Néstor y Cristina Kirchner, y el chofer Oscar Centeno
Néstor y Cristina Kirchner, y el chofer Oscar Centeno

Reclamos de sobreseimiento, pedidos de revisión y advertencias de una investigación incompleta. Entre estos tres pilares se basan los escritos de los acusados en la causa de los cuadernos para que el expediente no llegue aún a instancia de juicio oral o, al menos, no con ellos sentados en el banquillo. Mientras tanto, el caso entró en tiempo de descuento y el juez Claudio Bonadio avisó que los imputados todavía tienen tiempo para arrepentirse si tienen algo valioso para aportar.

Al dar por terminada la parte central de la investigación, el magistrado notificó a las defensas de su oportunidad para hacer su evaluación de la causa, "recordándoles que el beneficio establecido en el artículo 41 del Código Penal de la Nación puede ser solicitado hasta el auto de elevación, de conformidad a la con el articulo 3 de la ley 27304", según el documento al que accedió Infobae y que recibió cada uno de los imputados. Una vez que el expediente vaya a un tribunal oral, esa oportunidad quedará cerrada de manera inmediata.

"Nunca lo vi en ninguna otra causa, jamás", comentaron a este medio varios de los defensores consultados. Desde el Ministerio Público también se sorprendieron de esa forma de notificación, pero celebraron la decisión. "Hay que empezar a hacerlo en todas las causas de corrupción", destacaron.

Cristina Kirchner en la presentación de su libro en Rosario (Prensa Unidad Ciudadana)
Cristina Kirchner en la presentación de su libro en Rosario (Prensa Unidad Ciudadana)

Las presentaciones de las defensas ya comenzaron a llegar al juzgado de Bonadio, aunque algunos imputados solicitaron más días. El juez lo concedió pero de todas formas habilitó la feria judicial de invierno que comenzará el próximo lunes para no demorar más el caso, sobre todo porque hay personas detenidas en la causa: en la cárcel están Julio De Vido y Roberto Baratta, mientras que el empresario Gerardo Ferreyra o el ex director de Yaciretá Oscar Alfredo Thomas se encuentran con prisión domiciliaria.

Durante el desarrollo de la investigación, más de una treintena de hombres de negocios y ex funcionarios desfilaron ante los fiscales Carlos Stornelli y Carlos Rívolo para pedir un acuerdo de colaboración. Fueron precisamente esas declaraciones lo que motorizaron una causa que había nacido con las anotaciones de Oscar Centeno, el chofer de Roberto Baratta que se dedicó a detallar en ocho cuadernos los viajes que hizo con su jefe para llevar adelante una recaudación paralela entre los empresarios que buscaban hacer negocios con la obra pública durante el kirchnerismo.  Esos escritos estaban en manos de un amigo del chofer, que se los entregó a un periodista, Diego Cabot, y éste -a su vez- se los llevó  al fiscal Stornelli.

Juez Claudio Bonadio (Gustavo Gavotti)
Juez Claudio Bonadio (Gustavo Gavotti)

Por esa causa, la ex presidenta Cristina Kirchner -que insiste en denunciar una persecución política a través de law fare- está procesada como jefa de una asociación ilícita que se dedicó a recolectar coimas, secundada por el ex ministro Julio De Vido y el ex secretario Baratta, entre otros. La Cámara Federal quitó de esa banda a la mayoría de los empresarios que estuvieron presos o a punto de ser detenidos y pidieron colaborar para confesar las circunstancias de esos pagos. Sin embargo, quedaron procesados por el delito de cohecho activo (el pago de coimas).

La fiscalía ya pidió que el caso vaya a juicio oral, con todos los ex funcionarios acusados y la mayoría de los empresarios (a algunos los dejó afuera a la espera de profundizar la investigación). Lo mismo hicieron las querellas de la Oficina Anticorrupción y la Unidad de Investigación Financiera.

Oscar Centeno, el chofer que fue el primer detenido y el primer arrepentido en el expediente, ya pidió no tener que enfrentar el banquillo. El defensor oficial Gustavo Kollman, que lo representa, aseguró que su cliente –que hoy vive bajo el programa de protección a testigos- colaboró con la investigación, y que sólo fue "un mero chofer". Por eso, dijo, corresponde su sobreseimiento.

Centeno junto a su ex mujer Hilde
Centeno junto a su ex mujer Hilde

"No puede desconocerse que la presente investigación ha mostrado un avance cuantitativo y cualitativo a partir del relato del chofer, siendo indistinto el modo en el que aquél llegó a manos de los investigadores", afirmó la defensa en su presentación, señalaron fuentes judiciales a este medio.

Según se sostuvo, Centeno no era un hombre de confianza de la organización "como para ocuparse por sí mismo y en soledad de recibir y entregar los bolsos" y se preguntó qué había hecho entonces el chofer durante esos años.  "Creo que la respuesta es también sencilla: se mantuvo en silencio, escribiendo y filmando pero en silencio, claro que con preocupación e impotencia frente a lo que observaba tal como lo transmitió en sus propios manuscritos. Tal vez ha sido eso: su silencio, su 'inactividad', el no acercarse ante las autoridades lo que generó esa inicial sospecha. Porque también es verdad que los demás choferes no han sido detenidos y tampoco se encuentran sujetos al proceso", se afirmó en el escrito.

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