En esta nueva edición de A Que No, el conductor Gonzalito Rodríguez resignifica el pong pong. Para este desafío, la propuesta fue inventarle una definición por penales a un juego donde este tipo de definición no existe.

¿Cómo? de la siguiente manera: dos participantes tuvieron que embocar una pelotita de ping pong en una olla en una serie de cinco intentos, en forma intercalada. La particularidad, a diferencia de los penales, es que en caso de fallar los diez intentos ninguno de los dos podría ser el ganador.

El premio secreto, oculto en los sobres que se eligen antes del desafío, sería solo para quien pudieran acertar más pelotas que su rival en la olla vintage. La puntería y la concentración fueron las claves.

Los primeros tiros de los dos participantes pasaron por lejos, pero a partir de ahí comenzaron a ajustar la puntería y los disparos empezaron a acercarse más al objetivo.

En uno de los intentos, la pelota hasta último momento parecía llegar a su objetivo, pero solo para impactar en el borde de la olla y alejarse.

La prueba resultó ser muy complicada y ninguno logró superar a su rival. El premio secreto quedó vacante, hasta el próximo desafío de A Que No.