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¿El peronismo unido es imbatible? No, es invotable

Un peronismo que incluya al kirchnerismo decadente y demás restos de su naufragio está condenado a ser derrotado. ¿Realmente hay que esperar a que las urnas nos confirmen esa obviedad?

(NA)

La unidad del peronismo es un cuento pasado de viejo, gastado y ya sin uso posible para fin alguno. Un título que sólo usan los derrotados para intentar recuperar a los desertores. En vida de Perón siempre forjamos un frente; en su retorno nos pidió armar las listas de candidatos en cinco partes: partido masculino, femenino, juventud, sindical y extrapartidarios.

Y así hicimos las listas. Los ortodoxos estaban enojados, no entendían lo de la juventud y los extrapartidarios. Hice las listas de Capital, incluimos desarrollistas, socialistas y democristianos. A nivel nacional la juventud tenía enorme peso -claro que ellos imaginaban la democracia como un escalón a la revolución socialista y al poco tiempo volvieron a la violencia.

Hubo un peronismo agresivo hasta el golpe del 55, luego 18 años de exilio. Toda primera etapa de un movimiento que integra sectores marginados implica conflicto, violencias y tentaciones autoritarias. Luego viene la etapa institucional, esa que Perón expresa con "La hora del Pueblo" y el abrazo con Balbín. Esa que cuestionan los violentos de izquierda y de derecha. No habría dos demonios pero sí una violencia con dos ideologías.

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Perón necesitó expulsar a los "imberbes" de la Plaza. Tiempo después, Cristina gobernó basada en el pensamiento de los expulsados. Ellos son una parte de los que proponen la confrontación como destino; los hay por todos lados porque los que necesitan del enemigo son muchos, dicen pensar distinto pero generan igual decadencia.

El kirchnerismo no es peronista, tampoco lo fue el menemismo: se usan los símbolos para juntar votos y después hacer lo que se les antoje. Desde Menem los negocios expulsaron a la política, esa es la razón central de nuestra decadencia. Y los negocios no tienen ideología, las usan sólo como disfraz, como cobertura de su enriquecimiento.

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El peronismo era industrialista -fabricaba hasta aviones- y nacionalizó los ferrocarriles, esos que Menem destruyó en su nombre. Hacíamos trenes y ahora algunos quieren ser candidatos después de haber importado los vagones y hasta los durmientes. Eso es una idea, que implica una visión del mundo, que ni los radicales, ni los peronistas, ni los mismos conservadores hubieran aceptado.

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Perón trajo la revolución industrial, vino a romper la dependencia con los imperios de turno, esa dependencia que Cristina y ahora Macri desarrollan con China limitando nuestra misma soberanía como nación. El peronismo fue un acuerdo entre los sectores productivos, en especial los industriales y los trabajadores, nunca creyó en la lucha de clases, sí en la democracia.

La unidad de los que cantan la marcha peronista es un fenómeno folclórico; podría ser una unidad deportiva, como un Boca-River, pero nunca un hecho político ya que no se discuten ideas ni proyectos, de eso ni se habla. El peronismo es la expresión superior del movimiento nacional, que necesita de radicales, socialistas y conservadores, superando las limitaciones de los liberales de mercado e izquierdistas de universidad, esos restos óseos de pensamiento colonial.

Estamos hablando del movimiento que mayor riqueza produjo y que se la entregó la mitad a los trabajadores. No dejó ni deudas ni marginados. Esa destrucción la llevarían a cabo la Dictadura en su persecución y Menem en su traición. Siempre los liberales de mercado, esos que ahora nos quieren acusar de "populistas".

El peronismo fue un gobierno basado en un pensamiento, en ideas que hoy muy pocos reivindican y casi nadie lo hace en su nombre. Naturalmente, están los que parasitan políticamente su recuerdo, los que se enriquecen con su memoria traicionando su legado. Son muchos, demasiados. Desde gobernadores a sindicalistas, demasiados. Y aun así sigue teniendo vigencia su recuerdo: es que en su contra, los gorilas, sus enemigos, esos no construyeron casi nada y vendieron demasiado. De ellos heredamos la concentración de la riqueza y la miseria, pero en eso todos tenemos un poco de culpa y ya es hora de asumir la propia.

Es hora de respetar el legado de Perón y no convocar y amontonar traidores en su nombre. No crean a los que dicen que el peronismo unido es imbatible. Porque no lo es, es invotable. No esperemos a que las urnas nos den la confirmación.

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