo bloque de poder.

-Habrás escuchado que sectores identificados con Unión por la Patria especulan con votar por Lousteau en las PASO para dejar fuera de competencia a Macri y lograr así un golpe de efecto. ¿Qué opinás sobre eso?

-Ningún futbolero puede ser tan ingenuo de suponer que (Daniel) Angelici puede ir en contra de Macri. Angelici es uno de los principales apoyos y financistas de Lousteau, y es el hombre de Macri en Boca. Si mucha gente cometiera ese error, probablemente nuestro espacio de desinflaría y terminarían fortaleciendo un esquema de poder que es el existente. Y al día siguiente se van a lotear el gobierno y van a gobernar de la misma manera que están gobernando ahora. Es un error suponer que la mejor forma de plantear una alternativa a 16 años de gestión de JxC es votar por la continuidad de Larreta. Pero no es algo mayoritaria, las encuestas nos dan muy bien a nosotros. Yo creo que Larreta, que tiene muchos mecanismos muy aceitados en algunos medios de comunicación, está tratando de instalar esa idea para fortalecer a su candidato que es Lousteau.

-¿Cuál sería otra de las prioridades de tu eventual gestión como jefe de Gobierno?

-Derogar el Código Urbanístico, prohibir la venta de tierra pública. Fui el primero en plantearlo y hoy hasta Jorge Macri lo está planteando. Se descontroló la construcción. Hay que sancionar un Plan Urbano Ambiental, que necesita estar actualizado cada cinco años. No existe, no hay Código Ambiental. Hay que ir en contra de los negociados inmobiliarios. Yo quiero que se construya en la ciudad de Buenos Aires para resolver el problema vivienda a la gente común, no para que haya edificios enormes lujosísimos pero vacíos.

-¿Cómo se mejora la educación pública en CABA?

-Desde el año 2012 la ciudad de Buenos Aires está en emergencia docente. El Ministerio de Educación sacó un decreto declarando la emergencia docente hace 11 años. No sé por qué no es un escándalo esto. Significa que los pibes y pibas que estudian el profesorado con el 70% de las materias pueden ir a dar clases, sin estar recibidos. Hoy, por día, los chicos pierden entre 1800 y 1900 horas de clase. Van al colegio y tienen horas libres, y no hacen nada. Después, 1 de cada 4 docentes después de ejercer el primer año abandona. ¿Por qué? Si tenés una ministra que dice que la gente que elige esa carrera es una frustrada, que termina ahí después de probar un montó de cosas. Es frustrante para cualquier profesional. Hay un problema salarial pero también hay un problema de vocación. Vos no podés tener cursos de 35 o 40 pibes donde por más que te esfuerces no vas a lograr que ninguno aprenda nada. Hay que garantizar que la carrera docente vuelva a tener prestigio son intelectuales que están al frente de la formación de nuestro chico. En segundo lugar, la educación inicial. Es injustificable que en una ciudad como esta falten entre 20.000 y 30.000 vacantes, cifra que no te puedo precisar porque no la da el Gobierno porteño. Hay que hacer 100 escuelas infantiles. En educación secundaria hay que hacer una fuerte inversión en infraestructura y modificar las prácticas laborales. El otro tema es ir hacia las especialidades y las escuelas técnicas. La educación es un tema que tengo muy estudiado y me parece increíble que tanto Martín Lousteau como Horacio Rodríguez Larreta reivindiquen en la gestión de la actual ministra de Educación que, sin querer faltar el respeto porque no la conozco como ser humano, es la peor ministra que tiene Rodríguez Larreta.

-¿Qué hay que hacer con los manteros en la calle Avellaneda y en Once?

-Es el descontrol del que hablamos. ¿No son ellos los del partido del orden? Es una cosa de locos. Hay que formalizar el comercio, por supuesto. Para los comerciantes y la gente que vive en la calle Avellaneda es insoportable. Hay que tener es una política específica para formalizar el comercio ilegal y persona que no está dentro de esa formalización no puede laburar. Es así de sencillo. El Gobierno tiene que trabajar para formalizar y combatir la apropiación del espacio público, porque cualquiera de nosotros también ve como un montón de restaurantes y bares avanzaron sobre las veredas y las calles. Yo estoy en contra de la apropiación del espacio público, de cualquiera.

-¿Unión por la Patria logró sintetizar sus diferencias políticas o solo lograron sintetizar un candidato? ¿Qué cambió para que si ganan las elecciones no se repitan los conflictos sobre el rumbo que tiene que llevar la gestión?

-Creo que la vocación de poder que tiene Sergio Massa va contribuir a ordenar la gestión. También es uno de los políticos que más conoce el Estado.

La entrevista completa con Leandro Santoro:

Entrevista completa a Leandro Santoro

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